Blockchain entra en los museos de la mano de los CryptoPunks
Blockchain entra en los museos de la mano de los CryptoPunks

Blockchain entra en los museos de la mano de los CryptoPunks

Blockchain entra en los museos de la mano de los CryptoPunks. 18 de mayo: Día Internacional de los Museos. Hay museos de muchos tipos; pero los museos por antonomasia son los de arte. Los que guardan arte. Los que hacen arte. Una creación plástica queda certificada como arte cuando entra en un museo o cuando los museos se pelean por meterla entre sus paredes. Ya sean paredes de exposición permanente o exposición temporal. Ya sean paredes revestidas de titanio, como el Guggenheim de Bilbao, o paredes virtuales accesibles online.

Blockchain llega a los museos

El sello del museo es lo que certifica algo -y hay algunos “algo” de difícil descripción- como arte. Pues bien, la Fundación Infinite Node (NODE) programa poner los CryptoPunks, hechos con Blockchain, en los museos. Y, así, los CryptoPunks adquieren esa aura de lo sagrado que tienen las cosas que quedan certificadas como arte. Con los CryptoPunks, es Blockchain el que da el paso hacia los museos. Hacia la forma en que nuestras sociedades modernas realizan la consagración artística.

Node convierte los CryptoPunks en íconos culturales del siglo XXI

Durante esta semana que termina en el dominical día dedicado a los museos, la fundación que dedicada a la tan extraña, como loable, actividad de la conservación del arte digital, ha anunciado la adquisición de la propiedad intelectual de los CryptoPunks. El objetivo de NODE es situar esta manifestación creativa en los museos y, con ello, certificarlos como arte. La efímera chispa de la producción creativa se institucionaliza como arte cuando entra en la lógica conservacionista de los museos. Esta parece ser la voluntad de NODE. Ahora bien, no se trata de “conservar arte digital” sino que es la propia función conservadora, proyectada en la gran institución conservadora como es el museo, la que convierte en arte consagrado la creación.

El medio es el mensaje

Se podrá argumentar enfáticamente que también hay arte en la calle y en todos los sitios. Quizá pueda discutirse, para algunos casos, tal concepción. Pero pocos discutirán que algo es arte, si está en un museo dedicado al arte. Es como las noticias con respecto a los medios de comunicación: un acontecimiento es noticia cuando aparece en un medio de comunicación dedicado a ofrecer noticias. Aplíquese la máxima mcluhaniana: el medio es el mensaje. Es decir, la noticia es el medio, como el arte es el museo.

Cuando un objeto entra como arte en un museo, no sólo entra la dimensión formal del objeto. Entra, también, su materialidad. Hace tiempo que entraron los pinceles, la acuarela, lo acrílico, el óleo, la madera de los marcos o hasta las espátulas, elementos habituales en la configuración material de lo que denominamos pintura. Hay obras de arte que precisamente las caracterizamos y definismos por su materialidad.

Los CryptoPunks están hechos de tecnología Blockchain

Pensemos en el polvo de mármol, la cuerda, la paja o los trozos de ropa de las obras de Tàpies. Amplia variedad de materiales en el caso de la pintura, mutiplicada para el caso de la escultura: madera, piedra, mármol, hierro, bronce, yeso, cobre, plásticos… Variedad de materiales que llega al infinito con las denominadas composiciones. Pues bien, la materia de los CryptoPunks es Blockchain. Lo que entra en la certificación como arte es Blockchain. El arte es la materia, como el medio es el mensaje.

Los CryptoPunks están hechos de tecnología Blockchain. Específicamente de la blockchain de Ethereum. Cada uno de los únicos, pues son NFTs (tokens no fungibles), diez mil CryptoPunks están hechos con y desde la blockchain de Ethereum. Cada uno de estos personajes tiene un único identificador en la red, su propiedad es transparente y verificable públicamente, y, por supuesto, se puede comprar, vender o transferir sin intermediarios, usando contratos inteligentes (smart contracts). Los personajes que popularizaron los NFTs ahora institucionalizan museísticamente a Blockchain.

La quietud de la conservación

Rebobinando en la relativamente corta, en términos temporales, historia de Blockchain, los NFTs han sido su gran apuesta en el mundo del arte. Con Blockchain, los artistas podían registrar sus trabajos y los coleccionistas o compradores podían verificar la autenticidad de la obra y la historia de su propiedad. Artistas que, si así se establecía en el smart contract, podían recibir compensación por sus derechos intelectuales y de creación cada vez que se producía una transacción. Ahí estaba Blockchain para actuar.

Pero era todavía un arte sin certificar, un arte de subasta, como de mercado o mercadillo, aunque algunas cifras de las subastas daban para comprar todas las mercancías ofrecidas durante varios años en el mercado de mi pueblo. Antes de entrar al museo, las singulares creaciones hechas con Blockchain eran un arte popular. Tan popular como los mercadillos. Con la entrada en los museos, parecen dejar el líquido y nómada flujo de las transacciones para entrar en la sólida quietud de la conservación, del almacenamiento.

Resulta paradójico observar el importante esfuerzo que hay detrás de que Blockchain entre en la lógica de la conservación de los museos. Aunque sea conservación del arte digital. Paradójico porque, con la tokenización, posiblemente es Blockchain la tecnología que en mayor medida permite el almacenamiento seguro de los artefactos culturales y las tradicionales formas de arte. Es decir, la tecnología que preserva el patrimonio, personal y colectivo, posibilitando su acceso a través de las generaciones. Función histórica de los museos.

¡Feliz Día Internacional de los Museos!

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