Las elecciones autonómicas andaluzas de este 17 de mayo de 2026 han llegado con una rareza poco habitual en la política española reciente: una coincidencia general entre las encuestas demoscópicas y los mercados de apuestas cripto sobre el ganador, pero no tanto sobre el alcance exacto de la victoria. Sobre todo por las abundantes y rápidas oscilaciones en la predicción de los mercados de apuestas sobre la posibilidad de que el PP alcance la mayoría absoluta.
Tanto los sondeos mediante encuesta, como los mercados de predicción, dan por segura la victoria del Partido Popular de Juanma Moreno. Sin embargo, la gran incógnita de la campaña —y de las últimas semanas— ha sido si el PP lograría o no revalidar la mayoría absoluta de 2022. Ahí es donde aparecen las diferencias más interesantes entre ambos sistemas de anticipación electoral. La revalidación de la mayoría absoluta del PP es, de hecho, el centro informativo de estas elecciones.
El PP y los 55 escaños
El centro político del acontecimiento está en si el PP consigue superar los 55 escaños. Donde se la juega el sistema político andaluz y, por extensión, el español. Pero es también el punto donde se la juegan los institutos demoscópicos y los apostantes de los mercados de predicción.
Más allá del dinero que se juegue, se tiene una nueva oportunidad para observar qué sistema de anticipación electoral es el más ajustado, a los que poco a poco se va añadiendo los sistemas de la denominada inteligencia predictiva. En todo caso, estamos así ante este nuevo “clásico electoral”, el que enfrenta a sondeos mediante encuestas y mercados de apuestas. Un “clásico electoral” en clave andaluza. El lenguaje deportivo se impone para dilucidar a la hora de comparar sistemas para responder a la pregunta de qué hará la gente antes de que la propia gente lo sepa.
El mercado cripto supera los 150.000 dólares en las andaluzas y duda de la mayoría de Moreno
Al cierre de esta edición, el volumen negociado en los mercados cripto sobre las elecciones andaluzas ronda ya los 300.000 dólares según los registros de Polymarket. Un volumen relativamente pequeño comparado con grandes elecciones internacionales; pero que ha de tomarse como un indicio relevante del crecimiento de estos mercados en nuestro país. Cuesta pensar que ciudadanos del mundo alejados de esta región española participen, con su dinero, en este mercado predictivo.
Los apostantes
Un mercado de predicción relativamente pequeño para las elecciones andaluzas. Si lo comparamos con, por ejemplo, otras convocatorias electorales de gran alcance internacional. Así, las presidenciales de Estados Unidos en Polymarket movieron miles de millones de dólares; Esa baja participación tiene una consecuencia importante: los precios y probabilidades pueden ser más volátiles y menos robustos estadísticamente que en mercados gigantes.
Un puñado de apostantes con cantidades relativamente modestas puede mover bastante las probabilidades implícitas. Más allá de esta llamada a la prudencia metodológica en la interpretación de los resultados y, sobre todo, sus oscilaciones, aquí lo que nos interesa es la comparación entre sondeos a partir de encuestas y los mercados de predicción. Siguiendo con el lenguaje deportivo, en este minuto del encuentro la aproximación demoscópica da relevantes probabilidades a un resultado con mayoría absoluta para el PP.
Las probabilidades que dan los mercados de predicción van cambiando, observándose desde las últimas horas una tendencia a dar esa mayoría absoluta, cuando al cierre de la campaña electoral se la negaban. Es decir, si al final de la jornada electoral de hoy el PP consiguiera la mayoría absoluta, los dos sistemas de predicción se podrían mostrar como ganadores. Como la vida misma de las elecciones, donde todos los partidos políticos contendientes parecen haber ganado al final de la misma.
El consenso de las encuestas: victoria clara del PP
Durante toda la campaña, los principales institutos demoscópicos coincidieron en varios puntos fundamentales. Puntos como que el PP seguiría siendo la fuerza hegemónica en Andalucía o que el PSOE obtendría uno de los peores resultados en la historia de esta autonomía. Los puntos principales se mantienen en la lógica bipartidista. El denominador común es la idea de que Juanma Moreno ganaría con claridad, aunque posiblemente -y esto de posiblemente es lo importante- dependiendo de Vox para gobernar. Pasamos así de la lógica partidista a la lógica de bloques.
