inteligencia artificial y blockchain
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La confianza con Blockchain en tiempos de inteligencia artificial

Confiamos en que la inteligencia artificial llevará el mundo hacia un nuevo estadio. Al mismo tiempo, se desconfía en la inteligencia artificial. Se desconfía en ella, como un ente que se va de las manos o que tenga sus propios intereses, opuestos a los nuestros, y que acabe por imponerlos. Porque, para ello, es inteligente.

Se desconfía en su uso cotidiano. Atravesada de errores. Se desconfía como solo puede desconfiarse en ese nuevo profesional que llega a casa tropezando para arreglar no sé qué. Pero, reconozcámoslo, casi siempre se ha desconfiado de la inteligencia, sea natural o artificial. También reconozcamos que lo más próximo a una confianza artificial es Blockchain. Solo podemos confiar en una inteligencia artificial que tenga la confianza artificial de Blockchain.

Con la extensa infiltración en la cotidianidad de la inteligencia artificial, ha cambiado nuestra forma de relacionarnos con la tecnología. Hasta no hace tanto, el error de un aparato era principalmente no funcionar. Si tenía algún error, no funcionaba. Sin embargo, la inteligencia artificial funciona cometiendo errores. Asumimos que su forma de funcionar es cometiendo errores.

Aunque parezca paradójico, hemos naturalizado la inteligencia artificial. Reclamamos que todo elemento o instrumento técnico y, por tanto, artificial, venga dotado de su «natural inteligencia». Una inteligencia que naturalizada comete errores. Como la propia IA comete errores. Una inteligencia artificial con la que se cometen fraudes. De hecho, el diseño de fraudes se ha convertido en uno de los principales fines de la inteligencia artificial. Tenemos razones para desconfiar de la inteligencia artificial.

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En la relación con los humanos, la inteligencia artificial tiene sus límites en la confianza que estos puedan dispensarla. Se exige una inteligencia artificial que controlase los potenciales desvíos de la inteligencia artificial. Pero esa inteligencia artificial sería también objeto de desconfianza. De la inteligencia artificial se espera todo. Ya no nos asombra lo que hasta hace poco nos podía parecer mágico. Se espera todo, menos que nos inspire confianza.

El usuario de tecnología hace un poco como viene haciendo el consumidor desde hace muchos años con respecto a la publicidad, confía relativamente, todo lo que se puede confiar en un mensaje interesado cuyo objetivo es convencernos. Actitud que no solo no impide el consumo, incluyendo el consumo de publicidad, sino que hace que el consumo funcione y los mercados mejoren. La desconfianza hacia la inteligencia artificial no hace que dejemos de usarla.

Blockchain nace de la desconfianza. Es confianza artificial contra la desconfianza natural en lo que, por ejemplo, harán las autoridades económicas con respecto a la masa dineraria en circulación. Es confianza artificial que consigue que se ejecuten automáticamente los pactos previamente realizados.

¿De verdad puede haber confianza artificial? Realmente no. La confianza está en la sociedad y, por lo tanto, en seres humanos. La confianza está en quien la tiene o la necesita. Ahora bien, una cuestión es depositarla en otros seres humanos o incluso instituciones -confianza natural en distintos grados- y otra en mecanismos o procesos o, en definitiva, en máquinas y algoritmos. La confianza tiene que ver con las proyecciones de ego sobre las decisiones de alter.

Lo que cambia es la forma que toma ese alter en la confianza artificial. Y ese alter, con Blockchain, es alguien que sabemos lo que tiene que decidir si pasa tal o cual acontecimiento, si se cumplen las condiciones pactadas y registradas en la cadena de bloques. Tal vez no sea algo que podamos denominar propiamente confianza artificial; pero sí es un instrumento que facilita nuestra confianza natural. Quizá el contrapeso que necesitamos para la desconfianza hacia la inteligencia artificial.

En tiempos posmodernos, no es cuestión de creer o no creer, ni siquiera de fe… sino de confianza limitada y confianza extendida con Blockchain. Antes, lo limitado era la información. Por tal cuestión, por la indisposición de la totalidad de la información, el premio Nobel experto en teoría de las organizaciones y de la decisión, Herbert A. Simon, habló de racionalidad limitada. Pero puede ser una confianza limitada que use la extensión de Blockchain para ampliarse.

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