Presidente Donald Trump emite orden ejecutiva para facilitar la innovación en tecnología financiera

Trump ordena revisar las normas que limitan a fintech y emisores de stablecoins

En un momento caracterizado por una profunda reestructuración regulatoria de los mercados financieros globales y la consolidación de un marco pro-tecnología en los Estados Unidos, el presidente Donald J. Trump firmó una Orden Ejecutiva de trascendencia histórica titulada «Integración de la innovación en tecnología financiera en los marcos regulatorios».

Esta nueva directiva presidencial busca desmantelar las barreras burocráticas que tradicionalmente han excluido a las empresas de tecnología financiera y a los emisores de criptoactivos de los sistemas nacionales de pago, abriendo la posibilidad de una integración sin precedentes entre los rieles monetarios soberanos y las tecnologías de registro distribuido.

En pocas palabras, la orden instruye a las agencias supervisoras a simplificar la regulación y solicita formalmente a la Reserva Federal que evalúe y diseñe mecanismos seguros para otorgar cuentas de pago y servicios de liquidación a instituciones financieras no bancarias y plataformas de activos digitales.

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Contexto político y objetivos de la nueva directiva presidencial

Esta Orden Ejecutiva se inscribe en una estrategia gubernamental sistemática e integrada para consolidar el liderazgo estadounidense en la economía global de activos digitales. Desde la creación del Grupo de Trabajo sobre Mercados de Activos Digitales a principios de 2025 y la formulación de una Reserva Estratégica de Bitcoin respaldada por incautaciones federales, la administración actual ha priorizado la desregulación de los servicios financieros avanzados. La política oficial del gobierno postula que el crecimiento de las empresas de tecnología financiera y la libre circulación de criptoactivos representan motores críticos de oportunidad económica para los ciudadanos.

Por consiguiente, el gobierno busca actualizar los marcos normativos heredados de la era analógica para permitir una convergencia ágil entre el capital tradicional y la infraestructura blockchain. El mandato presidencial denuncia de forma explícita que las reglas existentes sobre la gestión de riesgos de terceros y el acceso a los servicios de compensación favorecen indebidamente a las instituciones bancarias establecidas.

Al eliminar estas protecciones regulatorias para los incumbentes, el Estado busca incentivar una competencia directa que reduzca los costes de transacción y democratice los servicios de pago en el país.

Cronograma y competencias de la revisión regulatoria

La ejecución práctica de esta orden presidencial se rige por plazos perentorios impuestos a los principales entes de supervisión financiera. Quedan afectadas de manera inmediata instituciones fundamentales como la SEC, la CFTC, la FDIC, la OCC, la NCUA y la CFPB, las cuales deben presentar auditorías rigurosas sobre los obstáculos normativos aplicados a las empresas tecnológicas en un plazo de 90 días.

Esta fiscalización de las normas de supervisión se enfoca en simplificar las alianzas entre los bancos tradicionales y las empresas de servicios financieros no tradicionales, además de agilizar los requisitos para la obtención de cartas constitutivas de bancos nacionales.

Dentro de los 180 días posteriores a la firma de la directiva, cada regulador financiero federal debe haber implementado reformas regulatorias concretas derivadas de dicha revisión. Estas reformas pretenden unificar criterios sobre licencias bancarias, seguros de depósito y regímenes de registro, previniendo que los desarrolladores de activos digitales se vean asfixiados por una burocracia fragmentada.

La Reserva Federal, aunque excluida del mandato administrativo directo para preservar su autonomía en política monetaria, ha recibido un plazo de 120 días para presentar un informe completo ante la presidencia.

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El debate sobre las cuentas maestras de la Reserva Federal y el Nivel 3

El acceso a las denominadas cuentas maestras representa la mayor ventaja competitiva y de seguridad sistémica dentro del sistema financiero global. Estas cuentas actúan como un banco para los bancos, otorgando conexión directa a las transferencias de alta velocidad a través de Fedwire y de tiempo real mediante FedNow sin depender de entidades intermediarias.

Bajo las pautas de acceso emitidas por la Reserva Federal en 2022, las instituciones no aseguradas federalmente y sin supervisión prudencial directa son catalogadas como entidades de Nivel 3. Estas instituciones tradicionalmente han enfrentado auditorías restrictivas y denegaciones sistemáticas bajo alegaciones de riesgo sistémico y reputacional.

La jurisprudencia reciente, incluyendo disputas entabladas por firmas como Custodia Bank, demuestra la dificultad histórica que las plataformas de activos digitales han tenido para forzar judicialmente la concesión de estas cuentas.

Sin embargo, la reciente autorización otorgada a Kraken Financial por la Reserva Federal de Kansas City para operar con una cuenta de propósito limitado marcó un hito en esta confrontación legal. La decisión validó de forma piloto la viabilidad de integrar servicios de criptoactivos restringidos con los rieles de pago del banco central estadounidense sin menoscabar la estabilidad del sistema.