Y es que los puntos clave de estas elecciones andaluzas se inscriben en la oposición entre una lógica de bloques derecha/izquierda y una lógica bipartidista (PP/PSOE), estando en la estimación de los resultados de Vox el quid de la cuestión. Al respecto, hay también cierta coincidencia entre los institutos demoscópicos en cuanto a los flujos de base: Vox consolidaría una posición relevante, aunque muy lejos de disputar el liderazgo de la derecha.
Izquierda alternativa
Pero el grado de esa posición relevante queda abierto. Muy abierto. Por su lado, las estimaciones para la denominada izquierda alternativa, fragmentada entre Por Andalucía y Adelante Andalucía, plantean un escenario en que sufriría para alcanzar un resultado que le permitiera tener un papel relevante en el período político que se abre tras estas elecciones. En definitiva, lo más abierto es si Vox conseguiría votos suficientes para alguna de las siguientes alternativas: a) impedir la mayoría absoluta del PP y obligar a éste a la negociación; b) aun cuando no se impidiera la mayoría absoluta del PP, su peso electoral, especialmente frente al PSOE, fuese especialmente importante.
Los resultados agregados de encuestas publicados hasta el cierre legal de los sondeos situaban al PP en torno al 43 % del voto y entre 54 y 57 escaños, justo en el umbral de la mayoría absoluta fijada en 55 diputados. El modelo estadístico de 40dB. para El País y la SER calculaba que el PP alcanzaría la mayoría absoluta en aproximadamente el 57 % de las simulaciones, una probabilidad relativamente alta, aunque muy lejos de una certeza matemática.
Los mercados de apuestas: más prudentes que los sondeos
Los mercados de apuestas y predicción, especialmente plataformas internacionales como Poymarket, mostraron durante la semana pasada una lectura algo distinta y, sobre todo, cambiante. Mientras las encuestas tendían a colocar al PP en el borde de la mayoría absoluta, los apostantes parecían inicialmente más escépticos sobre la posibilidad de que Moreno superara los 55 escaños.
En los últimos días de campaña, muchos mercados daban más probabilidades al escenario de una victoria amplia del PP, pero insuficiente para gobernar en solitario. Al parecer, los apostantes interpretaban que un pequeño crecimiento final de Vox podía costarle al PP los últimos escaños decisivos. Pero tales resultados han cambiado en las últimas horas, mostrándose una mayor probabilidad de que Moreno consiga la mayoría absoluta.
Lo que preguntan las encuestas
En otras palabras: mientras las encuestas preguntan a los votantes sobre qué piensan hacer, los mercados apuestan sobre qué creen que acabará ocurriendo realmente. Dos métodos distintos para algo tan difícil como medir el futuro. Ahora bien, ya alejados del ruido del lenguaje deportivo, hablar de enfrentamiento entre métodos de predicción es simplificar mucho las cosas. Más si se tiene en cuenta que, tratándose de resultados electorales, buena parte de las decisiones de los mercados de predicción se apoyan en el análisis de los resultados que van ofreciendo, a través de los medios de comunicación, los distintos institutos de opinión pública.
Es decir, los mercados de predicción actúan como un sistema experto con respecto a los sondeos electorales. Los mercados de predicción tienen una posición meta -por encima en el proceso cognitivo, organizativo y de toma de decisiones- con respecto a los sondeos electorales mediante encuesta demoscópica. Tal vez por esto y conociendo los últimos pronósticos publicados de los institutos demoscópicos, se hayan inclinado en mayor medida a dar por resultado la mayoría absoluta de Moreno.
Dos métodos distintos para medir el futuro
La diferencia entre encuestas y mercados de apuestas no es solamente técnica; también refleja dos formas distintas de entender la predicción política. Las encuestas se basan en muestras representativas de población y modelos de estimación electoral. Su objetivo es fotografiar la intención de voto en un momento determinado. La pregunta protagonista es: “Y en las próximas elecciones al Parlamento de Andalucía del 17 de mayo ¿a qué partido o coalición votaría Ud.?” (pregunta 12 en el estudio pre-electoral del CIS, publicado el 24 de abril de 2026).
