Para bien o para mal, pocas dudas caben sobre la denominación de esta época histórica: trumpismo. El Presidente estadounidense lo atraviesa todo, protagoniza día tras día todas las portadas de los medios de comunicación. En principio, de los medios de información. En cuanto puede, de otros más especializados: deportivos, sociedad o tecnológicos. Incluso algunos han generado una sección diaria dedicada al personaje. Con relación a las criptomonedas, sus declaraciones y actuaciones están generando un gráfico que toma la forma de una diabólica montaña rusa, llena de altibajos que parecen conducir al abismo, con un sorprendente giro al final. Es el criptrumpismo.
El criptrumpismo y la amenaza a la industria Bitcoin
No sé si la principal amenaza del Mundo es Trump, aunque así la vivan muchos con razonable base. Su capacidad para inyectar inestabilidad es encomiable. Su producto estrella es la incertidumbre, ayudándose tramposamente de indignas formas. Pero para las criptomonedas es el enemigo número 1 para su institucionalización e integración en las rutinas de la sociedad, tras haberse presentado como su más poderoso aliado. Las tiñe demasiado. Con amigos así, no hacen falta enemigos.
Es más que exagerado atribuir al “factor Trump” la directa responsabilidad de los saltos en la cotización de las cripto. El valor de, por ejemplo, Bitcoin depende principalmente de la adopción global, la demanda institucional, la política monetaria y la confianza de los inversores. Pero es la imagen del personal uso que hace Trump de las criptomonedas lo que puede obstaculizar ese primer elemento, la adopción global. Una personalización excesiva del propio ecosistema cripto. Como algo que parece establecerse más por circunstancias subjetivas, que por condiciones objetivas.
Intereses empresariales
Más allá de sus discursos políticos centrados en las criptomonedas, con una trayectoria cambiante desde el escepticismo al apoyo, lo que impregna de oscura personalización el criptrumpismo son sus directos intereses empresariales. La legitimación institucional del ecosistema cripto, procedente de las manifestaciones públicas del presidente más poderoso del mundo, y que parece que empujaría a dicho ecosistema a su institucionalización, se ve netamente oscurecida por la deslegitimación derivada de estar entretejidas tales palabras por intereses personales.
Trump y personas de su entorno han estado 0 están vinculados a varios proyectos relacionados con criptomonedas. Entre ellos, el proyecto World Liberty Financial, el memecoin “Official Trump” ($TRUMP) o las colecciones oficiales de NFT con su imagen, que le han generado importantes ingresos con sus ventas y derechos vinculados.
Donald Trump se ha beneficiado de las criptomonedas por varias vías, aunque el alcance exacto de sus ganancias es difícil de determinar porque parte de la información procede de empresas privadas y de activos cuyo valor fluctúa constantemente. Un beneficio personal que ha hecho que las críticas de los demócratas hacia Trump por las criptomonedas se haya intensificado durante 2025 y, especialmente, tras las últimas declaraciones financieras hechas públicas en 2026. Las acusaciones se centran principalmente en posibles conflictos de interés, más que en la afirmación de que haya cometido un delito ya probado.
Apertura de investigaciones formales
El conflicto de interés, entre las potenciales políticas públicas con respecto a las criptomonedas y los beneficios que las consecuencias de las mismas podrían tener para su personal bolsillo, parece evidente. Los demócratas sostienen que Trump puede influir directamente en la regulación de un sector del que él y su familia obtienen importantes ingresos. Argumentan que un presidente no debería beneficiarse económicamente de decisiones de política pública que afectan al valor de sus propios activos o empresas. Tras conocerse las declaraciones financieras de 2025, varios senadores demócratas afirmaron que Trump obtuvo más de 1.000 millones de dólares estadounidenses en ingresos relacionados con criptomonedas. A su juicio, esto constituye un uso de la presidencia para el beneficio privado.
Durante los últimos días, distintos representantes demócratas, presentes en varias comisiones del Senado estadounidense, han pedido la apertura de investigaciones formales y audiencias para determinar si existen conflictos de interés y se han respetado las normas éticas aplicables a la presidencia. Aun cuando uno de los núcleos de la acusación demócrata se encuentra en las implicaciones para la seguridad nacional de los negocios cripto de Trump, como publicaba Observatorio Blockchain. Se cuestiona hasta qué punto los tenedores de los “criptoactivos Trump”, especialmente si están en manos extranjeras, pueden condicionar la política de seguridad y exterior estadounidense.
Trump rechaza las acusaciones
Unas acusaciones que ha rechazado Trump y que no parecen inquietarle en exceso. El Presidente defiende que sus actividades empresariales se desarrollan conforme a la legislación vigente, que su cargo está sujeto a un régimen jurídico distinto del de otros altos cargos federales en materia de conflictos de interés y, por último e inyectando material fuertemente ideológico a sus argumentos, que las políticas favorables a las cripto responden a una estrategia para impulsar la innovación y el liderazgo tecnológico de Estados Unidos, y no a intereses personales.
Más allá de la existencia de delitos o del posible salto del tema de las criptomonedas al centro de la agenda del debate político, estadounidense e internacional, lo preocupante es la sombra que se proyecta sobre las criptomonedas. Cualquier nueva iniciativa legislativa relacionada con criptomonedas es susceptible de generar importantes sospechas, siendo sometida a un intenso escrutinio político, con sus consiguientes discusiones. De esta manera, con importantes intereses en el ecosistema por parte de Trump y su familia, cada decisión regulatoria favorable tenderá a generar críticas. Y, tal vez lo más importante al estar tan estrechamente relacionadas las decisiones a posiciones políticas y personales, que toda decisión regulatoria nazca con la amenaza de su inmediata reversión, cuando lleguen los demócratas a la Casa Blanca.
El criptrumpismo o apoyo de Trump al ecosistema cripto pareció nacer, al hilo de la campaña electoral presidencial de 2024, como una ayuda a la institucionalización de este ecosistema. Lo que se está viendo es que, en el sentido inverso, es una ayuda del ecosistema al bolsillo presidencial.

