La Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) ha dado un paso clave para el futuro de la llamada economía de infraestructuras descentralizadas (DePIN). La comisionada Hester M. Peirce, una de las voces más críticas con la sobrerregulación del sector cripto, defendió que los tokens emitidos por proyectos como DoubleZero no deben considerarse valores financieros, sino incentivos funcionales destinados a recompensar la participación en estas redes.
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El pronunciamiento se produce tras la carta de no acción emitida por la División de Finanzas Corporativas de la SEC sobre las distribuciones de tokens de DoubleZero, un proyecto DePIN que organiza redes abiertas y distribuidas para aportar capacidades como almacenamiento, telecomunicaciones, cartografía o energía. La carta aclara que los tokens entregados como compensación por participar en estas redes no cumplen con la llamada prueba de Howey, el criterio legal que determina si un activo debe tratarse como valor.
Tratar estos tokens como valores suprimiría el crecimiento de redes de proveedores distribuidos de servicios, señaló Peirce, subrayando que el papel de la SEC no es regular toda la actividad económica, sino los mercados de valores.
Infraestructuras descentralizadas
El caso de DoubleZero marca un antes y un después en el reconocimiento regulatorio de las DePIN en Estados Unidos. La compañía, que impulsa una red descentralizada de infraestructura física, obtuvo luz verde para distribuir sus tokens como incentivos programáticos a los participantes, sin que sean considerados valores. Esto significa que quienes aporten almacenamiento, ancho de banda o capacidad de cómputo a la red podrán recibir tokens de forma legal y segura.
La decisión abre la puerta a que otros proyectos de infraestructura descentralizada soliciten un tratamiento similar y aceleren su despliegue en sectores estratégicos como la energía renovable, las telecomunicaciones o la cartografía digital. En la práctica, supone un espaldarazo a un modelo que busca reemplazar las estructuras corporativas centralizadas por redes abiertas en las que los usuarios son a la vez clientes y proveedores.
Qué son las DePIN
Las DePIN (Decentralized Physical Infrastructure Networks) representan un nuevo modelo para organizar recursos y trabajo. En lugar de depender de grandes corporaciones que centralizan servicios, estas redes distribuyen la infraestructura entre miles de usuarios conectados entre sí. Así funcionan ya proyectos de telecomunicaciones como Helium, de almacenamiento como Filecoin o de cartografía colaborativa como DIMO.
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En todos ellos, los tokens cumplen un papel esencial: no son acciones ni promesas de rentabilidad futura, sino recompensas programadas por la contribución directa al sistema. Quien opera un nodo de Helium, comparte su ancho de banda o presta espacio en su disco duro recibe un token como pago por su actividad.
Una diferencia clave con las ICO
Peirce subrayó que los proyectos DePIN no deben confundirse con las ICO que proliferaron en 2017 y 2018, en las que empresas vendían tokens a inversores prometiendo beneficios futuros. En el caso de las DePIN, los tokens se asignan como compensación por el trabajo realizado o los servicios prestados, no como instrumentos de inversión, señaló la comisionada.
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Por eso, aplicar la prueba de Howey,que determina si un activo es un valor, no tendría sentido. «Tratar estos tokens como valores suprimiría el crecimiento de las redes de proveedores distribuidos de servicios”, añadió. La declaración supone un alivio para cientos de proyectos que operaban bajo la sombra de la inseguridad jurídica. Con este gesto, la SEC deja claro que las DePIN no entran en el mismo saco que los valores tradicionales y que su éxito o fracaso debe depender del mercado, no de reguladores financieros.
Organizar a personas dispares para que colaboren en la construcción de infraestructura física es un uso interesante de la tecnología blockchain. Los mercados, y no los reguladores financieros, deberían determinar el éxito de estos proyectos, afirmó Peirce. La decisión, sin embargo, no significa barra libre: los proyectos deberán demostrar que sus tokens cumplen una función clara dentro de la red y que no se utilizan como vehículo de especulación financiera.
Qué significa para empresas y usuarios
Para las empresas, la carta de no acción supone luz verde para desplegar modelos de negocio basados en tokens sin temor a litigios con la SEC. Desde startups tecnológicas hasta proveedores energéticos, podrán explorar fórmulas descentralizadas para distribuir servicios.
Para los usuarios, abre la posibilidad de participar en redes de telecomunicaciones, energía o movilidad de manera más segura, sabiendo que sus recompensas no serán cuestionadas como “valores ilegales”.
Un futuro con redes de telecomunicaciones, energía y transporte descentralizadas
El impacto puede ser enorme. Proyectos como Helium ya están construyendo redes inalámbricas de bajo coste que compiten con gigantes de las telecomunicaciones. Otros como Filecoin o Arweave están creando un almacenamiento global descentralizado que evita la dependencia de grandes nubes centralizadas como Amazon o Google.
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En el sector energético, se exploran redes de generación y distribución basadas en blockchain que permiten a comunidades enteras compartir electricidad renovable sin pasar por intermediarios tradicionales. Si la SEC mantiene esta línea, Estados Unidos podría convertirse en el epicentro del crecimiento de las DePIN, frente a otros países que todavía debaten cómo encajar jurídicamente estas propuestas.
La carta de no acción de la SEC marca un antes y un después, ya que por primera vez, el regulador reconoce explícitamente que no todo token debe tratarse como un valor. Para las DePIN, significa la oportunidad de crecer y consolidarse sin estar encorsetadas por un marco legal pensado para Wall Street.

