Los ETFs de bitcoin al contado en Estados Unidos encadenaron nueve sesiones consecutivas de entradas netas entre el 17 y el 29 de septiembre de 2026 y captaron alrededor de 3.070 millones de dólares, una racha que dio la vuelta al año y devolvió el saldo acumulado de 2026 a terreno positivo después de meses en números rojos. El dato central lo aportó el seguimiento diario de Farside Investors citado por CryptoBriefing, que situó el tramo en unos 3.000 millones y la semana del 21 al 25 de septiembre en cerca de 2.400 millones, el mejor registro semanal desde octubre de 2025.
A 5 de octubre de 2026, el episodio ya se lee como el punto de inflexión del tercer trimestre para la demanda institucional de bitcoin. Los fondos venían de un agujero cercano a los 5.800 millones de salidas netas acumuladas a mediados de julio y de una jornada tan dura como la del 15 de septiembre, con 450,4 millones de reembolsos coincidiendo con el bloqueo del proyecto de ley CLARITY en el Senado estadounidense. La remontada posterior, liderada por el IBIT de BlackRock y el FBTC de Fidelity, dejó el contador anual en unos 934 millones positivos al cierre de la semana récord, según el análisis de The Block sobre datos de SoSoValue.
La racha que cambió el trimestre
La secuencia arrancó el 17 de septiembre con una entrada modesta de unos 159,5 millones de dólares y fue ganando fuerza hasta tocar techo el lunes 21 con casi 999 millones, la mayor cifra diaria en once meses y la novena más alta desde el lanzamiento de estos productos en enero de 2024. Después llegaron 714,7 millones el día 22, 347 millones el 23, 190,6 millones el 24 y 134,5 millones el 25, siempre en verde, de acuerdo con la tabla diaria de TFTC para septiembre de 2026. La racha se prolongó con 31,1 millones el día 28 y 66,2 millones el 29 antes de romperse el día 30 con una salida de 148,7 millones.
El contexto ayuda a entender la magnitud del giro porque septiembre había empezado con el pie izquierdo y el día 15 los fondos sufrían su peor sesión desde junio. Aquel día salieron 450,4 millones en pleno traspié legislativo del CLARITY Act, con Fidelity perdiendo 214,8 millones y BlackRock 161,7 millones, y al día siguiente se esfumaron otros 295,9 millones que elevaron la sangría de dos días a 746,3 millones. Que apenas una semana después el mercado pasara de ese pánico a encadenar casi 3.000 millones de entradas muestra un apetito institucional latente que solo esperaba una ventana macro más despejada tras las recompras de bonos del Tesoro en agosto.
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La semana récord del 21 al 25 de septiembre
La semana del 21 al 25 de septiembre concentró casi todo el relato porque sus 2.390 millones netos la convirtieron en la cuarta mejor semana desde el debut de los ETFs y en la más potente desde la que cerró el 10 de octubre de 2025 con 2.700 millones. El lunes 21 aportó por sí solo 998,95 millones, con IBIT captando 381,4 millones, ARKB 289,1 millones y FBTC 238,8 millones, y el martes sumó otros 714,7 millones. Miércoles, jueves y viernes fueron de menos a más en calma pero siempre con saldo positivo, lo que permitió cerrar el viernes con el año ya en verde y con los activos netos totales de la categoría de nuevo por encima de los 108.000 millones de dólares.
Otro dato que dimensiona esa semana es su traducción a bitcoin físico porque a un precio medio de unos 84.088 dólares los 2.390 millones equivalieron a unos 28.423 BTC que los custodios tuvieron que comprar en el mercado al contado, cerca del 0,14 por ciento del suministro en circulación absorbido en apenas cinco días. Cuando un producto cotizado retira del mercado esa cantidad de monedas en tan poco tiempo, el efecto sobre la liquidez disponible suele notarse aunque el precio no lo refleje de inmediato.
IBIT y FBTC concentraron casi toda la demanda
El reparto por emisores dejó una concentración muy marcada porque BlackRock y Fidelity acapararon la inmensa mayoría del dinero nuevo y confirmaron su papel como puerta de entrada favorita del capital institucional. IBIT captó alrededor de 1.160 millones en la semana récord, cerca del 49 por ciento del total, y fue el único fondo que firmó entradas netas en las cinco sesiones, con 381,4 millones solo el lunes 21 como mayor cifra diaria de un solo emisor en todo el año. FBTC sumó unos 701,7 millones, su mejor semana desde septiembre de 2025, apoyado en su enorme red de distribución minorista y en su infraestructura de custodia para asesores y plataformas patrimoniales.
