A partir del 1 de septiembre de 2026, los ciudadanos rusos podrán comprar y vender criptomonedas dentro de un mercado regulado y supervisado por el Banco de Rusia. No obstante, dichos activos seguirán sin poder utilizarse como medio de pago para adquirir bienes y servicios en el país. La entrada en vigor de las principales disposiciones de la nueva legislación firmada por el presidente Vladimir Putin abrirá una nueva etapa para el mercado cripto ruso, después de años de fuertes restricciones.
El nuevo modelo permitirá mantener las criptomonedas como inversión y negociarlas a través de una infraestructura regulada en la que participarán inversores minoristas y cualificados, intermediarios financieros, exchanges y nuevos depositarios digitales. El Banco de Rusia ocupará una posición central en este ecosistema, ya que establecerá buena parte de las condiciones de funcionamiento y supervisará a las entidades autorizadas para facilitar las operaciones con estos activos.
De esta manera, Rusia establece una clara separación entre las criptomonedas como activos de inversión y su utilización como dinero. Moscú ha decidido incorporar el mercado de bitcoin y otros activos digitales a su sistema financiero, pero sin permitir que compitan con el rublo en los pagos cotidianos.
La nueva regulación supone un cambio significativo en la relación de Rusia con las criptomonedas. En lugar de mantener este mercado fuera del perímetro financiero tradicional, el país opta ahora por integrarlo dentro de una estructura sometida a reglas y supervisión, aunque preservando una línea roja fundamental: las criptomonedas podrán comprarse, venderse y mantenerse como inversión, pero no utilizarse como sustituto del rublo para pagar bienes y servicios dentro de Rusia
Así funcionará el nuevo mercado cripto de Rusia
El mercado que está diseñando Rusia se parecerá en varios aspectos más a una infraestructura financiera tradicional que al ecosistema descentralizado sobre el que nacieron Bitcoin y buena parte de las criptomonedas. Las operaciones reguladas estarán canalizadas a través de intermediarios autorizados y se crearán figuras específicas para la negociación y el registro de los activos digitales. El objetivo es que la compraventa de criptomonedas deje de desarrollarse en una zona regulatoria difusa y pase a integrarse en un sistema sujeto a requisitos institucionales, patrimoniales y de supervisión.
Dentro de esta arquitectura tendrán especial importancia los exchanges y los depositarios digitales. Los primeros permitirán realizar operaciones de compraventa, mientras que los segundos se encargarán de registrar las criptomonedas y los derechos de sus clientes sobre estos activos. El Banco de Rusia mantendrá registros específicos de estas entidades y establecerá las condiciones necesarias para que puedan operar legalmente dentro del nuevo mercado.
El regulador ruso ya ha avanzado en la definición de algunas de estas reglas, entre ellas las relacionadas con la organización de las operaciones y la determinación de los precios de mercado. Las plataformas tendrán que establecer procedimientos para calcular los precios y los valores medios ponderados de los instrumentos negociados, introduciendo mecanismos habituales en los mercados financieros regulados dentro de un sector que históricamente ha funcionado con estructuras mucho más abiertas y globales.
Los nuevos depositarios digitales también estarán sometidos a requisitos económicos. Dependiendo de las actividades que desarrollen, deberán contar con un capital mínimo que podrá oscilar entre 50 millones y 250 millones de rublos. Con estas exigencias, Rusia pretende que las empresas encargadas de custodiar o registrar los derechos sobre los activos digitales tengan una determinada capacidad financiera y estén plenamente identificadas ante el supervisor.
Comprar criptomonedas, aunque con límites
Los ciudadanos rusos considerados inversores no cualificados también podrán comprar criptomonedas, aunque tendrán que hacerlo dentro de unos límites establecidos por el regulador y únicamente podrán acceder a determinados activos considerados suficientemente líquidos.
Estos inversores deberán superar previamente una prueba destinada a comprobar que conocen las características y los riesgos de los activos digitales. Una vez superada, podrán invertir hasta 300.000 rublos al año a través de cada intermediario. La situación será diferente para los inversores cualificados, que dispondrán de un acceso mucho más amplio. Aunque también estarán sujetos a determinados requisitos de conocimiento, podrán comprar y vender criptomonedas sin el límite establecido para los inversores minoristas y tendrán acceso a una gama más extensa de activos digitales.

