La editorial argentina Perfil demanda por daños y perjuicios a OpenAI, Microsoft Corporation y Microsoft de Argentina por el presunto uso sin autorización de los contenidos periodísticos producidos por sus redacciones. Acusa a las compañías tecnológicas de utilizar sus noticias, investigaciones, entrevistas y otros contenidos para entrenar y mejorar modelos de inteligencia artificial sin autorización ni compensación.
Perfil demanda a OpenAI y Microsoft
La demanda fue presentada ante el fuero Civil y Comercial Federal de Argentina y está liderada por el abogado Gonzalo Vidal Devoto, del estudio Biscardi & Asociados, según informa la propia editorial. Perfil sostiene que las compañías demandadas utilizaron contenidos de su propiedad para desarrollar productos y servicios comerciales basados en inteligencia artificial sin contar con autorización de la editorial ni compensarla económicamente.
De esta manera, el medio destaca que su demanda se suma a las de The New York Times contra OpenAI y Microsoft en Estados Unidos y al conflicto de Folha de S.Paulo en Brasil. El medio argentino asegura que la demanda supone un precedente para la prensa en español, al convertirse, en el primer medio de comunicación de habla hispana en demandar judicialmente a OpenAI y Microsoft por la presunta apropiación de propiedad intelectual y competencia desleal.
Uno de los principales ejes de la demanda es la legitimidad del entrenamiento histórico y actual de los modelos de inteligencia artificial. Perfil establece una diferencia entre que una persona acceda a una noticia publicada en internet y que una empresa tecnológica recopile contenidos de manera masiva para incorporarlos a sistemas destinados posteriormente a la explotación comercial.
También muros de pago
Según Perfil, OpenAI y Microsoft sometieron los contenidos del diario a procesos de scraping, tokenización y vectorización para rastrear, descargar y almacenar noticias, investigaciones, crónicas y entrevistas, y emplearlas como insumos para desarrollar y optimizar modelos de inteligencia artificial.
Perfil sostiene que las compañías convirtieron estos materiales periodísticos en materia prima para desarrollar sistemas tecnológicos que generan negocios valorados en miles de millones de dólares. La editorial afirma que pericias técnicas e informáticas respaldan la demanda y documentan el supuesto uso de sus contenidos.
La acusación alcanza también a materiales protegidos mediante muros de pago. Según Perfil, el uso de sus contenidos habría afectado incluso a publicaciones cuyo acceso estaba reservado a usuarios autorizados o suscriptores.
Todo el ecosistema Microsoft
La reclamación de Perfil no se limita al supuesto uso de contenidos durante el entrenamiento de los modelos. La editorial también pone el foco sobre la utilización posterior de la información periodística dentro de los productos de inteligencia artificial. Perfil señala servicios pertenecientes al ecosistema de Microsoft como Bing, Microsoft Copilot, Microsoft 365 Copilot, GitHub Copilot y Azure AI, además de otras herramientas y servicios relacionados con inteligencia artificial.
Según el medio, estos sistemas pueden aprovechar contenidos periodísticos para responder directamente a las consultas de los usuarios sin que estos tengan necesariamente que visitar las páginas donde originalmente fue publicada la información. Durante décadas, buena parte del modelo digital de la prensa se ha basado en atraer usuarios hacia sus páginas web. Las visitas permiten generar ingresos publicitarios y, en los medios con modelos de suscripción, convertir parte de esa audiencia en clientes.
En los sistemas de inteligencia artificial, el usuario puede formular una pregunta y recibir una respuesta elaborada a partir de múltiples fuentes sin necesidad de acceder directamente a las páginas originales. Perfil sostiene que este funcionamiento provoca una reducción del tráfico, las impresiones publicitarias y los ingresos, afectando de esta manera a la sostenibilidad económica del periodismo profesional.
Competencia desleal
La demanda incorpora también una acusación de competencia desleal y abuso de posición dominante, al considerar que las grandes plataformas tecnológicas ocupan una posición privilegiada dentro del ecosistema digital, mientras que los medios de comunicación disponen de una capacidad de negociación considerablemente menor.
Uno de los argumentos utilizados por la compañía argentina para sostener su posición son precisamente los acuerdos que OpenAI mantiene con diferentes grupos periodísticos internacionales. OpenAI ha alcanzado acuerdos con organizaciones y grupos de comunicación para utilizar o integrar sus contenidos en determinados productos de inteligencia artificial.
Entre ellos se encuentran Associated Press, Axel Springer, Financial Times, Le Monde, Prisa Media, Vox Media y Condé Nast, entre otros. Para Perfil, estos acuerdos demuestran que los contenidos periodísticos tienen un valor económico para las compañías que desarrollan sistemas de inteligencia artificial.
La editorial cuestiona que OpenAI haya reconocido ese valor mediante acuerdos de licencia con grandes compañías periodísticas internacionales mientras, según sostiene en su demanda, no habría aplicado el mismo criterio a sus contenidos en Argentina.
Prisa y su acuerdo con OpenAI
Perfil pone especialmente el foco en la española Prisa, uno de los grandes grupos de comunicación en español que sí alcanzó un acuerdo con OpenAI. La existencia de estos acuerdos podría convertirse en uno de los elementos relevantes del debate: si determinadas compañías de inteligencia artificial pagan por utilizar contenidos de algunos medios, los editores que no han concedido autorización pueden argumentar que sus contenidos también poseen un valor susceptible de licencia.
El litigio abierto por Perfil traslada al ámbito hispanohablante una discusión que ya ha llegado a los tribunales en otros mercados. La cuestión de fondo es determinar qué derechos tienen las empresas de inteligencia artificial para utilizar contenidos protegidos por propiedad intelectual durante el entrenamiento y funcionamiento de sus modelos.
En la situación actual, las redacciones asumen los costes de periodistas, corresponsales, editores, fotógrafos, investigaciones y la producción de información. Si los sistemas de inteligencia artificial pueden utilizar posteriormente ese trabajo para proporcionar respuestas que sustituyan parcialmente la visita al medio original, los editores consideran que se produce un desequilibrio entre quienes financian la producción de información y quienes construyen servicios tecnológicos sobre ella.

