El domingo 9 de agosto de 2026, apenas horas después de que la cadena minoritaria de BIP-110 quedara congelada a solo dos bloques de su punto de bifurcación, el autor de la propuesta, Dathon Ohm, y su principal respaldo técnico, Luke Dashjr, anunciaron preparar un hard fork que sustituya por completo el algoritmo de prueba de trabajo (proof-of-work, PoW) de Bitcoin para, en sus propias palabras, “despedir a los mineros”. Al día siguiente, esa misma ofensiva le costó a Dashjr su puesto como BIP Editor, en una remoción sin precedentes que elimina su última posición formal dentro del ecosistema de desarrollo de Bitcoin.
La secuencia de eventos en menos de 72 horas condensa el mayor desafío de gobernanza que ha enfrentado Bitcoin desde las guerras de tamaño de bloque de 2017. Un soft fork diseñado para limitar datos arbitrarios en la cadena, bautizado como “Reduced Data Temporary Softfork” (RDTS), BIP-110, se convirtió en una guerra de activación, luego en una cadena fantasma de dos bloques, y finalmente en un plan de contingencia que dejaría inservibles los miles de millones de dólares en hardware ASIC de la industria minera.
¿Qué es BIP-110 y por qué fracturó a la comunidad?
BIP-110, presentado por el desarrollador pseudónimo Dathon Ohm con el borrador original y asesoramiento técnico de Dashjr, proponía imponer durante aproximadamente un año una serie de límites de consenso a la cantidad de datos no financieros que pueden incrustarse en las transacciones: topar los scriptPubKey nuevos a 34 bytes, restaurar un límite de 83 bytes para las salidas OP_RETURN, restringir a 256 bytes varios empujes de datos y elementos de la testigo (witness) de Taproot, y bloquear características de Taproot usadas por las inscripciones (la técnica detrás de los Ordinals).
El detonante fue la versión 30 de Bitcoin Core, lanzada en 2025, que eliminó el límite histórico de retransmisión de OP_RETURN a nivel de política. Para los partidarios de RDTS, eso convirtió a Bitcoin en un vertedero de datos; para sus críticos, la propuesta era una restricción disfrazada de medida anti-spam que sentaba un precedente peligroso: invalidar transacciones actualmente válidas que pagan comisiones.
Una idea controvertida
El método de activación fue el punto más controvertido. BIP-110 exigía señalización minera de solo el 55%, frente al 95% histórico de soft forks como SegWit, pero con un diseño de “señalización obligatoria”: los nodos que ejecutaran Bitcoin Knots con la regla RDTS activada comenzarían a rechazar bloques que no señalizaran el cambio, un mecanismo de activación por usuarios (UASF).
El número BIP fue asignado el 3 de diciembre de 2025 directamente por Luke Dashjr sin discusión alguna (una violación del protocolo de desarrollo de los BIP), y la propuesta alcanzó el estado “Complete” en el repositorio el 25 de junio de 2026, pese a que el propio Murch, editor y autor del nuevo proceso BIP-3 (que es el modelo a seguir actualmente), la describió públicamente como “una propuesta de soft fork mal orientada y excepcionalmente descuidada”.
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La señalización obligatoria comenzó en el bloque 961.632, llegado la tarde del sábado 8 de agosto de 2026. El apoyo de los mineros nunca superó el 2,6%, lejísimos del 55% requerido. Cuando el pool AntPool produjo el bloque 961.632 sin señalizar, los nodos BIP-110 lo rechazaron y siguieron una rama alternativa. El grupo de minería pseudónimo Roughnecks, operando a través del pool OCEAN, minó los dos únicos bloques de esa cadena (961.632 y 961.633) antes de que todo se detuviera. Después de todo, seguir con la minería de una cadena como la BIP-110 les haría perder unos 300 mil dólares diarios, algo inviable.
El resultado fue una cadena fantasma: el lunes 10 de agosto, por la mañana, la rama minoritaria seguía congelada en el bloque 961.633 mientras Bitcoin avanzaba más de 200 bloques (240 según algunos monitores). La rama heredó la dificultad completa de la red principal, unos 127,48 billones, con una fracción de su hashrate. Michael Saylor, presidente ejecutivo de Strategy y el crítico más ruidoso de la propuesta, calculó que a ese ritmo la cadena necesitaría unos 25 años para completar su primer ajuste de dificultad: “El consenso se gana, no se declara”, escribió, señalando que alrededor del 99,85% del poder de hash permaneció con Bitcoin.
El colapso arrastró a OCEAN, el pool cofundado por Dashjr. Su hashrate cayó de unos 36 exahashes por segundo (EH/s) el 8 de agosto a unos 12,5 EH/s al día siguiente, y el pool admitió el lunes que un «fallo de configuración de sus plantillas Stratum» redirigió a algunos mineros a la cadena BIP-110 durante unas 18 horas sin consentimiento claro. OCEAN prometió compensar con alrededor de 0,3 BTC en reembolsos, pero debido a esto, la comunidad minera ya exigía cambios de liderazgo en el pool.

