La Ley de Bancos de Inversión de El Salvador, aprobada el 7 de agosto, otorga a Tether un escenario regulatorio privilegiado, donde tiene su sede desde enero de 2025. Aunque la norma permite a los bancos de inversión operar con Bitcoin, stablecoins y otros activos digitales, su alcance se limita a inversores con patrimonios superiores a 250.000 dólares, dejando fuera a la mayoría de salvadoreños. Para sus críticos, el nuevo marco consolida un ecosistema pensado para atraer capital extranjero, a costa de diluir el ideal descentralizado de Bitcoin.
Tether en El Salvador
La nueva Ley permite a los bancos de inversión operar con Bitcoin, stablecoins como Tether (USDT) y otros activos digitales. Sin embargo, la integración de Bitcoin en un sistema financiero institucionalizado plantea cuestionamientos sobre la pérdida de su esencia descentralizada, mientras empresas como Tether, con sede en El Salvador desde enero de 2025, se benefician de un entorno regulatorio favorable.
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La nueva normativa autoriza a los bancos de inversión a tener Bitcoin y criptoactivos en sus balances, algo no visto hasta ahora en ningún lugar del mundo. También podrán emitir instrumentos digitales, como stablecoins, oro tokenizado y bonos, dirigidos a inversores con un patrimonio mínimo de 250.000 dólares. Operar plataformas de intercambio y actuar como Proveedores de Servicios de Activos Digitales (PSAD), regulados por la Comisión Nacional de Activos Digitales (CNAD). Igualmente, podrán financiar proyectos estratégicos en infraestructuras, energía y tecnología, atrayendo capital extranjero.
La Ley de Bancos de Inversión complementa la Ley de Emisión de Activos Digitales, ampliando la definición de stablecoins para incluir activos de «baja volatilidad» como el oro, beneficiando productos como Alloy (aUSDT) de Tether, una stablecoin respaldada por oro tokenizado (XAUT) y vinculada al dólar. Tether trasladó su sede a El Salvador en enero de 2025, buscando un refugio regulatorio frente a restricciones como el Reglamento MiCA de la Unión Europea.
Productos para bancos de inversión
Esto crea un ecosistema donde Tether puede integrarse plenamente en el sistema financiero salvadoreño, ofreciendo sus productos a bancos de inversión y atrayendo capital extranjero. Sin embargo, la restricción a «inversores sofisticados», con un patrimonio mínimo de 250.000 dólares, limita el alcance de Tether en el mercado minorista, donde la adopción de criptomonedas sigue siendo baja.
Es relevante señalar que la institucionalización de Bitcoin y stablecoins como Alloy en el sistema financiero salvadoreño, facilitada por estas leyes, plantea preocupaciones sobre la pérdida de la esencia descentralizada de Bitcoin. La integración de criptoactivos en bancos de inversión podrían alejar a Bitcoin de su propósito original de operar sin intermediarios, convirtiéndolo en un activo controlado por instituciones.
Bitcoin fue concebido como una moneda diseñada para operar sin intermediarios ni control gubernamental, dando ventajas a los usuarios frente a los sistemas financieros tradicionales. La supervisión de la CNAD, controlada por el Ejecutivo, contradice la filosofía de Bitcoin de evitar la dependencia de autoridades centrales. En lugar de un sistema peer-to-peer, Bitcoin en El Salvador está siendo absorbido por un marco regulado que beneficia a instituciones y grandes inversores.
Alto patrimonio
La Ley de Bancos de Inversión se enfoca en inversores con alto patrimonio, excluyendo a la mayoría de la población salvadoreña, que rechaza el uso cotidiano de Bitcoin (más del 90%, según encuestas). Esto aleja a Bitcoin de su ideal de inclusión financiera universal.
Al integrarse en los balances bancarios, Bitcoin podría convertirse en un activo especulativo más, controlado por las mismas instituciones que pretendía desafiar. Algunos críticos argumentan que El Salvador está transformando Bitcoin en una herramienta para atraer capital extranjero y que la centralización y regulación excesiva podrían convertir Bitcoin en una sombra de su visión original.

