Justin Drake, investigador de la Ethereum Foundation, ha reabierto el debate sobre la transparencia en la investigación cuántica, al comentar un trabajo de Google Quantum AI sobre el algoritmo de Shor. Dicho algoritmo podría permitir en el futuro que los ordenadores cuánticos rompan algunos de los sistemas criptográficos más utilizados en la actualidad.
Drake se refiere a un artículo presentado el pasado 31 de marzo por investigadores de Google Quantum AI, en el que se describían importantes mejoras en la eficiencia del algoritmo de Shor aplicado a la criptografía de curva elíptica. Como ejemplo práctico, el trabajo analizaba la curva secp256k1, utilizada en las firmas digitales de Bitcoin y Ethereum.
Según Drake, que figura como coautor del estudio, el avance supuso una reducción significativa de los recursos cuánticos necesarios para ejecutar este tipo de ataques teóricos. Sin embargo, el aspecto que más llama su atención es la manera en en que se comunicó.
Una crítica a la divulgación de los resultados
Drake sostiene que algunas optimizaciones desarrolladas durante la investigación no fueron publicadas en detalle. En su lugar, los autores utilizaron una prueba de conocimiento cero (Zero Knowledge Proof o ZKP) para demostrar la existencia de determinadas mejoras sin revelar completamente su funcionamiento.
El investigador describe esta situación como un caso inusual dentro del ámbito académico, donde tradicionalmente los resultados se publican de forma abierta para permitir su revisión y reproducción por parte de otros científicos. No obstante, Drake evita atribuir responsabilidades directas a los investigadores de Google. De hecho, subraya expresamente que el equipo actuó con un elevado nivel de profesionalidad y afirma que merece reconocimiento por la calidad del trabajo realizado.
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Su crítica se centra en la decisión de no divulgar todos los detalles técnicos desde el primer momento, una circunstancia que, según explica, estuvo relacionada con un contexto más amplio que no puede describir públicamente.
Vías independientes
La controversia adquirió una nueva dimensión cuando el investigador francés André Schrottenloher publicó posteriormente un trabajo en el que redescubría de forma independiente una de las optimizaciones que no había sido descrita públicamente en el estudio original.
Para Drake, este episodio ilustra lo que se conoce como efecto Streisand: los intentos de limitar la difusión de determinada información pueden acabar generando aún más interés y acelerar su descubrimiento por terceros. El investigador también destaca que la comunidad científica ha comenzado a colaborar activamente en la búsqueda de nuevas optimizaciones a través de iniciativas abiertas como ecdsa.fail, donde investigadores y aficionados trabajan en la mejora de los circuitos cuánticos relacionados con el algoritmo de Shor.
El debate sobre el «Q-Day»
Más allá de la discusión sobre la divulgación científica, la principal preocupación de Drake es el calendario de desarrollo de la computación cuántica. El investigador considera que los recientes avances en algoritmos y hardware cuántico podrían estar reduciendo el tiempo necesario para que aparezcan máquinas capaces de comprometer sistemas criptográficos actualmente desplegados en producción.
En su publicación, Drake señala que ni Google ni otras compañías que trabajan en este ámbito suelen asociar sus avances técnicos con estimaciones concretas sobre la llegada del denominado «Q-Day», término utilizado para describir el momento en que un ordenador cuántico suficientemente potente pueda romper criptografía utilizada en el mundo real.
Aunque reconoce que estas previsiones son altamente especulativas, Drake afirma que, a la luz de los progresos recientes, considera plausible que ese escenario llegue antes de lo que muchas organizaciones esperan actualmente.
Ethereum trabaja en la transición post-cuántica
La reflexión concluye con una llamada a acelerar la investigación en criptografía resistente a ordenadores cuánticos. Drake explica que parte de su trabajo dentro de Ethereum se centra precisamente en estudiar cómo sustituir gradualmente algunos de los mecanismos criptográficos actuales por alternativas diseñadas para resistir ataques cuánticos.
En su opinión, la industria todavía dispone de tiempo para preparar esa transición, pero los avances recientes sugieren que el debate ya no debería centrarse únicamente en si la amenaza cuántica llegará algún día, sino en cómo prepararse para ella de forma ordenada y segura.

