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Los 12 riesgos que los bancos centrales ven en las stablecoins

El mercado mundial de stablecoins ronda actualmente los 290.000 millones de dólares, según CoinGecko. Tether (USDT) domina con más de 183.000 millones y USDC supera los 74.000 millones. La cifra confirma una cierta estabilización del sector tras el fuerte crecimiento registrado en 2025.

El propio Fondo Monetario Internacional (FMI) señalaba el pasado 7 de agosto que la capitalización se ha mantenido relativamente estable durante el último año, alrededor de los 300.000 millones de dólares. Cerca del 99% de las stablecoins está denominado en dólares.

Pese al freno en el crecimiento, FMI, Banco de Pagos Internacionales (BIS), Consejo de Estabilidad Financiera (FSB), Banco Central Europeo (BCE), Reserva Federal, Banco de Inglaterra y Autoridad Bancaria Europea (EBA) continúan analizando las consecuencias que tendría una utilización mucho mayor de estos activos. De sus análisis pueden extraerse 12 grandes preocupaciones. La mayoría son riesgos potenciales asociados a una adopción a gran escala.

1. Una corrida sobre una gran stablecoin

La primera preocupación es que los usuarios pierdan la confianza en una stablecoin y soliciten masivamente su reembolso. El BCE considera la pérdida de paridad y las corridas una de las principales vulnerabilidades del sector. La Reserva Federal también advierte de que una corrida podría propagarse rápidamente debido a las crecientes conexiones entre stablecoins y finanzas tradicionales. El riesgo depende fundamentalmente de la capacidad del emisor para devolver a los usuarios el dinero prometido.

2. Que las reservas no sean suficientemente líquidas

Para mantener la paridad, los emisores necesitan reservas suficientes y líquidas. El FMI señala que estas reservas están invertidas principalmente en letras del Tesoro estadounidense a corto plazo y operaciones de reverse repo, aunque algunos emisores también utilizan activos menos líquidos y de mayor riesgo. El Banco de Inglaterra exige precisamente por este motivo que las stablecoins sistémicas mantengan una parte de sus reservas en depósitos del banco central, disponibles para atender rápidamente los reembolsos.

3.Fuga de depósitos bancarios

Este es uno de los asuntos que más preocupa a la banca. Si ciudadanos y empresas sustituyen depósitos por stablecoins, los bancos pueden perder una fuente fundamental de financiación. La EBA advierte de que estos activos pueden actuar como sustitutos de los depósitos y provocar mayores costes de financiación y problemas de liquidez. (eba.europa.eu)

Sin embargo, el FMI afirma que todavía no observa evidencia clara de desintermediación bancaria efectiva. (imf.org) La cuestión ha provocado un enfrentamiento abierto en Estados Unidos. Las asociaciones bancarias advierten del riesgo de fuga de depósitos, mientras la Blockchain Association sostiene que no existen datos que demuestren que las stablecoins estén drenando actualmente los depósitos de los bancos comunitarios.

4. Menos depósitos pueden significar menos crédito

La preocupación siguiente deriva de la anterior. Si los bancos pierden depósitos, pueden necesitar financiación más cara y reducir su capacidad para prestar dinero a hogares y empresas. El Banco de Inglaterra considera el riesgo suficientemente importante como para establecer una barrera temporal inicial de 40.000 millones de libras por cada stablecoin sistémica. La institución explica que la medida busca proteger el acceso de la economía al crédito durante la transición. El límite será revisado y eliminado cuando los riesgos para la provisión de crédito hayan sido abordados.

5. El contagio hacia las finanzas tradicionales

Las stablecoins están cada vez más conectadas con bancos, wallets, brokers, compañías de pagos y otras infraestructuras financieras. La Reserva Federal identifica tres vulnerabilidades emergentes: cadenas de intermediación cada vez más complejas, integración de diferentes actividades dentro de las mismas compañías y creciente adopción minorista mediante wallets. Cuanto mayor sea esta interconexión, mayor puede ser también la capacidad de una crisis para trasladarse desde el mercado cripto hacia las finanzas tradicionales.

