Tenemos un nuevo fork de Bitcoin, esta vez llamado Bitcoin Purity, y que empezó a escribir su historia en el bloque 961.637, apenas una semana después de que el intento de soft fork BIP-110 se partiera en dos.
Su promotor es Hong Shuning, ingeniero de Tsinghua y exfuncionario del Banco Popular de China (PBOC) durante veinte años, que se presenta en X como “Nakamotwo Satoshi (BIP110)”.
Peor a diferencia de la apuesta de Luke Dashjr, que busca un hard fork que cambiaría el algoritmo de minería a Blake2b este 1 de septiembre, Purity mantiene SHA256d, conserva el BIP-110 de forma permanente y, sobre todo, reclama la identidad de Bitcoin: no pretende crear un token nuevo, sino ser el “Bitcoin de verdad”. Es la maniobra más ambigua de la saga y, para muchos, la más peligrosa, sobre todo porque la mayoría del código es creado usando la IA de Cursor.
La saga BIP-110: dos bloques y una guerra ideológica
Para entender Purity hay que volver a los eventos de principio de agosto. El fork BIP-110, el “Reduced Data Temporary Softfork” redactado por el pseudónimo Dathon Ohm con la bendición de Dashjr, quería imponer siete reglas de consenso para limitar datos arbitrarios en la cadena: outputs no-OP_RETURN limitados a 34 bytes, OP_RETURN a 83, pushes de datos a 256, restricciones a Taproot y la prohibición de OP_IF/OP_NOTIF en Tapscript. El objetivo declarado era frenar Ordinals, BRC-20 y Runes; el efecto práctico, invalidar transacciones que pagan comisión y que hoy son perfectamente válidas.
El problema fue el apoyo. BIP-110 necesitaba un 55% de señalización minera, un umbral ya de por sí bajo frente al 95% histórico de SegWit, pero que nunca superó el 2,53% (51 de 2.016 bloques, casi todos de Ocean, la pool cofundada por Dashjr).
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El fiasco de BIP-110
Así, cuando el 8 de agosto se abrió la ventana de señalización obligatoria en el bloque 961.632, los nodos que ejecutaban las reglas rechazaron los bloques de la mayoría y la red se dividió. La rama minoritaria minó entre dos y cuatro bloques y se detuvo. En ocho horas, la mainnet ya le llevaba 48 bloques. Por todo esto, Dashjr fue destituido como editor de BIP en Bitcoin Core, así como se anunció su salida de Ocean, cuyo hashrate cayó un 96,5%, de unos 36 EH/s a 1,25 EH/s.
La respuesta de Dashjr fue radical: cambiar la prueba de trabajo y alejarse aún más de Bitcoin Core. El 11 y 12 de agosto anunció que la rama minoritaria haría un hard fork a BLAKE2b, un algoritmo amigable con CPU/GPU que deja obsoletos los ASIC de SHA-256, con fecha objetivo el 1 de septiembre.
La elección del algoritmo fue, literalmente, por sorteo: Dashjr pretendía determinarlo con el último carácter hexadecimal del hash de un bloque de Testnet4, un proceso que tuvo que reiniciar tras admitir que “trolls” intentaron manipularlo. En paralelo, Dashjr llama a la mainnet “Spamcoin” y “Bpedo”, insiste en que su rama es el verdadero Bitcoin y ha trasladado a la cadena dominante la responsabilidad de la protección contra replay (“Replay protection era responsabilidad de Spamcoin”, dijo el 18 de agosto), todo pese a que fue su grupo quien inicio todo, y era, por tanto, su responsabilidad.
¿Qué es Bitcoin Purity? El mismo sueño, otra estrategia
Aquí es donde entra Purity. El 16 de agosto, el repositorio saltduck/bitcoinpurity se hizo público, siendo un fork de Bitcoin Knots, el software de nodos de Luke Dashjr. Tres días después, se hizo pública el lanzamiento mainnet. La propuesta es un híbrido incómodo: conserva la columna vertebral ideológica de BIP-110, pero se distancia del camino de Dashjr, manteniendo SHA256d como algoritmo de minado.

Técnicamente, Purity hace cuatro cosas. Primero, convierte las reglas BIP-110/RDTS en consenso permanente. A partir del bloque 961.637 no expiran, no se pueden desactivar con parámetros de arranque ni dependen de señalización. La filosofía está resumida en su lema: “Policy can change. Consensus endures” (“la política puede cambiar; el consenso perdura”). Esto es mucho más duro que las reglas de Dashjr originales para BIP-110.
Segundo, mantiene SHA256d, rechazando explícitamente el cambio de algoritmo de minería. En su web oficial se puede leer: “no destruyas el capital que asegura Bitcoin para salvar Bitcoin”. Esto en clara alusión de que cambiar el algoritmo de consenso es una auténtica locura y que solo terminará destruyendo el ecosistema que se forme en el nuevo fork.