La salida de Luke Dashjr y Mechanical de OCEAN
De hecho, esa exigencia puede que ya sea toda una realidad. Luke Dashjr ha anunciado en su cuenta de X que se ha separado de su puesto como Chairman y CTO de OCEAN, aduciendo a que ahora se «dedicara a hacer realidad un nuevo Bitcoin». Por su parte, Mechanical ha comentado que acompañara Luke en dicha travesía. Recordando que Mechanical era el CBO de OCEAN.
Esta ruptura de Dashjr y Mechanical está relacionada con la manipulación de las plantillas de minería de OCEAN. Y es que, OCEAN hizo creer a un grupo de sus mineros que estaban minando para la red Bitcoin, cuando en realidad estaban minando para la red BIP-110, y las dos personas con acceso directo e interés en esto son precisamente: Dashjr y Mechanical.
Y si bien OCEAN ha tomado la decisión de resarcir el daño con 0,3 BTC de recompensa, la perdida de confianza y manipulación está hecha.
El “plan B”: un nuevo PoW para “despedir a los mineros”
Sin embargo, lejos de interpretar el resultado como una derrota, los impulsores de BIP-110 lo enmarcaron como un ataque. “Parece que los grandes pools de minería han coludido para convertir Bitcoin de dinero en un vertedero tóxico de datos ejecutando un hard fork secreto contra la red de nodos”, escribió Dathon Ohm el 9 de agosto, anunciando que la comunidad trabajaba en “una propuesta de cambio de prueba de trabajo para despedir a los mineros”. Preguntado cómo se mantendría segura la red sin los mineros actuales, Ohm respondió con contundencia: “Contrataremos nuevos mineros”.
Dashjr, mantenedor de Bitcoin Knots y cofundador de OCEAN, respaldó esa dirección: “Solo hay un puñado de malos actores atacándola. El cambio de PoW elimina su amenaza”. Cuando se le preguntó qué consideraba defectuoso en SHA-256d, citó ASICBoost, una técnica que permite a algunos mineros hashear con mayor eficiencia explotando una peculiaridad de la cabecera del bloque y que, según sus críticos, otorga una ventaja asimétrica a los grandes pools.
En el Discord de Bitcoin Knots, donde la discusión se centró en candidatos como RandomX, KT256, BLAKE3, Scrypt y Autolykos v2, un participante resumió la motivación sin ambages: “La razón para abandonar SHA256d es despedir a los mineros, no porque esté roto”. Dashjr respondió: “También está roto”.
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Un plan de vieja data
El plan no surgió de la nada. El desarrollador Chris Guida confirmó el 4 de agosto, que había rebasado sobre Bitcoin Knots el código de hard fork de cambio de PoW que el propio Dashjr escribió en 2017, durante las guerras de tamaño de bloque. “Es solo código para tener en el bolsillo en caso de que los mineros traicionen a Bitcoin, para activarlo en algún momento posterior”, explicó Guida.
La fecha tentativa, planteada por Dashjr, es el 1 de septiembre de 2026: el día en que BIP-110 debería haber activado sus reglas. Roughnecks, por su parte, anunció el lunes que reanudaría la minería desde el bloque 961.633 para mantener viva la rama hasta que llegue un “cambio de PoW sensato”.
Las consecuencias económicas de un cambio así serían brutales. Todo ASIC existente quedaría obsoleto en la nueva cadena, y los partidarios tendrían que construir desde cero una industria minera, una lista de intercambios y una base de usuarios. En la práctica, un cambio de PoW convertiría una rama de un soft fork fallido en una altcoin independiente. Ningún intercambio importante ha anunciado soporte para la cadena minoritaria. Y de no obtener los apoyos, sería una altcoin que nace muerta.
La expulsión de Luke Dashjr como BIP Editor
Pero el colapso de la cadena abrió un segundo frente, esta vez institucional. El domingo 9 de agosto, el editor Mark “Murch” Erhardt, presentó ante la lista de correo de desarrollo de Bitcoin una moción formal para expulsar a Dashjr del equipo de BIP Editors, y la materializó en el pull request 2248 del repositorio bitcoin/bips.
Los motivos, detallados por Murch, eran cuatro: primero, un conflicto de intereses en el manejo de BIP-110, incluyendo el intento de asignar un número BIP públicamente en X antes de que la propuesta se discutiera en la lista de correo, y la fusión “en cuestión de minutos” de un pull request de actualización de la propuesta.
Segundo, una contribución mínima al trabajo editorial (menos del 1% de los comentarios de los editores desde abril de 2024, siendo esa fusión su primera acción desde mayo de ese año); tercero, que su defensa de un soft fork polémico que “ahora parece evolucionar hacia un hard fork” representa “un abandono completo del ecosistema de desarrollo de Bitcoin”; y cuarto, la ruptura de confianza y comunicación con sus coeditores.
