580 millones en 48 horas: ¿es ético que la guerra sea un mercado?
580 millones en 48 horas: ¿es ético que la guerra sea un mercado?

580 millones en 48 horas: ¿es ético que la guerra sea un mercado?

¿Es ético que la muerte de una persona se convierta en el producto estrella de un casino digital? Esta es la pregunta que hoy se hacen muchas personas tras un fin de semana frenético en el que las llamadas «plataformas de predicción» pusieron precio a la cabeza del líder iraní, Ali Khamenei. Lo sucedido es el estallido de un ecosistema que movió más de 580 millones de dólares en menos de 48 horas, convirtiendo la guerra y el magnicidio en un producto de inversión.

Guerra y mercado

El pasado sábado 28 de febrero, mientras los misiles ya estaban en el aire, la plataforma Kalshi, que habitualmente se promociona como un aséptico mercado de datos, se vio atrapada en su propia trampa tras publicitar activamente lo que críticos y reguladores consideran una apuesta directa sobre un magnicidio. A través de sus redes sociales, la empresa lanzó una ráfaga de mensajes de «última hora» sobre los ataques militares para atraer a los apostadores. Con estos mensajes, Kalshi alentaba a la gente a poner su dinero en la pregunta: ¿Caerá Khamenei hoy?.

A diferencia de otras plataformas, como es el caso de Polymarket, Kalshi está regulada por la Comisión de Futuros de Estados Unidos (CFTC). Esto significa que debe obedecer leyes federales estrictas que prohíben mercados basados en actividades ilegales o contrarias al interés público, como son los asesinatos. Por eso, tras confirmarse la muerte de Khamenei el sábado, la plataforma entró en pánico. Pagar a quienes apostaron por la muerte de un líder podría haberle costado su licencia legal.

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Polymarket y el Lejano Oeste

Con la finalidad de calmar las aguas, Mansour ha anunciado hoy la devolución de todas las comisiones y congelar los premios. Kalshi ha liquidado las apuestas al precio previo al ataque y ha reembolsado 2,2 millones de dólares de su propio bolsillo para asegurar que ningún usuario termine con pérdidas netas. La intención es demostrar que no es una casa de apuestas de asesinatos.

Mientras en Kalshi se movieron unos 50 millones de dólares, en Polymarket, que no está regulada y funciona con criptomonedas,  la cifra se disparó hasta los 529 millones. A diferencia de Kalshi, Polymarket sí ha pagado los premios íntegros. Allí no ha habido cláusulas éticas ni devoluciones. Quienes apostaron por el ataque se han llevado fortunas. Destaca el caso del usuario «Magamyman», que ganó más de $550.000. Lo que ha levantado sospechas de que supiera de antemano lo que iba a ocurrir. No es la primera vez que sucede. Cuando Corina Machado recibió el Nobel de la Paz, ocurrió algo similar e incluso tuvo que intervenir la Academia del Nobel.

La diferencia en la manera de actuar de ambas plataformas ha creado una situación absurda, donde los usuarios de Polymarket han ganado millones con la muerte de Khamenei, mientras que los usuarios de Kalshi se sienten estafados por las reglas de última hora de su director.

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