Destruyendo el legado económico de Bitcoin
Tercero, sustituye el ajuste de dificultad por el uso de ASERT con semivida de 24 horas, algo que trae de Bitcoin Cash, anclado al bloque 961.632 de la cadena de enforcement. Básicamente, el ajuste de dificultad que siempre estuvo activo en Bitcoin desde los tiempos de Satoshi en Bitcoin Purity no se cumple, ahora se analiza la cadena cada 24 horas y se ajusta la dificultad de acuerdo al nivel de generación de bloques historico. Algo que rompe la dinámica económica de Bitcoin y que Satoshi planteó claramente en su whitepaper.
Cuarto, introduce el “parking” de reorgs profundas. Esto es, que si un bloque reescribiría más de seis bloques de historia, se aparca a la espera de revisión humana. Esta es quizás la peor de todas las cosas que Purity es capaz de hacer.
Básicamente, si esto sucede, los operadores de los nodos deben decidir manualmente si aceptan o no esa reorganización, lo que traslada el consenso desde la matemática de la red hacia la gobernanza humana. Esto rompe la regla de la Cadena Con Más Trabajo (Heaviest Chain Rule) de Nakamoto y abre la puerta a la fragmentación de la red (netsplit) o a la centralización social si los operadores siguen ciegamente las directrices de una figura o cliente dominante. Esto destruye la descentralización de la red, no la protege.
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Haciendo una mala apuesta
A estos cambios se suman otros puntos un tanto extraños. Purity conserva los bytes mágicos de P2P de Bitcoin (f9beb4d9), el puerto por defecto 8333, los formatos de dirección, la serialización de transacciones, el sighash, los nombres de binarios y el directorio de datos. Y, de forma deliberada, no implementa ninguna protección contra replay a nivel de transacción.
El proyecto lo justifica como estrategia: no hay día de migración forzada, no hay que convertir nada, no se crea un token. La “teoría de la victoria” es que el consenso económico migrará lentamente hacia las reglas Purity y que la cadena heredada será abandonada. En sus propias palabras: “El resultado intencionado a largo plazo es la migración económica hacia las reglas de Purity, no la creación de una ‘nueva moneda’ separada”.
El coste de esa apuesta es real. Una transacción firmada hoy puede ser válida simultáneamente en la mainnet y en Purity: cualquier usuario que mueva BTC cerca del límite de la bifurcación puede estar transando, sin saberlo, en una cadena que no eligió. Los desarrolladores de Mempool.space ya han documentado que los pocos bloques de la rama BIP-110 contenían “replay de transacciones de la mainnet de hace días”. La ausencia de protección convierte a Purity en heredera directa de ese riesgo, multiplicado por su promesa de indistinguibilidad.
Esa es la razón por la que no verás a Purity en un exchange, soportarla generaría un caos económico brutal, perdidas mil millonarias y caídas de mercados.
El hombre detrás del fork: el “profeta” del banco central
Hasta aquí, Purity podría leerse como un disidente técnico más del maximalismo. Pero la segunda capa de todo es la persona detrás del proyecto: Hong Shuning. Su biografía está extraordinariamente bien documentada por él mismo en entrevistas a Wu Blockchain (2023), medios chinos y su propio LinkedIn.

Graduado en 1992, en Informática por la Universidad de Tsinghua, trabajó cerca de veinte años en la sucursal de Nanjing del Banco Popular de China, en gestión de pagos y compensación, software, sistemas y redes.
En 2011, cuando Bitcoin superó el dólar, escribió el que se considera el primer paper académico chino sobre Bitcoin, publicado en la revista “China Credit Card”: Bitcoin: un nuevo tipo de moneda que desafía al sistema financiero. El artículo incluía tres propuestas dirigidas a su propio empleador, el banco central: primera, que el PBOC usara potencia de cómputo nacional para minar Bitcoin; segunda, que se creara un banco de Bitcoin para canalizar la moneda hacia la población; tercera, que se emitiera una nueva moneda de curso legal respaldada por reservas de Bitcoin para competir con el dólar. Los medios chinos lo bautizaron como el “profeta del Bitcoin”.
Nexos con el gobierno y con BSV
En 2017 dejó el banco central y entró en el sector privado. Allí creó el laboratorio blockchain de Suning Finance en Nanjing, dirigió el Instituto de Investigación Blockchain Jin Qiu de Shanghái, fue experto senior en CCB Fintech, la filial tecnológica del China Construction Bank y consejero delegado de estrategia en la blockchain china Zhejiang Yongqi.
Donó bitcoin a la asociación LNP/BP (protocolo RGB) y defendió públicamente a BSV, salvo por Craig Wright, a quien tachó de “mentiroso”. Su handle de X, “Nakamotwo Satoshi (BIP110)”, y sus tuits de agosto lo muestran como militante activo de la causa: “La minería y la concentración de tenencia nunca son amenazas para Bitcoin. La única amenaza es la centralización de los desarrolladores. Generad más forks de Bitcoin”, escribió el 20 de agosto, un día después del lanzamiento.
