La revolución TRUMP arranca con las criptomonedas a la cabeza
La revolución TRUMP arranca con las criptomonedas a la cabeza

La revolución TRUMP arranca con las criptomonedas a la cabeza

La revolución Trump arranca con las criptomonedas a la cabeza. Una criptomoneda oficial de TRUMP es la señal de la revolución económica que se avecina a partir de mañana. Una criptomoneda de Trump que expone como reclamo la celebración de la vuelta a la presidencia de Estados Unidos y la integración en la propia comunidad trumpista.

Ya el calificativo de “oficial” es extraño y muestra varias cosas. Seguramente, la existencia de otras muchas ofertas deseosas de hacer caja con el señuelo triunfal del nuevo Presidente. Pero, también, un cambio en lo que significa el propio término de oficial, en el que, más que un eco institucional, se percibe una certificación personal, en la que lo público y lo privado se superponen. Lo oficial está vinculado al respaldo de una marcada personalidad, lo que personalmente apoya alguien socialmente reconocido. En este caso, Trump, quien la ha promocionado personalmente en sus redes sociales.

Las criptomonedas y la revolución Trump

Mañana, día 20 de enero de 2025, empieza oficialmente la revolución trumpista. Para preparar el día, el lanzamiento y elevada cotización de una criptomoneda/memecoin protagonizada por el nuevo presidente y un mensaje: “fight, fight, fight” (lucha, lucha, lucha). Con la revalorización de esta memecoin, se ha adelantado oficialmente esta especie revolución social de Trump. Una memecoin que, en su publicidad-propaganda llama a hacerse con un trozo de historia. Tan original, que tiene mucho de mirada atrás y de recuperación de la propia tradición norteamericana.

Las memecoins son criptomonedas que suelen tener un tono humorístico, pero la de Trump, lanzada en Solana, tiene más un tono histórico. El de subrayar un momento y, con ello, dar condensadamente una gran cantidad de mensajes a la sociedad y el cuerpo político. Claro que es, tal como hacían los emperadores romanos cuando acuñaban moneda, una manera de poner en la vida cotidiana de los ciudadanos y sus transacciones la figura del nuevo emperador.

Por cierto, el emperador Trajano, de origen hispano, fue especialmente activo acuñando monedas con su figura. Pero es también decir que el nuevo dinero, las criptomonedas, están respaldadas por el nuevo poder político.

El sueño americano

Respaldadas por los mensajes del nuevo Gobierno estadounidense, la mayor parte de las criptomonedas se han venido arriba, emprendiendo un camino alcista, que las han llevado a precios de niveles que rozan, en algunos casos, la categoría de récord. El hecho de que el nuevo presidente de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) estadounidense, Paul Atkins, sea un reconocido defensor de las criptomonedas ayuda mucho a confiar a los inversores.

Los analistas políticos dicen que esta vuelta de Trump a la Presidencia estadounidense será muy distinta a la primera vez. Buena parte de quienes le han votado esta vez, seguramente se han visto impulsados por las mismas motivaciones que tuvieron hace ocho años. Motivaciones que la socióloga Hochschild, en su libro Extraños en su propia tierra, sintetiza en una visión metafórica: el verse relegados en la cola del sueño americano, mientras otros se saltan la fila.

Gente que veía que otros se colaban de manera injusta y sin mérito alguno en la cola para conseguir un sueño americano, en que entra desde una básica prosperidad económica individual, a hacerse millonario. Gente que valora el riesgo y el trabajo, como los entrevistados por la socióloga de Berkeley. Clase trabajadora que apoyaba al Tea Party y que hoy seguramente sigue siendo uno de los apoyos fundamentales de Trump. Todos estos están tras Trump, en su vuelta. Pero hay más, que convierten la propia vuelta en algo distinto. Junto al restablecimiento de un orden cultural, que tiene otra concepción de la justicia, un aumento de las expectativas.

La conquista de fronteras tecnológicas

Este segundo acceso de Trump a la Casa Blanca se vive con las expectativas de una revolución económica y la intensidad de ese espíritu de conquista de nuevas fronteras. Y no me estoy refiriendo a Groenlandia o Panamá, sino fronteras económicas y tecnológicas. Fronteras en las que los activos cripto tienen un especial protagonismo, como ya anunciara Trump en su campaña electoral. Con Estados Unidos como gran dominador del planeta, política, económica y, sobre todo tecnológicamente, el apoyo de su Presidente a las criptomonedas tiene una proyección sobre el conjunto del planeta. De momento, sus promesas han ido en la línea de apoyar al ecosistema cripto estadounidense y crear una reserva nacional de bitcoin.

El apoyo de Trump a las criptomonedas empieza con el apoyo a las criptomonedas en el propio país y el horizonte de imponer su dominio en el ecosistema cripto mundial. Un objetivo parece traslucirse en todo esto: atraer inversores al ecosistema cripto estadounidense y, así, a la economía del país.

Las inversiones van a EEUU

Hay que recordar que Estados Unidos es una economía que, durante los años 2022 y 2023, atrajo el 41% de los flujos financieros globales. Lo nunca visto hasta entonces. Las inversiones se van a Estados Unidos por bajos impuestos, menos regulación y una cultura que se empeña en seguir creyendo que es posible avanzar individual y socialmente con esfuerzo, empeño, buenas ideas y no con subvenciones, ayudas y bonos sociales para que la gente que puede y en edad de trabajar se quede en casa mano sobre mano.

En este contexto, las criptomonedas se convierten en la nueva frontera a conquistar por un país que, en sus bases culturales, sigue latiendo con esa mezcla entre espíritu conquistador colectivo e individualismo de cowboy. Algo que puede sonar un tanto ridículo desde la elitista y protegida cultura europea, es Europa la que cae aceleradamente en las muestras de incompetencia y en la marginalidad económica. Es Europa la que cae en el ridículo económico.

Las 7 grandes tecnológicas, alineadas con Trump

Mientras en Estados Unidos las empresas acceden al poder político, en Europa se las mira con recelo. Allí, desde las siete grandes tecnológicas (Alphabet, Amazon, Apple, Meta, Microsoft, Nvidia y Tesla), hasta las del ecosistema blockchain, se alinean con el programa de nueva frontera trumpista.

Aquí, en Europa, se exigen cada vez más condiciones a las empresas y se las carga de regulaciones, hasta ahogarlas e imposibilitar la innovación y el aumento de productividad. En Europa, el poder político, en la forma de Estado, se carga sobre las empresas y, por vía indirecta, sobre sus trabajadores. Como ejemplo fuera de toda casualidad, en España es el poder político el que accede a las grandes empresas, como ha ocurrido este fin de semana con Telefónica. Apuesten a qué país irán más inversiones per cápita y de qué país intentarán huir los capitales.

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