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La IA necesita al periodismo, pero no quiere pagar por él

La IA necesita al periodismo, pero no quiere pagar por él. La inteligencia artificial (IA) está transformando de forma radical la manera en que los ciudadanos acceden a la información y plantea uno de los mayores desafíos para la supervivencia del periodismo de calidad e independiente. Así lo sostiene el periodista argentino Fernán Saguier en un artículo publicado en el diario argentino La Nación, donde analiza las preocupaciones expresadas durante el Congreso Mundial de Medios organizado por la Asociación Mundial de Periódicos (WAN).

El debate se produce pocos días después de la publicación de la primera encíclica del papa León XIV, titulada Magnifica Humanitas, y dedicada precisamente a los desafíos que plantea la IA. Según recoge Saguier, el pontífice advirte que la IA no es una tecnología neutral y que puede tanto favorecer la justicia y la participación como profundizar las desigualdades y la exclusión social. 

La IA tercera gran revolución digital y la más grave

Saguier sostiene que los medios atraviesan en la actualidad una tercera revolución digital. La primera llegó con Internet en los años noventa, cuando la información comenzó a circular sin fronteras. La segunda estuvo protagonizada por los teléfonos inteligentes y las redes sociales, que democratizaron la publicación y distribución de contenidos. Ahora, la inteligencia artificial inaugura una nueva etapa que el autor considera de una dimensión más grave.

El motivo es que otorga a las plataformas la capacidad de entender y generar respuestas en el acto, ya no como una herramienta, sino como un colaborador todoterreno que resuelve la necesidad del usuario en un parpadeo. La IA se convierte así en un intermediario capaz de responder directamente a las preguntas de los usuarios sin necesidad de que estos visiten las fuentes originales.

Como ejemplo de esta transformación, el periodista señala que ChatGPT recibe al día 2500 millones de búsquedas, reinventado la experiencia del usuario en Internet, que pasó de navegar a delegar en los bots una respuesta a todas sus demandas.

El conflicto por la propiedad intelectual

Uno de los principales focos de preocupación de los editores es el uso de contenidos periodísticos por parte de las grandes compañías tecnológicas sin una compensación adecuada para los medios que los producen. Según explica Saguier, empresas como OpenAI, Google, Microsoft o Meta han firmado acuerdos con algunos medios internacionales, pero la mayoría de las organizaciones periodísticas siguen sin recibir reconocimiento económico por el uso de sus contenidos.

Durante el congreso, el editor de The New York Times, Arthur Sulzberger, denunció que su compañía lleva más de dos años litigando en los tribunales estadounidenses para impedir la utilización de sus contenidos por parte de las compañías de IA.  Sulzberger reconoció que ya lleva gastados veinte millones de dólares en el litigio. Por los pasillos de este encuentro corre la versión, imposible de verificar, de que el Times exige una suma cercana a los 500 millones de dólares, escribe Saguier.

Mañana, «Día Internacional Contra el Scraping de IA»: Por una internet humana

Para dar cuenta del problema que supone que las compañías de IA se apropien del trabajo ajeno, Sulzberger explicó que el año pasado el diario publicó un millón de historias que costaron a The New York Times 2.000 millones de dólares. ¿Quién se suscribiría a un diario cuando puede obtener la misma respuesta en la IA?, manifestó, con un golpe en el atril. «Se explica el fastidio: su periodismo distintivo, premiado por trece millones de suscriptores digitales, está siendo asesinado por un burdo plagio sin consentimiento ni compensación alguna», escribe Saguier.

Un robo descarado de propiedad intelectual sin precedentes

Sulzberger se refirió a las cosas por su nombre y dijo que «Aquí hay un robo descarado de propiedad intelectual sin precedentes». El director del New York Times llamó a un despertar colectivo de la industria de la comunicación, y a los diarios en particular. Dijo que si el periodismo pierde esos recursos habrá menos periodistas investigando, verificando hechos y controlando a las instituciones y el poder.

«Invertir en periodismo de calidad es costoso. Implica narrar los hechos desde el lugar en el que estos mismos ocurren, es decir, enviar periodistas que den testimonio de los acontecimientos in situ, comprar los derechos para reproducir la mejor prensa de calidad extranjera disponible, destacar corresponsales en las principales capitales del mundo y contratar a las plumas locales e internacionales más valoradas por los lectores, entre otras tantas apuestas editoriales», indica Saguier

El autor explica que ChatGPT nunca enviará un reportero a la guerra en Irán o al territorio invadido de Ucrania, no trajinará los pasillos de los tribunales para anticipar un fallo judicial, no se tomará el trabajo, y la decisión, de peinar cientos de discursos de un dirigente político para detectar contradicciones, omisiones, insultos o simplemente mentiras, como tampoco hallará en cuadernos manuscritos las anotaciones que registren una gigantesca trama de corrupción.

La IA no quiere pagar por el periodismo

Según el autor del artículo, nos encontramos ante una paradoja. La IA necesita desesperadamente al periodismo. El problema es que no quiere pagar por él. Y lo hace porque puede apropiarse de lo ajeno sin sanción. Un 30 por ciento de los insumos de la IA son contenidos periodísticos. La IA depende del periodismo mucho más de lo que el periodismo depende de la IA, escribe.

Según relata el autor, los representantes de ChatGPT presentes en un panel, apenas dijeron nada. «Fue un canto a la irrelevancia, una hora de palabras al viento para eludir la exigencia generalizada de una platea impaciente: ¿Extenderán sus acuerdos hacia otros medios cuyos contenidos copian o seguirán haciéndose los distraídos?». El autor informa que en América latina, con la excepción del caso de Brasil, han ignorado a los medios de los diecinueve países que entre todos suman más de 600 millones de habitantes.

Periodismo de mala calidad

Más allá del debate económico, Saguier también alertó sobre la calidad de la información. Los bots con demasiada frecuencia dan respuestas ambiguas, imprecisas, cuando no incorrectas, porque también escanean al periodismo de mala calidad, dijo. Por tanto, quienes los consumen asumen como ciertas falsas verdades, lo que tiene un efecto devastador para la convivencia ciudadana en las sociedades democráticas.

Saguier cierra su artículo citando a Hannah Arendt: «Si todo el mundo te miente, la consecuencia no será que creerás las mentiras, sino que nadie creerá en nada».

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