Estonia estudia crear identidades digitales para agentes de inteligencia artificial que les permitan actuar en nombre de una persona, empresa u organización dentro de límites claramente definidos y controlables. La propuesta busca que un banco, un organismo público o un socio comercial pueda saber a quién representa el agente, qué está autorizado a hacer y quién responde por sus actuaciones.
Estonia y la identidad digital para agentes de IA
El Consejo Eesti.ai anunció la iniciativa en junio. El proyecto está coordinado por el equipo de e-Residencia de Enterprise Estonia, junto con Eesti.ai y socios de los sectores público y privado. La respuesta propuesta es el código de agente: una identidad digital independiente, vinculada a la persona que autoriza al agente. Una misma persona podría usar el código con varios agentes distintos, mientras que el proveedor del servicio podría reconocer que quien actúa es una máquina y no la persona directamente.
El código no convertiría a una IA en ciudadano, empresa ni persona jurídica. La persona u organización que otorga la autoridad seguiría siendo responsable. Su función sería hacer visible esa delegación y permitir que los permisos se limiten, se supervisen y se revoquen.
La iniciativa se apoya en la experiencia de Estonia, que dedicó más de una década a construir una sociedad digital accesible desde cualquier parte del mundo. En 2014, el país lanzó el programa de e-Residencia, que otorga a emprendedores de todo el mundo una identidad digital emitida por el Gobierno con la que pueden constituir y gestionar una empresa estonia de forma totalmente online, sin necesidad de trasladarse al país ni ceder el control a un representante local.
De la e-Residencia al agente de IA
Desde entonces, más de 142.000 personas de todo el mundo se han convertido en e-residentes y han creado más de 43.000 empresas. En 2025, el programa generó 124,9 millones de euros de impacto económico directo para el Estado, frente a 10 millones de euros de gasto asociado al programa. La actividad empresarial vinculada a la e-Residencia genera, además, trabajo para bancos, contables, abogados, proveedores de pagos y empresas tecnológicas estonias.
La siguiente pregunta que se plantea el país es si esa misma sociedad digital puede dar soporte a emprendedores cuyos negocios son gestionados, en parte o en su totalidad, por agentes de inteligencia artificial. Así como la e-Residencia dio a los emprendedores globales una identidad digital de confianza, los códigos de agente podrían otorgar a los agentes de IA una identidad digital fiable que permita identificar quién responde por sus actuaciones.
La iniciativa busca situar a Estonia a la vanguardia de la próxima etapa de la gobernanza digital, crear nuevas oportunidades económicas y reforzar su reputación como una nación que convierte ideas digitales ambiciosas en infraestructura práctica de alcance global.
Un nuevo tipo de actor digital
Los agentes de IA son distintos de los chatbots. Un chatbot responde preguntas; un agente puede ejecutar tareas, con o sin supervisión y con distintos niveles de autonomía. Como preparar un informe, organizar información, comunicarse con un servicio, presentar una declaración o gestionar un pago tras recibir una instrucción de su usuario.
Actualmente, un agente puede operar a través del inicio de sesión de una persona o mediante un token específico de un servicio. Esto puede hacer que la máquina resulte invisible para el servicio receptor y obliga al usuario a elegir entre otorgar al agente acceso total a su identidad personal, exponiendo más información y autoridad de la necesaria, o limitar considerablemente su capacidad de actuar.
La propuesta estonia pretende resolver ese problema mediante una identificación que distinga la actuación del agente de la de su usuario y permita comprobar los permisos que ha recibido.
Primeros casos de uso
Los primeros casos de uso propuestos son deliberadamente prácticos. Por ejemplo, un agente podría resumir resultados de análisis médicos, analizar un extracto bancario o preparar el pago de una factura. El usuario podría permitirle leer información y preparar una acción para su aprobación, mientras que el proveedor del servicio podría aplicar controles adicionales.
El sector financiero estonio ya está probando parte de este modelo. El banco LHV ha lanzado un servicio beta que permite a sus clientes conectar los datos de su cuenta a aplicaciones de IA como Claude y Cursor mediante el Model Context Protocol. El acceso inicial es de solo lectura, requiere autenticación y consentimiento del cliente, puede revocarse y caduca a los 30 días.
Mientras que una integración específica otorga a un agente acceso a un único servicio, un código de agente podría ofrecer una forma común de identificar a la máquina y a la persona que hay detrás de ella en múltiples servicios. Con el tiempo, esto permitiría a un agente recopilar información para un contable, preparar informes empresariales, comunicarse con las autoridades públicas o gestionar trámites administrativos rutinarios sin recurrir a la identidad completa del emprendedor en cada paso.
Esto es también lo que diferencia la propuesta de conceder a la IA acceso a una identidad electrónica existente: el proveedor del servicio necesita distinguir a un humano de una máquina y el usuario necesita otorgar a esta solo la autoridad estrictamente necesaria.
Una extensión del modelo de e-Residencia
Por ejemplo, el propietario de una empresa podría permitir que un agente consulte la información de su cuenta, pero no realice pagos; otro agente podría preparar pagos para su aprobación; y un tercero podría efectuar pagos pequeños dentro de un límite definido.
El razonamiento económico de los códigos de agente sigue la misma lógica que la e-Residencia. Estonia no creó un mercado vendiendo identidades digitales como un fin en sí mismo, sino utilizando la identidad para conectar a emprendedores de todo el mundo con un entorno de negocios digital funcional.
La inteligencia artificial está reduciendo el coste de crear y gestionar una empresa. Personas que antes carecían de las competencias, el capital o el equipo necesarios podrían usar agentes para gestionar parte de sus operaciones. Las empresas ya existentes están empezando a emplear múltiples agentes para elaborar informes y realizar tareas relacionadas con contratos, atención al cliente, finanzas y cumplimiento normativo. Esas empresas necesitarán un lugar donde sus agentes puedan operar con reglas claras.
Un piloto con casos de uso y socios en diciembre de 2026
La oportunidad de Estonia consiste en hacer que su Estado digital sea utilizable por agentes de forma controlada, generando al mismo tiempo nueva actividad para los proveedores de servicios locales y atrayendo al país a más empresas de la era de la IA. El sistema propuesto todavía no es un producto terminado. Los equipos legales, empresariales y técnicos siguen trabajando en el registro, la autenticación, los permisos, las auditorías y la revocación.
La primera fase se centra en personas físicas, incluidos los e-residentes. El registro y uso por parte de personas jurídicas, así como el reconocimiento transfronterizo de los códigos de agente, requieren un análisis adicional. El calendario actual del proyecto prevé continuar el análisis legal y elaborar un borrador legislativo en este mes de septiembre, desarrollar y realizar pruebas técnicas en octubre y noviembre, y poner en marcha un piloto con casos de uso y socios seleccionados en diciembre de 2026.

