La Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) está analizando actualmente el debut de los ETFs basados en staking para las criptomonedas Ethereum y Solana, dos de las redes más relevantes en el ecosistema blockchain actual. Este avance podría cambiar radicalmente la manera en que los inversores tanto institucionales como particulares acceden a los beneficios del staking, hasta ahora un terreno reservado para usuarios más técnicos y con mayor experiencia en criptoactivos.
Una presentación un tanto especial
Es aquí donde entran nuestros protagonistas, y es que James Seyffart (CFA. CAIA. ETFs. Cryptos y Asset Management de Bloomberg), en su cuenta de X, muestra los documentos oficiales de REX Osprey, solicitando los ETFs de Staking tanto para Solana como para Ethereum ante la SEC. Ante esto, Steyffart comparte en su cuenta:
Como puede ver en la captura de pantalla anterior, obtendrán su exposición al contado a ETH y SOL a través de filiales en las Islas Caimán. Todo esto, suponiendo que se lancen pronto, consiste en una serie de ingeniosas soluciones legales y regulatorias para comercializar estos productos.

Steyffart, también comparte que los ETFs solicitados están estructurados como corporaciones C, lo cual es muy poco común en el mundo de los ETF y estarían disponible a través de subsidiarios en Islas Caiman, por lo que podría tratarse de una solución temporal para darle forma al mecado antes de que otras soluciones más maduras lleguen.
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El papel crucial de la SEC y el cambio regulatorio
Y es que históricamente, la SEC ha sido cautelosa frente a los productos criptográficos, frenando la aprobación de ETFs basados en criptomonedas debido a preocupaciones sobre la protección al inversor, manipulación de mercado y clasificación legal de los activos como valores. Sin embargo, recientes movimientos regulatorios han despejado el camino para los productos que integran staking.
De hecho, la SEC ha aclarado que ciertas actividades de staking, especialmente aquellas realizadas bajo modelos de proof-of-stake o delegados, ya no se consideran transacciones de valores. Esta distinción es clave porque elimina grandes obstáculos jurídicos que impedían la creación de ETFs de staking en el ecosistema estadounidense.
Además, la Comisión ha reconocido explícitamente la diferencia entre staking autogestionado (self-staking) y staking con custodios, siendo este último más sencillo regulatoriamente debido a la intermediación profesional que garantiza transparencia y seguridad. Esta apertura regulatoria no solo acelera la llegada de estos productos al mercado, sino que también aumenta la confianza de los inversores institucionales.
Un fast-forward para los ETFs institucionales
De aceptarse los ETTs de REX, estaríamos ante un fast-forward (avance rápido) del ecosistema ETF. Y es que el lanzamiento de ETFs de staking para Ethereum y Solana podría generar un cambio paradigmático en la inversión cripto dentro de Estados Unidos. Actualmente, los ETFs de Ethereum manejan activos por más de 9,45 mil millones de dólares, pero no incluyen el rendimiento por staking. Incorporar esta funcionalidad aumentaría significativamente su atractivo, impulsando flujos de capital hacia una forma de inversión más rentable y diversificada.
El efecto positivo no se limita a los fondos y sus accionistas. La mayor entrada de capital a través de estos ETFs beneficiaría directamente las blockchains implicadas, al aumentar el número de monedas en staking, fortaleciendo la seguridad y eficiencia de estas redes. En otras palabras, los fondos se convertirían en validadores activos, fomentando la descentralización y estabilidad del ecosistema.
Además, la experiencia internacional en países como Canadá y algunos de Europa muestra que estos ETFs no solo son populares por ofrecer ingresos pasivos, sino que también mejoran la liquidez y fomentan la aceptación generalizada de las criptomonedas en la inversión tradicional.
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Retos y aspectos a considerar
No obstante, la introducción de ETFs de staking no está exenta de retos. La volatilidad inherente a las criptomonedas puede generar fluctuaciones rápidas en el valor de estos fondos, lo cual exige que los inversores tengan una adecuada gestión de riesgos. También, la estructura regulatoria debe seguir evolucionando para lidiar con aspectos fiscales, especialmente en cuanto a la tributación de las recompensas generadas por staking dentro de estos productos.
Un ejemplo podría ser la necesidad de clarificar cómo se gravarán las ganancias obtenidas por staking, ya sea que el inversor las reciba en forma de tokens adicionales o como incremento del valor del ETF. La coordinación entre la SEC y el IRS será fundamental para brindar seguridad y evitar incertidumbre fiscal.
Además, aunque estos ETFs facilitan el acceso al staking, todavía existe una concentración significativa en algunos validadores y plataformas de terceros, lo que puede representar un riesgo para la descentralización, un principio clave en muchas comunidades cripto. Por lo tanto, los gestores de estos ETFs deberán buscar estrategias que distribuyan efectivamente el staking entre múltiples actores confiables.