Detrás de los dos gigantes aparecieron ARK 21Shares con unos 295 millones y el recién llegado MSBT de Morgan Stanley con un récord de 203,3 millones en apenas su quinto mes de vida. El resto de emisores aportó cantidades testimoniales y el GBTC de Grayscale, lastrado por su comisión del 1,5 por ciento, apenas drenó capital en esos días. Cuando IBIT y FBTC tiran a la vez del carro, la lectura es que la demanda es amplia y no depende de una sola ballena sino de muchas carteras modelo que recompran exposición de forma sincronizada.
Del déficit de julio al superávit de septiembre
La remontada cobra todo su sentido al mirar la curva del año porque a 13 de julio el saldo acumulado de 2026 marcaba un déficit de 5.800 millones, el peor bache desde el lanzamiento, y el 22 de septiembre los flujos ya habían vuelto a positivo por primera vez desde mayo. El análisis de BTC.network sobre datos de Farside detalla que bastaron 37 sesiones para borrar ese agujero, impulsadas primero por unos 4.600 millones captados en cinco semanas tras el anuncio del Tesoro del 19 de agosto y rematadas por la semana récord de septiembre. Al cierre de esa semana el superávit rondaba entre los 320 millones según Bloomberg y los 934 millones según SoSoValue, pero en todo caso de vuelta en verde.
Ese giro no borra que el año sigue siendo modesto frente al total acumulado desde el debut porque los 57.600 millones captados desde enero de 2024 empequeñecen el saldo de apenas unos cientos de millones de 2026. Sin embargo, el valor psicológico de pasar de menos 5.800 a más 900 millones en dos meses y medio es enorme para un mercado que temía una desbandada estructural tras el desplome desde máximos. La tasa de reembolso durante la caída, de apenas el 5 por ciento pese a un retroceso del precio superior al 50 por ciento desde techo, mostró una base de partícipes mucho más fiel de lo pronosticado.
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Precio desacoplado y volumen que se enfría
El gran enigma de la racha es que bitcoin apenas reaccionó al aluvión comprador porque mientras entraban 2.386 millones entre el 21 y el 25 de septiembre el precio retrocedió de unos 86.600 a unos 84.100 dólares según las fotos diarias de CoinGecko, un desacople de alrededor del 2,3 por ciento que desconcertó a quienes esperaban una subida vertical. La explicación más sólida apunta a la oferta de los tenedores de largo plazo en la zona de 84.000 a 85.000 dólares, donde Glassnode detectó un muro de monedas dispuestas a venderse al acercarse el precio a su base de coste. Por cada dólar que entraba vía ETF, otro dólar de monedas con años de antigüedad cambiaba de manos en sentido contrario.
A ese choque se sumó que la intensidad se desinfló a medida que avanzaba la semana porque cada sesión fue más floja que la anterior, del pico de 999 millones del lunes a 134,5 el viernes. El volumen diario del conjunto, que había superado los 4.570 millones en las jornadas de euforia, cayó hacia los 1.970 millones al final del tramo, y la salida de 148,7 millones del día 30 se leyó como el cierre natural de un impulso agotado.
Lo que septiembre deja para el cierre de año
A 5 de octubre de 2026, el balance de la racha es agridulce, pero constructivo porque devolvió a los ETFs al centro del mercado, saneó el flujo anual y demostró que la demanda institucional sigue ahí cuando el precio se estabiliza. Septiembre cerró con unos 2.650 millones netos y bitcoin terminó el mes con una subida del 7,1 por ciento.
Hacia delante, todo pasa por el dato de inflación PCE y por la reapertura de asignaciones del 1 de octubre porque un registro suave podría traer otra semana de más de 1.000 millones y un ataque a los 87.300 dólares. Con el coste medio del conjunto apenas por debajo de los 86.000 dólares y el precio rondando los 83.500 al cierre de septiembre, cada sesión de flujos cuenta y ni siquiera 3.000 millones bastan para volar sin la ayuda del bono.
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