La moción recibió el apoyo de pesos pesados del desarrollo: Matt Corallo la apoyó sin matices, Olaoluwa Osuntokun la secundó formalmente, Jonas Nick la respaldó citando que Dashjr había afirmado que “BIP110 es Bitcoin”, que “BIP110 tiene consenso” y que la “activación es segura”, además de calificar la propuesta repetidamente de “riesgo cero”.
Apoyo unánime
Anthony Towns fue lapidario: “Esto llega con retraso”, haciendo mención que la expulsión debió darse hace ya tiempo. Jameson Lopp señaló la ausencia de mecanismo formal de destitución: “no hay estructura de gobernanza para la gestión de los BIP Editor», pero concluyó que la cuestión era reputacional. Antoine Riard, pidió que Dashjr diera un paso al lado.
Aunque advirtió que BIP-1, BIP-2 y BIP-3, no contemplan un proceso de remoción y reclamó un procedimiento justo, mencionando además, el episodio de 2022 en el que Dashjr recurrió al FBI por la pérdida de sus monedas y reveló los nombres de todos los participantes de la reunión CoreDev Atlanta.
Dashjr rechazó las acusaciones como “falsas”, sostuvo que había seguido el proceso BIP durante años, calificó la lista de correo de “completamente capturada y corrupta” y presentó una contra-moción para destituir a Murch. No sirvió de nada. Este lunes 10 de agosto, el editor Bryan Bishop, anunció en la lista de correo que Dashjr “ya no es un usuario con permisos en el repositorio de contenido BIP”, y el pull request 2248 fue fusionado por Jon Atack hacia las 17:30 UTC, actualizando BIP-3 para eliminar su nombre de la lista de editores.
Con esto Luke Dashjr es expulsado formalmente del Core Dev y deja de tener permisos de acceso al repositorio. Su historia termina tal cual la de Gavin Andressen, quien en su momento, se vio envuelto en una situación parecida, y termino perdiendo todos su acceso al repositorio y fue expulsado del Core Dev.
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Un historial de una década y una puerta que se cierra
Dashjr fue editor de BIP prácticamente desde 2011 y durante más de una década fue el único responsable de asignar números y fusionar propuestas, un monopolio de facto que desató frustración recurrente.
Pero en abril de 2024, tras meses de debate, se añadieron cinco editores (Bryan Bishop, Murch, Ruben Somsen, Olaoluwa Osuntokun y Jonatack), una reforma explícitamente diseñada para acabar con su control exclusivo. Eso además de responder a una realidad que Dashjr y su sequito parecen no aceptar: Dashjr lleva más de 28 meses sin realizar tareas dentro del ecosistema BIP, y sus únicas acciones recientes, fueron para favorecer el BIP-110.
En el camino quedaron episodios como el bloqueo de los parámetros de activación de Taproot en 2021 (Dashjr estaba abiertamente en contra), el intento de pasar su fork Bitcoin Knots por el paquete de Bitcoin Core para Gentoo en 2014, y la disputa por el uso de los recursos de traducción de Core para Knots en 2024.
Hay una ironía estructural en la moción: Dashjr escribió BIP-2, el documento de proceso que gobernó la edición de BIP durante nueve años, mientras que Murch escribió su reemplazo, BIP-3, que “estrechó explícitamente los márgenes de criterio asignados al rol de editor”. Para los defensores de Dashjr, la secuencia es una purga: reescribieron el proceso para limitar su discreción y luego lo removieron por ejercerla.
Para sus críticos, es el cierre de un ciclo en el que el propio Dashjr se colocó fuera de las normas: primero acelerando un soft fork contencioso y luego liderando el movimiento hacia un hard fork que la mayoría del ecosistema considera hostil. Murch lo resumió citando las propias palabras de Dashjr: “Ahora que te han hecho rey de tu propia forkcoin… ‘Bpedo no es Bitcoin’”.
Implicaciones y panorama
Ahora con la propuesta BIP-110 cerrada, el escenario se reduce a dos vías. Si el plan PoW se ejecuta el 1 de septiembre, nacerá una cadena independiente con un algoritmo nuevo, sin listados en intercambios, sin ASIC compatibles y sin la alineación económica que nunca logró BIP-110 por la vía del soft fork; sus impulsores tendrían que “contratar” una industria minera desde cero, un problema de coordinación de múltiples partes interesadas exactamente igual al que ya fracasó en la rama suave. Si no se ejecuta, la amenaza queda como lo que muchos en el ecosistema creen que fue: un farol de una minoría que intentó imponer reglas por decreto de nodo y perdió.
El episodio, en cualquier caso, ya modificó la gobernanza de Bitcoin de forma permanente. La primera destitución de un BIP Editor en la historia deja a la comunidad sin un precedente procesal, obliga a discutir si el rol debe ser un simple notario o un guardián con criterio, y demuestra que, incluso sin mecanismo formal de remoción, la reputación y el consenso aproximado siguen siendo la ley última del desarrollo de Bitcoin. Lo que BIP-110 no logró en el consenso, la expulsión de su principal impulsor sí lo logró en la práctica: cerrar el círculo de una década de conflictos en torno a Luke Dashjr.