6. Ventas forzadas de deuda pública

Las reservas de las grandes stablecoins crean otra conexión con el sistema financiero: buena parte está invertida en deuda pública estadounidense. La EBA advierte de que, si los emisores necesitan transformar rápidamente grandes cantidades de deuda soberana en efectivo para atender reembolsos, podrían provocar aumentos de rentabilidad y tensiones en estos mercados. El riesgo no consiste en que las stablecoins estén desestabilizando actualmente la deuda pública. Se refiere a lo que podría suceder ante una corrida de grandes dimensiones.

7. La dolarización digital

Cerca del 99% de las stablecoins está denominado en dólares, según el FMI. Para ciudadanos de países con inflación elevada o monedas débiles, permiten acceder fácilmente al dólar. Pero para los bancos centrales pueden acelerar la sustitución de la moneda nacional. El FMI advierte de que este fenómeno podría propagarse mucho más rápido que la dolarización tradicional porque basta un teléfono móvil y una wallet para acceder a dólares digitales.

8. Menor capacidad para aplicar la política monetaria

La dolarización puede terminar afectando a la capacidad de los bancos centrales para dirigir la economía. Si una parte importante de hogares y empresas ahorra y realiza pagos mediante stablecoins denominadas en dólares, la moneda nacional pierde relevancia. El FMI advierte de que una dolarización persistente puede reducir el margen de actuación de la política monetaria. También señala que las stablecoins pueden facilitar movimientos internacionales de capital que escapan a las infraestructuras financieras tradicionales.

No significa que los bancos centrales vayan a perder el control de la política monetaria, sino que una utilización masiva de monedas extranjeras tokenizadas puede dificultar su transmisión.

9. Un mercado concentrado en muy pocos emisores

La concentración es otra vulnerabilidad. Actualmente, USDT supera los 183.000 millones de dólares y USDC los 74.000 millones. Juntas concentran cerca del 89% del mercado contabilizado por CoinGecko. La EBA también describe el mercado como altamente concentrado y dominado por Tether y Circle. El problema es que una crisis de uno de estos grandes emisores podría afectar a una parte muy importante del mercado.

10. Stablecoins globales frente a regulaciones nacionales

Las stablecoins pueden circular internacionalmente, mientras que la regulación sigue siendo fundamentalmente nacional. El FMI advierte de que, sin suficiente cooperación internacional, la actividad puede desplazarse hacia países con una supervisión más débil o hacia wallets sin custodia fuera del perímetro regulatorio. Esta diferencia entre un dinero que circula globalmente y supervisores organizados por jurisdicciones dificulta controlar los riesgos transfronterizos.

11. Blanqueo, ciberseguridad y fallos tecnológicos

Las preocupaciones también afectan a la integridad y seguridad del sistema. La EBA identifica riesgos relacionados con blanqueo y financiación del terrorismo, además de problemas operacionales y cibernéticos asociados a nuevas infraestructuras tecnológicas y contratos inteligentes. Cuanto más se utilicen las stablecoins en pagos y servicios financieros cotidianos, mayor puede ser también el impacto de un ciberataque o una interrupción tecnológica.

12. Que un dólar no valga exactamente lo mismo que otro dólar

La última preocupación afecta a uno de los principios fundamentales del sistema monetario: la denominada unidad del dinero o singleness of money. Un dólar debe valer un dólar independientemente de dónde se encuentre. Las stablecoins introducen diferentes emisores, reservas y niveles de riesgo. Una stablecoin puede mantener perfectamente su paridad mientras otra vinculada al mismo dólar cotiza con descuento.

El BIS considera que los diseños actuales presentan debilidades en este principio y también señala problemas de convertibilidad e interoperabilidad. Una utilización masiva podría, por tanto, crear diferentes versiones privadas de una misma moneda con distintos grados de confianza.

El mercado de stablecoins lleva aproximadamente un año sin registrar el crecimiento de etapas anteriores. Pero las preocupaciones de bancos centrales y organismos internacionales miran fundamentalmente hacia el futuro. ¿Qué ocurriría si cientos de millones de personas empiezan a utilizar stablecoins para ahorrar, cobrar, pagar o enviar dinero internacionalmente?

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