Como respuesta complementaria al mandato del Poder Ejecutivo, la Junta de la Reserva Federal presentó formalmente una propuesta el 20 de mayo de 2026 para crear las cuentas de pago de propósito especial. Estas cuentas, denominadas coloquialmente como cuentas delgadas, se diseñan para liquidar únicamente la actividad de pago propia del emisor, sin ofrecer acceso al crédito intradiario ni a la ventanilla de descuento. El banco central ha propuesto pausar la evaluación de solicitudes individuales de Nivel 3 hasta finales de 2026 mientras se define este marco unificado.

Ley GENIUS, Clarity Act y el fin de Operation Choke Point 2.0

La directiva de integración tecnológica opera de forma coordinada con la Orden Ejecutiva sobre la restauración de la integridad del sistema financiero, la cual supuso la conclusión de la denominada Operation Choke Point 2.0.

Esta controversial campaña informal de la administración anterior ejercía presiones veladas sobre la banca tradicional para excluir a las empresas de activos digitales. Con la nueva orden federal, las decisiones de debancarización por motivos políticos o sectoriales quedan estrictamente prohibidas, obligando a los supervisores a basar sus exámenes en riesgos financieros cuantificables y objetivos.

Esta restauración de la neutralidad bancaria converge con la inminente entrada en vigor de la ley Guía y Establecimiento de la Innovación Nacional para Stablecoins, conocida como la Ley GENIUS. En vigor de forma obligatoria hacia principios de 2027, la Ley GENIUS establece un régimen dual de licencias federales y estatales que valida legalmente la emisión de tokens estables respaldados en dólares. Sin embargo, la legislación prohíbe taxativamente que estos emisores paguen rendimientos o intereses pasivos a los tenedores para evitar la fuga masiva de capitales de la banca de depósito comunitaria.

Paralelamente, la aceleración legislativa de la ley Clarity Act en el Senado ofrece el marco de certidumbre jurídica que la industria ha reclamado durante años. La Clarity Act delimita con precisión las fronteras jurisdiccionales del mercado: la CFTC asume la supervisión de los commodities digitales (categoría en la que se encuadran activos como Bitcoin y Ethereum), mientras que la SEC retiene el control de las representaciones digitales de valores mobiliarios y contratos de inversión. De este modo, la industria transita de un régimen de regulación por sanción ad hoc a un esquema normativo estructurado.

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Project Crypto y la Exención de Innovación de la SEC

En sintonía con las directrices de desregulación y fomento de la competencia de la presidencia, la Comisión de Bolsa y Valores, bajo la presidencia de Paul Atkins, ha transformado su postura frente al sector de activos digitales. El programa conjunto Project Crypto, establecido junto con la CFTC a comienzos de 2026, eliminó los procesos de cumplimiento duplicados e incongruentes que asfixiaban el desarrollo de tecnologías financieras innovadoras. Las aprobaciones otorgadas en marzo y abril de 2026 para negociar valores tokenizados directamente en el Nasdaq y en la Bolsa de Nueva York demostraron la eficiencia de integrar la liquidación criptográfica en Wall Street.

La expresión más avanzada de esta reforma institucional se materializa en la inminente publicación de la Exención de Innovación de Acciones Tokenizadas. Esta medida permite a plataformas de activos digitales nativas facilitar la negociación y compensación de acciones estadounidenses tokenizadas bajo requisitos de registro considerablemente reducidos durante un período experimental coordinado. Al posibilitar la cotización e intercambio de instrumentos tradicionales de renta variable en cadena, la SEC derriba la histórica separación física entre las carteras digitales y las cuentas de inversión tradicionales.

La era de Kevin Warsh en la Reserva Federal

La asunción de Kevin Warsh como presidente de la Reserva Federal, tras su ajustada y divisiva confirmación senatorial el 13 de mayo de 2026, añade una dimensión macroeconómica determinante al proceso de integración de activos digitales. Warsh destaca por ser el primer líder en la historia del banco central en poseer una participación accionaria directa en plataformas de pago de activos digitales, habiendo procedido a desinvestir más de 100 millones de dólares de su patrimonio personal antes de tomar el juramento. Sus declaraciones de respaldo a Bitcoin como una forma de oro digital intergeneracional y un barómetro eficaz contra la devaluación fiat señalan un profundo cambio de actitud en el emisor.

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No obstante, la dirección que tomará el banco central bajo su liderazgo se fundamenta en una rigurosa diferenciación entre activos de valor consolidado y tokens puramente especulativos. El presidente de la Reserva Federal defiende la emisión privada de tokens estables respaldados por el dólar estadounidense como una herramienta indispensable para proyectar la hegemonía global de la divisa, oponiéndose tajantemente al desarrollo de una moneda digital estatal centralizada. Asimismo, su perfil de halcón monetario advierte que la contención de la inflación en el 3,8% debido a tensiones geopolíticas globales pospondrá el ciclo de relajación de tasas, proyectando un escenario de liquidez ajustada a mediano plazo.

 

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