Las cripto buscan fundamentos para recuperar el entusiasmo
Las cripto buscan fundamentos para recuperar el entusiasmo

La narrativa de las cripto busca fundamentos para recuperar el entusiasmo

Desde octubre del año pasado, la trayectoria de la cotización de las principales criptomonedas es claramente descendente. Por ejemplo, el precio de bitcoin es en el mes de julio prácticamente la mitad de la media que encontró en ese octubre de 2025. Por otro lado, esta semana nos ha llegado que empresas como Satsuma Technology, tesorera británica en cripto, ha decidido liquidarse con importantes pérdidas.

Las cripto buscan fundamentos

Son varias las interpretaciones de estos procesos que, en general, parecen apuntar a una especie de descenso en el entusiasmo por las cripto. Al menos, que la maduración del ecosistema cripto requiere una narrativa que pase de las expectativas y las ilusiones a los resultados. Sobre todo, cuando la narrativa de expectativas de la inversión tecnológica tiene otros protagonistas, como la IA (inteligencia artificial) o la creciente industria de defensa.

En primer lugar, señalar que no todas las empresas que decidieron estrategias de tesorería en criptomonedas, principalmente bitcoin, han abandonado las mismas. Es más, algunas siguen acumulando bitcoin en sus reservas atraídas por la bajada de precios. Es decir, siguen manteniendo expectativas. Ahora bien, también es cierto que muchas compañías financiaron compras de BTC con emisiones de acciones o deuda cuando el mercado valoraba muy positivamente esa estrategia. De esto, hace aproximadamente poco más de un año. Mientras sus acciones cotizaban con una fuerte prima sobre el valor de los bitcoins que poseían, el modelo era muy rentable.

Cambios en las tesorerías corporativas

Sin embargo, cuando esa prima desaparece o se convierte en descuento, mantener la estrategia deja de ser atractivo. Algunas empresas se han visto obligadas a vender BTC para reducir deuda, financiar operaciones o incluso reorientarse hacia otros negocios. Lo que parece desaparecer es la estrategia empresarial que depende exclusivamente del entusiasmo del mercado. Una cosa es una empresa, dedicada a cualquier cosa, que decide tener parte de sus reservas en cripto, por las expectativas de su revalorización. Y otra cosa es fiar la evolución de los resultados económicos de la empresa a la evolución de la cotización de las criptomonedas que se tengan. Este segundo modelo es el que pasa por malos momentos.

En todo caso, tales cambios en las tesorerías corporativas apuntan a un cambio en la situación de la narrativa de las criptomonedas. Algo que pide una reflexión. Algo que puede interpretarse en clave de maduración corporativa, donde las criptomonedas han dejado de ser solo activos de acumulación, para convertirse en herramientas de liquidez y rotación de capital.

Durante años, el modelo estándar corporativo consistió en emitir deuda o nuevas acciones para comprar Bitcoin de forma ilimitada. El reciente freno y las ventas parciales marcan el fin de esta etapa. Demuestra que las criptomonedas responden a las mismas dinámicas de flujo de caja que los activos tradicionales, exigiendo un equilibrio financiero y la gestión de la volatilidad en el balance.

El mantenimiento de reservas en criptomonedas dependía de que las acciones de las compañías cotizaran con una prima sobre el valor de sus tenencias subyacentes. Al desaparecer esa prima, las empresas se ven obligadas a frenar su compra o a vender para estabilizar sus operaciones y evitar la destrucción de valor para sus accionistas.

El entusiasmo ha dejado sitio a la desilusión

Por otro lado, hay que tener en cuenta cómo empresas tecnológicas han optado por liquidar parte de sus reservas para financiar infraestructuras de IA. Esto refleja el impacto del boom de la IA y cómo los mercados tradicionales atraen capital que antes fluía exclusivamente hacia los criptoactivos. Pero el boom de la IA, como lo fue el de las criptomonedas, hace tiempo que da señales de cierto agotamiento. Entre otras razones, porque los modelos económicos de rentabilización de la IA no son suficientemente evidentes. Lo que no quita para asistir asombrados a las inmensas y masivas cantidades de dinero que se llevan invirtiendo en esta tecnología.

Ahora bien, si las corporaciones liquidan sus reservas en criptomonedas es principalmente porque la cotización de las mismas parece haberse asentado sobre una trayectoria bajista demasiado duradera. El entusiasmo ha dejado sitio a la desilusión. Una evolución de la cotización marcada por la incertidumbre macroeconómica y, sobre todo, el comportamiento de los inversores institucionales. Los fondos cotizados (ETF) y los tipos de interés de instituciones como la Fed (Reserva Federal estadounidense) condicionan el precio de, por ejemplo, el Bitcoin en mucha mayor medida que el ciclo del halving.

En ciclos anteriores de halving y tras seis meses de subidas moderadas, se observaba un año de fase alcista bastante intensa, a la que seguía una relativa corrección. El último halving tuvo lugar en abril de 2024. Siguiendo el patrón de los anteriores, siguieron subidas en octubre del 2024, que se vieron cortadas en febrero de 2025. Se recuperaron precios en mayo del mismo 2025 y se mantuvo relativamente estable hasta el mencionado octubre de 2025. Alguna semejanza con los patrones anteriores, pero bastante lejos de la identidad. Algo ha cambiado y los analistas echan mano de la mediación de los ETF de bitcoin al contado, con una mayor participación de las instituciones, y un entorno macroeconómico diferente.

Como cualquier otro activo maduro

Desde este punto de vista, las criptomonedas estarían comportándose como cualquier otro activo maduro, aun cuando siempre con matices. Es decir, buena parte de las subidas de precios de las criptomonedas durante los anteriores se apoyó en un entorno macroeconómico de dinero relativamente abundante y expectativas de bajadas de tipos. Al retraerse tales bajadas y mantenerse elevados los tipos de interés, con incluso horizontes próximos de mayor elevación, muchos inversores prefieren activos con menor riesgo.

Siempre que un valor baja en su cotización entra en consideración la duda si lo anterior se debía a un exceso de expectativas, lo que es corregido en el presente en un ejercicio de realismo financiero, o si este presente es una oportunidad para los actores, debido a unos precios relativamente bajos de un activo digital que terminará consolidándose. En ambos casos está el futuro en juego. Por lo primero, las criptomonedas no volverán a experimentar las extraordinarias revalorizaciones del pasado. Por lo segundo, se asiste actualmente a un ciclo bajista, como en otras ocasiones, que será sustituido por un ciclo alcista.

Durante los años 2024 y 2025 predominaba la idea de que la adopción institucional impulsaría un ciclo alcista de forma casi permanente. En 2026 esa narrativa se ha debilitado: el mercado ha comprobado que incluso con apoyo político (Trump), ETF y grandes empresas comprando criptomonedas, principalmente bitcoin, el precio sigue dependiendo de la oferta y la demanda.

Comparte esto: