BBVA y CaixaBank respaldan el éxito del Proyecto Agorá, el plan del Banco de Pagos Internacionales (BIS) para transformar las infraestructuras de pago transfronterizos mediante tecnología blockchain de acceso restringido. El informe confirma que el uso de dinero público y depósitos bancarios tokenizados permite operar las 24 horas de forma casi inmediata, manteniendo todas las garantías regulatorias del sistema tradicional.
El Proyecto Agorá, una colaboración público/privada impulsada por el BIS y el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF), concluye que la tokenización puede convertirse en una de las transformaciones más importantes de la infraestructura financiera internacional desde la creación de los sistemas modernos de pagos.
Reservas tokenizadas de bancos centrales
Tras más de un año de trabajo conjunto entre bancos centrales y entidades financieras privadas, los responsables del proyecto indican que es posible utilizar reservas tokenizadas de bancos centrales y depósitos tokenizados de bancos comerciales para mejorar la eficiencia de los pagos transfronterizos mayoristas sin comprometer la seguridad, la confianza y la estabilidad que caracterizan al sistema financiero actual.
El prototipo desarrollado demuestra cómo la tokenización y las tecnologías programables pueden abordar algunas de las ineficiencias estructurales que durante décadas han afectado a los pagos internacionales de gran volumen. En la actualidad, estas operaciones suelen depender de largas cadenas de intermediarios, procesos de conciliación complejos, sistemas fragmentados y ventanas horarias limitadas, factores que incrementan los costes, ralentizan las transacciones y reducen la transparencia sobre el movimiento del dinero entre jurisdicciones.
Blockchain restringido
Conviene señalar que aunque el proyecto se apoya en tecnologías de tokenización, blockchain y contratos inteligentes, Agorá no utiliza redes públicas como Bitcoin o Ethereum. El modelo desarrollado por el BIS se basa en una infraestructura compartida con acceso restringido a bancos centrales y entidades financieras autorizadas, donde las reservas de los bancos centrales y los depósitos de los bancos comerciales se representan mediante tokens digitales. El objetivo de Agora es aprovechar las ventajas de la programabilidad y la automatización asociadas a la tecnología blockchain sin renunciar al control, la supervisión regulatoria y la seguridad que caracterizan al sistema financiero tradicional.
El Proyecto Agorá también puede interpretarse como la respuesta de los bancos centrales y de la banca tradicional a la irrupción de las stablecoins. Stablecoins como USDT o USDC han demostrado que es posible mover miles de millones de dólares entre países de forma prácticamente instantánealas las 24 horas del día utilizando tecnología blockchain. Sin embargo, los pagos bancarios internacionales siguen dependiendo en gran medida de redes como SWIFT y de complejas cadenas de bancos corresponsales, un modelo seguro y consolidado, pero más lento y costoso.
Competencia con stablecoins
Con Agorá, los bancos centrales buscan ofrecer muchas de las ventajas que han hecho atractivas a las stablecoins, como es la rapidez, programabilidad, disponibilidad permanente y liquidación casi inmediata, pero utilizando dinero respaldado directamente por los bancos centrales y depósitos bancarios regulados. Si este modelo prospera, SWIFT podría seguir desempeñando funciones de comunicación y coordinación entre entidades financieras, pero parte de la liquidación internacional podría realizarse directamente en una infraestructura tokenizada compartida.
Según las conclusiones publicadas por el BIS, las pruebas realizadas muestran que es posible completar de forma segura la llamada liquidación atómica de transacciones transfronterizas mayoristas utilizando reservas tokenizadas de bancos centrales y depósitos tokenizados de bancos comerciales. Este mecanismo permite que todas las partes de una transacción se liquidan simultáneamente o ninguna de ellas se completa. Los resultados del proyecto indican que este modelo puede funcionar de manera segura y definitiva entre diferentes monedas y jurisdicciones, reduciendo significativamente los riesgos de contraparte y los problemas derivados de la fragmentación de los sistemas de pagos internacionales.