La respuesta de las personas entrevistadas, como la interacción entre informante y entrevistador, puede estar mediada por múltiples factores, no fácilmente controlables, como: contexto electoral, ocultación de voto, deseabilidad social, etc. Por ello, requieren del trabajo y experiencia de los profesionales para realizar las estimaciones, que tienden a deslegitimarse bajo el término de “cocina”.
Ahora bien, la cocina, como en nuestra casa, es necesaria. Y lo que hacen muchos de los participantes en los mercados de predicción electoral es eso: hacer su propia cocina-estimación a partir de los resultados de las encuestas.
Los mercados de predicción funcionan de manera diferente a los sondeos electorales mediante encuesta demoscópica. No preguntan qué hará la gente, sino que funcionan sobre el dinero que está dispuesta a arriesgar la gente sobre un determinado resultado. Para este caso, por ejemplo, si el PP obtendrá mayoría absoluta o por el número de escaños que conseguirá cada partido político.
El dinero que se juegan
Para tomar la decisión sobre el dinero que se juegan, sobre la posición en liza que compran al precio que marca el mercado de predicción, los apostantes analizan los resultados de los sondeos pre-electorales, tienen en cuenta los comportamientos electorales anteriores en convocatorias semejantes y las diferencias entre resultados finales y los que pronosticaban las propias encuestas. Actúan como un sistema experto. Como un observador de segundo grado, que dirían los profesores de la teoría de sistemas sociales.
Por supuesto, es una decisión que también puede tener en cuenta los cambios de clima político, especiales comportamientos públicos de los candidatos aparecidos en los medios de comunicación, rumores o tendencias de participación y, a partir de aquí, especulan con los potenciales movimientos tácticos del electorado.
Por lo tanto, no se trata de un enfrentamiento igualitario entre dos sistemas contendientes, por mucho que se empeñe el lenguaje deportivo. Puede decirse que inicialmente el mercado de predicciones es de un nivel lógico superior. Tiene una posición meta con respecto a las encuestas, diciéndolo fino y directo.
Mercados de predicción más maduros
Por ello, desde el punto de vista de un observador externo, de una especie de “tercer observador” -observador que observa cómo el segundo observador (mercados de predicción) observan al primer observador (encuestas)- serían más fiables, siempre que el volumen del mercado de predicción, para la apuesta específica, tenga el suficiente tamaño. De lo contrario, la predicción resultante de estos mercados puede verse afectada por movimientos especulativos de pocos participantes y mostrar importantes oscilaciones.
En mercados de predicción más maduros, que son los que vendrán en el futuro, la relación entre encuestas y estos mercados puede llegar a ser más compleja. Cabría pensar que quienes responden a la encuesta hayan apostado en uno de estos mercados o que, al menos, estén al tanto de los resultados que van arrojando y las cotizaciones de las distintas alternativas.
Su respuesta puede estar mediada, entonces, por la disponibilidad de tales informaciones. En ese caso, serían las encuestas las que actuarían como observador de segundo orden, como observador experto. Nos encontraríamos en un círculo bastante de características infernales y, a la vez, un reto de gran envergadura para los profesionales de la predicción electoral.
Un laboratorio político y profesional para España
Las elecciones andaluzas de 2026 han vuelto a convertir a Andalucía en un laboratorio adelantado de la política española. Pero, también y teniendo en cuenta las distintas predicciones de sondeos pre-electorales mediante encuesta demoscópica y mercados de predicción, un laboratorio para los profesionales de la predicción y el análisis electoral.
Las encuestas vienen mostrando desde hace semanas una comunidad consolidada como bastión del PP, donde éste se encuentra relativamente cerca de revalidar la mayoría absoluta que actualmente tiene. Los mercados de apuestas, en cambio, han sido menos estables, entre absoluta no, absoluta sí. La noche electoral dirá quién estuvo más cerca de acertar: la demoscopia tradicional o la inteligencia colectiva —y financiera— de los mercados de predicción.

