El 70% de los españoles no usaría el euro digital, según el Banco de España
El 70% de los españoles no usaría el euro digital, según el Banco de España

El 70% de los españoles no usaría el euro digital, según Banco de España

El 70% de los españoles no usaría el euro digital, según el Banco de España. El euro digital lleva cocinándose desde hace varios años en el corazón de las instituciones financieras europeas. Una cocina que, como casi todo lo que se hace en Europa, es a fuego lento y que tiene planeado su salida a ser consumida por los europeos en 2029. Ahora bien, los españoles no parecen estar esperando este plato ni con expectativas, ni con ansiedad, según los resultados del Estudio sobre Hábitos en el Uso de Efectivo de 2025, publicado por el Banco de España esta semana.

Los españoles y el euro digital

Se trata de los resultados de una encuesta realizada a respectivas muestras de la población española en general y de pequeños comercios y establecimientos de hostelería realizada por la empresa demoscópica Ipsos. Metodológicamente llama la atención la centralidad de estos establecimientos de hostelería. Es como si los señalase. Los pone bajo la sospecha de que en ellos corre el dinero en efectivo con mayor facilidad que en otro tipo de negocios.

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Tal vez la razón es otra. Porque es donde se cuecen las cosas y negociaciones. Más posiblemente porque constituyen situaciones indiciarias preferentes de ese momento trascendental que es el pago. El cómo pagan los españoles se ve en hoteles, bares, cafeterías, restaurantes o discotecas. Las formas del dinero para el pago de las alegrías del cuerpo y el espíritu se convierten en privilegiado campo de observación para los expertos del Banco de España. Parece que la economía se sigue cocinando entre camas de hoteles, música disco y la satisfacción del estómago.

Dinero en efectivo y dinero digital

El estudio que se convierte en una especie de simbólico campo de batalla en el que dirimen sus fuerzas el dinero en efectivo, el dinero digital y, dentro de este último, el proyecto del euro digital, al que dedica el capítulo estelar. De hecho, como dice el propio Banco de España en su web: “Si finalmente se aprueba la normativa europea en 2026, es posible que se lance un programa piloto a partir de 2027 y que el Eurosistema esté listo para una posible primera emisión del euro digital en 2029”. Es como si el informe estuviese dirigido a la pregunta sobre si los españoles están preparaos para el euro digital. La respuesta es contundente: no.

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El 24% de la población general dice conocer o haber oído hablar del euro digital. Llega al 27% en los comercios y hostelería. El 70% de las personas encuestadas dice que no usaría el euro digital, sintiéndose cómodo con los medios de pago actuales. Un rechazo que aumenta con la edad (53% entre quienes tienen entre 18 y 24 años; 84% entre quienes superan los 85 años).

Lo relevante es cómo tal rechazo al euro digital va en aumento: 65% en 2023, 67% en 2024 y 70% en 2025. Es la respuesta a la pregunta: “Si el Banco Central Europeo emitiese el euro de forma digital con las características señaladas, usted (indique la afirmación con la que se sienta más identificado al día de hoy)”, dándose distintas opciones con mayor o menor relevancia del euro digital como medio de pago.

Desconfianza hacia el euro digital

A partir de aquí caben las interpretaciones. El concepto de desconfianza hacia el euro digital aparece como dominante en estas interpretaciones. Pero hacia qué se dirige tal desconfianza: ¿el temor a la pérdida de la posibilidad de uso del dinero en efectivo o, al menos, a que aún se reduzca más su uso? ¿se dirige hacia un ente del que se sabe aún poco? ¿hacia la pérdida de privacidad? ¿hacia el aumento de control por parte de las autoridades? ¿o hacia algo que se ve como una amenaza a las libertades? ¿hacia algo que se ve como una incomodidad práctica, algo que hay que “aprender”?

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Entre los resultados generales a destacar, más allá del euro digital: el efectivo sigue dominando los pagos, aunque con creciente presencia de los realizados con dispositivos móviles, bajando ligeramente el uso de las tarjetas, que posee el 89% de la muestra entrevistada. El pago por Bizum entre particulares pasa del 33% al 37%. Un indicio preocupante en el que el estudio también pone su atención: la distancia de las oficinas para los establecimientos -y ciudadanos- situados en municipios que no cuentan con oficina bancaria estable. En el 19% de estos establecimientos la oficina está lejos, suponiendo la principal dificultad para ingresar u obtener efectivo.

Bizum aparece como un medio de perfil moderno

Importante son las imágenes que se derivan del informe. Por ejemplo, el efectivo como algo vinculado a perfiles sociales subordinados, estructuralmente periféricos: “personas de 55 años o más y quienes poseen estudios básicos son quienes mayoritariamente usan el efectivo como medio de pago principal. El uso de este medio se incrementa a medida que aumenta la edad”. Sin embargo, Bizum aparece como un medio de perfil moderno: utilizado preferentemente por menores de 45 años con estudios superiores.

Casi cinco mil entrevistas personales representativas de la población española en general y 1.594 entrevistas representativas del pequeño comercio y establecimientos de hostelería. Llama la atención cómo el informe celebra diferencias entre el año pasado, 2024, y el actual, 2025, que, están dentro del margen de error estadístico o muestral, asumiendo todo el proceso muestral como aleatorio.

Así, se dice: “Se reduce el porcentaje de comercios en municipios sin oficina estable donde se usa el efectivo a diario”, cuando la reducción se concreta en el paso de un 98% (2024) a un 95% (2025). Diferencia totalmente atribuible al error asumible por el diseño muestral y, por tanto, no se trata de una diferencia estadísticamente significativa. Diferencias pequeñas sobre las que habrá que estar atento a la tendencia a lo largo de varias observaciones en adelante. Por lo que habrá que esperar a las próximas ediciones del estudio.

El euro digital está bastante crudo entre la población española

De momento, el euro digital está bastante crudo entre la población española; mientras que parece que el dinero en efectivo va ganando en una imagen vinculada a la libertad. Crudeza que no es atribuible tanto a la idea que tienen de la fase de los planes que tienen las instituciones europeas, como a una significativa distancia de lo que puede llegar a significar el euro digital.

Las principales ventajas del dinero en efectivo frente a otros medios de pago son: protección frente a fallos electrónicos y fraudes (62%), privacidad (56%), ayuda a llevar un mejor control de los gastos (47%) o previene la exclusión financiera (31%). Lo más relevante es observar cómo los porcentajes de personas que ven estas ventajas en el dinero en efectivo han aumentado con respecto al año 2024.

El dinero en efectivo, que es el dinero en su sentido más crudo, o tiene mucho menos crudo que el euro digital. El aumento de fraudes en internet, especialmente entre personas mayores, puede estar siendo fuente de desconfianza a todo que relacione dinero con digital. Basta acercarse a las oficinas de denuncia de las comisaría.

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