Más de 40 instituciones financieras
La iniciativa reúne a algunos de los actores más relevantes del sistema financiero mundial. Como Banco de Inglaterra, el Banco de la Reserva Federal de Nueva York, el Banco de Francia en representación del Eurosistema, el Banco de Japón, el Banco de Corea, el Banco de México y el Banco Nacional Suizo, junto con más de 40 instituciones financieras del sector privado, entre ellas los bancos españoles BBVA, CaixaBank y Santander.
El informe publicado por el BIS destaca que la tokenización puede ayudar a resolver de forma segura las inefiencias de los pagos transfronterizos mediante la liquidación multidivisa en una plataforma compartida e interoperable. El diseño desarrollado por Agorá permite que los bancos centrales mantengan la autonomía sobre sus monedas nacionales y sus operaciones domésticas, al tiempo que facilita la interacción con depósitos tokenizados emitidos por entidades financieras privadas dentro de una infraestructura común.
Otro de los hallazgos relevantes es que la privacidad puede preservarse tanto a nivel de saldos como de transacciones mediante tecnologías diseñadas para proteger datos sensibles sin impedir el cumplimiento de las obligaciones regulatorias. Asimismo, el análisis jurídico realizado durante el proyecto concluye que la finalidad definitiva de la liquidación es alcanzable en las siete jurisdicciones participantes y que la tokenización no altera la naturaleza jurídica ni las obligaciones asociadas a las reservas de los bancos centrales ni a los depósitos de los bancos comerciales.
Contratos inteligentes
Más allá de mejorar la velocidad y eficiencia de los pagos internacionales, el proyecto también explora las posibilidades que ofrecen las infraestructuras financieras programables. Gracias al uso de contratos inteligentes, una plataforma inspirada en Agorá podría permitir pagos condicionados, operaciones permanentes disponibles las 24 horas del día y nuevas herramientas para la lucha contra el blanqueo de capitales, la financiación del terrorismo, el cumplimiento de sanciones internacionales o la detección de fraude, a medida que evolucionen los marcos regulatorios y los sistemas de intercambio de datos.
Los bancos españoles participantes respaldan las conclusiones del informe. En el caso de CaixaBank, la entidad considera que el prototipo demuestra cómo la tokenización y las tecnologías programables pueden resolver las ineficiencias habituales de los pagos internacionales mayoristas manteniendo la seguridad e integridad de la liquidación en dinero de banco central.
Por su parte, BBVA destaca que el proyecto valida el potencial de blockchain para replantear la forma en que se realizan los pagos transfronterizos, utilizando depósitos tokenizados para agilizar la ejecución de las operaciones sin renunciar a las garantías regulatorias y operativas del sistema bancario tradicional.
BBVA
«Con el proyecto Agorá hemos demostrado que es posible utilizar tecnologías basadas en blockchain’para replantear cómo se realizan los pagos transfronterizos, utilizando depósitos tokenizados para mejorar y agilizar la ejecución y manteniendo al mismo tiempo las máximas garantías regulatorias y operativas con la liquidación en dinero de banco central», afirma Francisco Maroto, responsable de Blockchain y Activos Digitales en BBVA.
El objetivo de Agora es construir y validar un prototipo que permita evaluar el potencial de este nuevo modelo de pagos. Sin embargo, el interés mostrado por bancos centrales y entidades privadas ha llevado a los participantes a plantear una nueva fase de desarrollo. El proyecto avanzará hacia pruebas más ambiciosas que incluirán transacciones con valor real utilizando determinadas monedas y participantes seleccionados.
El Banco de Canadá se incorporará a la iniciativa, ampliando el grupo de autoridades monetarias que exploran el uso de la tokenización como base para una nueva generación de infraestructuras financieras internacionales. El BIS también prevé una participación más amplia del sector privado en las próximas etapas del proyecto, lo que muestra el creciente interés que despierta la convergencia entre dinero de banco central, depósitos bancarios tokenizados y tecnologías blockchain.

