Salomon Brothers, la historia detrás del reclamo de 80.000 BTC

Salomon Brothers quiere apropiarse de 80.000 bitcoin inactivos

Salomon Brothers, histórico banco de Wall Street, ha provocado una fuerte polémica en la comunidad cripto al iniciar un proceso para reclamar 80.000 bitcoin inactivos desde 2011, aplicando la controvertida «Doctrina del  Abandono». El banco sostiene que estos activos digitales, sin movimiento en más de 14 años, pueden considerarse legalmente abandonados y sujetos a recuperación. La maniobra, que incluye la inserción masiva de avisos OP_RETURN en direcciones supuestamente controladas por la entidad, plantea un dilema sin precedentes sobre la propiedad digital, la ética de intervenir en billeteras sin autorización y los límites legales en un ecosistema descentralizado como Bitcoin.

Con décadas de historia en el sector financiero tradicional, Salomon Brothers ha anunciado una de las operaciones más polémicas y disruptivas del ecosistema cripto: la reclamación de más de 80.000 bitcoins (BTC) pertenecientes a billeteras inactivas durante más de 14 años.

La entidad financiera asegura que actúa bajo una interpretación propia de la Doctrina del Abandono, un principio legal que en el sistema financiero tradicional permite considerar como abandonados los activos que no se han movido en largos periodos de tiempo. Salomon Brothers sostiene que esta norma puede aplicarse también a los activos digitales en blockchain.

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Salomon Brothers, un banco tradicional en territorio Bitcoin

Esta iniciativa se presenta no solo como una oportunidad financiera para maximizar el aprovechamiento de estos fondos digitales, sino también como una medida para evitar que actores maliciosos, como estados hostiles o grupos criminales con recursos tecnológicos avanzados, puedan aprovechar la inaccesibilidad de estas billeteras para realizar actividades ilícitas.

Además, Salomon Brothers ha anunciado que parte de los bitcoins recuperados se destinarán a la creación de un fondo especial orientado a asistir a usuarios que hayan perdido acceso legítimo a sus claves privadas, buscando balancear la recuperación con un sentido de responsabilidad social. Pese a los esfuerzos de la firma por parecer que actúa con responsabilidad, la pregunta final es si lo que está haciendo es ético y moral.

¿Cómo ha logrado Salomon Brothers el acceso a las direcciones de bitcoin?

Una de las preguntas clave es ¿cómo ha logrado Salomon Brothers acceder a las claves privadas de esas direcciones para reclamarlas? Recordemos que el dinero en blockchain solo se puede mover si tienes en tu poder las claves privadas de las direcciones donde están resguardadas esas criptomonedas.

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Aunque el banco no ha revelado el procedimiento exacto, trazas en la blockchain muestran que la operación comenzó en Bitcoin Cash (BCH). Antes del hard fork de 2017, Bitcoin y Bitcoin Cash compartían la misma cadena y, por tanto, las mismas claves privadas. Controlar una dirección en BCH pre-fork permite mover los fondos equivalentes en BTC si se posee la clave.

Debate legal y ético

Así, las hipótesis sobre el origen de estas claves están relacionadas con el aprovechamiento de vulnerabilidades en monederos de 2011 que usaban generadores de números aleatorios inseguros y el acceso físico a dispositivos antiguos con claves privadas previas al hard fork.

Sabiendo esto, se puede entender como Salomon Brothers logro tal hazaña, dejando solo dos opciones:

  • Salomon Brother rompió una clave de Bitcoin/Bitcoin Cash por medio de fuerza bruta.
  • Salomon Brother, de alguna manera obtuvo acceso a un dispositivo de BCH con claves privadas de la era pre-hard fork, y de allí logro el acceso.

Si bien, muchos han comentado que la opción 1 es imposible, la verdad, es que es posible, especialmente si tenemos en cuenta que las direcciones accedidas por Salomon Brothers datan de 2011, año en el que se descubrieron algunas vulnerabilidades relacionadas con el generador de números aleatorios que debilitaban la seguridad de los monederos de Bitcoin. Esto pudo abrir las puertas para que Salomon Brothers accediera a esas claves por medio de un ataque de fuerza bruta.  Lo segundo es más complejo, y es algo que la propia Salomon Brothers no ha aclarado en ningún momento.

Salomon Brothers no dice nada

Sea como sea, Salomon Brothers conoce la verdad y el banco ha permanecido en silencio en sobre como ha obtenido dicho acceso. Lo único que sabe el mundo es que en sus manos hay 80.000 BTC y que su iniciativa ha generado una controversia significativa en la comunidad Bitcoin y más allá.

Porque, desde el punto de vista legal, la aplicación de una doctrina de abandono a activos digitales no está consensuada, ya que Bitcoin opera bajo principios de propiedad descentralizada y autonomía total del usuario. Reclamar activos inactivos podría sentar un precedente que afecte la confianza en la propiedad digital y la filosofía de no intermediación que caracteriza a las criptomonedas.

Aplicación de la Doctrina de Abandono

Desde el punto de vista ético, la iniciativa de Salomon Brothers ha generado fuertes cuestionamientos sobre la legitimidad de apropiarse de recursos digitales sin el consentimiento explícito de sus propietarios originales. La naturaleza pseudónima de Bitcoin y la dificultad para verificar la identidad real de los dueños complican la creación de un marco justo para resolver disputas. A ello se suma el debate sobre si es lícito acceder o manipular billeteras sin autorización previa, especialmente en un contexto donde futuros avances, como el hacking cuántico, podrían poner en riesgo la seguridad de las claves privadas.

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La reacción en la comunidad Bitcoin es tan intensa como dividida. Un sector valora la posibilidad de recuperar fondos que, de otro modo, permanecerían perdidos para siempre, y ve con buenos ojos destinar parte de ellos a ayudar a usuarios que han extraviado sus claves legítimamente.

En el extremo opuesto, críticos advierten que, al ser una acción liderada por una institución financiera tradicional, podría minar la confianza en la propiedad directa de las criptomonedas y abrir la puerta a prácticas de reclamo y control cuestionables. El temor a la concentración de poder y a la erosión de la descentralización está más presente que nunca en el debate.

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