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Aquí conviene separar hecho de sospecha, porque el tema se presta a la conspiración. Primero, no hay evidencia pública de que el Partido Comunista, el PBOC o CCB Fintech financien, dirijan o patrocinen Bitcoin Purity. Hong Shuning es hoy, retóricamente, lo opuesto a un agente del Estado: se define como “extrema derecha”, discípulo de Hayek, maximalista, y su discurso público denuncia el dinero fiduciario y la inflación de los bancos centrales, empezando por el que fue su empleador. Que un exbanquero central predique contra los bancos centrales no lo convierte en instrumento estatal.
Pero esa misma biografía plantea tres preocupaciones legítimas que sí están documentadas. La primera es ideológica. La visión de Hong sobre Bitcoin y el poder estatal, tal como él mismo la formuló en 2011, era estatista. Su paper no defendía la soberanía individual frente al Estado; defendía que el Estado chino minara Bitcoin, creara un banco nacional de Bitcoin y emitiera yuan respaldado en BTC.
Esa es una visión de Bitcoin como herramienta geopolítica contra la hegemonía del dólar, no como dinero sin fronteras. No hay indicios de que el PBOC la adoptara, pero el registro público muestra cómo piensa Hong sobre la relación entre Bitcoin y el poder soberano.
Sembrando confusión
La segunda es la más concreta: un proyecto con conexiones estatales chinas no necesita ser dirigido por el Estado para ser desestabilizador. Purity hereda la rama de enforcement de BIP-110, que representa menos del 3% del respaldo minero, y reclama ser Bitcoin.
No crea un token reconocible ni una separación limpia: se presenta como “el verdadero y puro Bitcoin», con el mismo formato de transacción y sin protección contra replay. Eso no es un ataque técnico clásico, pero sí es un ataque a la coordinación: confunde a usuarios, wallets, exchanges y custodios sobre qué cadena es cuál, justo en un verano en el que Bitcoin ya lidia con eCash, el fork de Paul Sztorc sobre Drivechains, y las secuelas de BIP-110. En un ecosistema con ETFs que gestionan decenas de miles de millones, la confusión de identidad de la cadena es un vector de riesgo operativo real.
La tercera es el precedente histórico. La propia idea de que Pekín use “potencia de cómputo nacional” para apoderarse de una red minada por SHA-256 no es nueva: Hong la propuso hace quince años, y China llegó a concentrar más de la mitad del hashrate global antes de la prohibición de 2021. Que hoy un exfuncionario de ese mismo banco central lidere un fork que conserva el algoritmo de minería, compite por los mismos ASIC y ofrece pools propios reabre esa pregunta con matices nuevos.
Por qué si bien, no hay pruebas de que Purity vaya a ser “minería estatal china”, es legítimo señalar que el diseño se presta para eso. Y es mucho peor, porque precisamente, el uso de ASERT y Parking que Purity si tiene, abre la puerta para que se puedan llevar a cabo ataques estadales sobre la red, sin mayores dificultades técnicas.
La relación con Dashjr ¿rivales o cómplices?
Por otro lado, la relación entre Purity y Dashjr es el elemento más oscuro del entramado, y merece precisión. Purity es un fork de Bitcoin Knots, el software de Dashjr. Su base de consenso es la cadena de enforcement de BIP-110, la misma que Dashjr impulsó. Comparte la tesis completa: los datos arbitrarios deben eliminarse del consenso. Su lema anti-Ordinals es el mismo. Su cronograma es sospechosamente complementario: Purity activó el 19 de agosto, un día antes de que Dashjr declarara en público que la protección de replay “era responsabilidad de Spamcoin”, y a doce días del hard fork a Blake2b previsto para el 1 de septiembre.
Pero también hay una fractura real. Dashjr apostó por romper con la minería existente, ya que Blake2b deja obsoletos los ASIC y crea, de facto, un token nuevo. Mientras Purity hace exactamente lo contrario: conserva SHA256d, preserva la inversión minera y niega ser una moneda nueva.
Si el hard fork de Dashjr fracasa, Purity queda como el único heredero operativo del legado BIP-110 que no se autodestruyó con un cambio de algoritmo. Si Dashjr triunfa, compiten por el mismo nicho ideológico. La lectura más sobria no es la de una conspiración formal, sino la de una fragmentación de la secta puritana: dos personas que comparten dogma pero no método, y que por separado generan la confusión que en conjunto multiplica el riesgo de la red.
Fallan los números
Pese a esto, los números, por ahora, no acompañan a ninguno. Anthony Towns calculó que el hashrate de Purity ronda los 0,2 EH/s frente a los ~912 EH/s de la mainnet. La cadena completó su primer ajuste de dificultad el 25 de agosto y produce bloques, pero sin intercambios, sin precio y sin infraestructura, es una moneda sin valor. Pero no por ello, deja de ser una amenaza, una a la que la comunidad debe estar atenta.
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