El staking líquido ha recibido una de las clarificaciones regulatorias más esperadas por parte de la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC). Esta declaración no solo redefine el futuro de una de las tecnologías más innovadoras de las finanzas descentralizadas (DeFi), sino que también derriba la que muchos consideraban la última gran barrera para la próxima evolución de los productos de inversión en criptoactivos.
El citado organismo ha declarado que el liquid staking, o staking líquido, no constituye una oferta de valores, un veredicto que ilumina el camino para su integración masiva en los Fondos Cotizados en Bolsa (ETFs) de Ethereum, prometiendo una nueva era de rendimientos y accesibilidad para los inversores institucionales y minoristas por igual.
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Entendiendo el saking líquido
Para comprender la magnitud de la reciente decisión de la SEC, es imprescindible primero entender el concepto de staking y el problema que su versión «líquida» vino a resolver.
En primer lugar, en el corazón de muchas criptomonedas modernas, como Ethereum, se encuentra un mecanismo de consenso llamado Prueba de Participación o Proof-of-Stake (PoS). A diferencia del Proof-of-Work de Bitcoin, que requiere una inmensa potencia computacional, el PoS asegura la red a través de un proceso en el que los poseedores de la criptomoneda «bloquean» o «ponen en staking» una parte de sus activos como garantía para validar transacciones y crear nuevos bloques.
A cambio de este servicio, que es vital para la seguridad e integridad de la cadena de bloques, los participantes, conocidos como validadores, reciben recompensas, generalmente en la misma criptomoneda. Este sistema no solo es energéticamente más eficiente, sino que también crea una forma de ingreso pasivo para los inversores.
Staking líquido, el mayor cambio en el staking tradicional
Sin embargo, este modelo tradicional de staking presentaba un inconveniente significativo: la falta de liquidez. Al poner en staking sus activos, los inversores los inmovilizaban por completo. Es decir, ese capital quedaba fuera de circulación, sin poder ser utilizado para otras oportunidades dentro del vibrante ecosistema de las finanzas descentralizadas (DeFi).
Así que tenías tus crypto en stake, pero no podrías prestarlas en plataformas de lending, proveer liquidez en exchanges descentralizados (DEXs) o utilizarlas como colateral para obtener un préstamo. Era una elección binaria: o asegurabas la red y obtenías recompensas, o mantenías tus activos líquidos para participar en DeFi. Fue para solucionar este dilema que nació el concepto de Liquid Staking o Staking Líquido.
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Una propuesta ingeniosa
Esta ingeniosa innovación permite a los usuarios delegar sus activos a un protocolo especializado que los pone en staking en su nombre. A cambio, el usuario recibe un nuevo token, conocido como Liquid Staking Token (LST) o token de staking líquido. Este LST es una representación tokenizada y transferible de su participación en el staking. Por ejemplo, si un usuario deposita Ethereum (ETH) en un protocolo como Lido, recibe a cambio stETH.
Este nuevo token no solo acumula las recompensas del staking subyacente, sino que es completamente «líquido», es decir, puede ser vendido, intercambiado o utilizado en cualquier otra aplicación DeFi como si fuera el activo original. De esta manera, el liquid staking permite a los inversores disfrutar de lo mejor de ambos mundos: obtener los rendimientos del staking mientras mantienen la liquidez y la utilidad de su capital.
Una decisión histórica que despeja el horizonte regulatorio
El crecimiento exponencial del liquid staking, que actualmente asegura 67,6 mil millones de dólares, según los datos de DeFiLlama, no pasó desapercibido para los reguladores. Así que durante mucho tiempo, una densa nube de incertidumbre se cernió sobre estos protocolos y como regularlos.

La principal pregunta en todo ello era sencilla: ¿El acto de ofrecer LSTs a cambio de activos para staking podría ser considerado como la oferta de un «contrato de inversión» y, por lo tanto, un valor (security) bajo la ley estadounidense?. Una clasificación como tal (como valor) habría sido catastrófica para el sector, sometiendo a los protocolos de liquid staking a un régimen regulatorio oneroso, con estrictos requisitos de registro y divulgación ante la SEC, algo para lo que un protocolo descentralizado no está diseñado.
Pero todo esto cambia con la reciente clarificación emitida por la División de Finanzas Corporativas de la SEC. Ya que en la misma se aclara que: no se considera que las actividades de liquid staking, ni la oferta y venta de los tokens LST resultantes, impliquen la oferta de un valor.
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Un brindis por los protocolos de Staking Líquido
Esta claridad regulatoria proporcionada por la SEC, es un impulso directo para los protocolos de Liquid Staking. Proyectos como Lido Finance, el líder indiscutible en Ethereum con más de 31 mil millones de dólares en ETH stakeado, ahora operan con una validación regulatoria que antes solo podían soñar. Esta noticia elimina una enorme prima de riesgo asociada a su modelo de negocio y, por extensión, a sus tokens de gobernanza nativos, como LDO. Para los inversores y usuarios, esto se traduce en una mayor confianza y seguridad al interactuar con la plataforma.
Pero la celebración no se limita a Ethereum. El comunicado de la SEC también mencionó explícitamente a protocolos de la red Solana, como Jito y Marinade Finance, reconociendo la naturaleza multicadena de esta tecnología. Esto significa que sus LSTs, como JitoSOL, y sus tokens de gobernanza, como JTO, también se benefician de este paraguas de seguridad regulatoria. Otros jugadores importantes como Stakewise y Etherfi también se encuentran entre los grandes ganadores.
Para todos ellos, esta decisión no solo protege su existencia, sino que actúa como un catalizador para un crecimiento aún mayor. Con la bendición implícita de los reguladores, es mucho más probable que las instituciones financieras conservadoras se sientan cómodas utilizando estos protocolos para sus estrategias de staking, ya sea dentro de un ETF o como parte de sus propias tesorerías.
Una nueva era para la regulación cripto en Estados Unidos
Pero quizás la conclusión más importante de este evento es lo que revela sobre la dirección general de la política regulatoria de criptomonedas en Estados Unidos. La decisión es una pieza clave de la «Project Crypto», un esfuerzo liderado por el presidente de la SEC, Paul Atkins, que parece marcar un cambio de paradigma significativo.
Durante años, la industria cripto ha criticado a la SEC por su enfoque de «regulación por aplicación» (regulation by enforcement), una estrategia que implicaba demandar a los proyectos después de los hechos en lugar de proporcionar directrices claras por adelantado. Este método creaba un ambiente de miedo e incertidumbre que ahogaba la innovación.
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La clarificación sobre el liquid staking, junto con otras acciones recientes como la exención de los protocolos de Proof-of-Stake en mayo y la aprobación de creaciones y reembolsos en especie para los ETFs de cripto, sugiere un giro hacia un enfoque más constructivo. La SEC parece estar moviéndose hacia la creación de un marco regulatorio más claro y predecible, centrado en exenciones y directrices que permitan a los innovadores construir con confianza.

