Balancer, uno de los protocolos pioneros de las finanzas descentralizadas (DeFi), prepara su cierre ordenado. Una propuesta publicada por Marcus Hardt, CEO de Balancer Labs, en el foro de gobernanza plantea detener el desarrollo de nuevo negocio, retirar progresivamente la infraestructura operativa y distribuir entre los holders de BAL una tesorería valorada actualmente en al menos 9 millones de dólares.
El plan todavía debe ser aprobado por la comunidad. La votación en Snapshot está prevista entre el 25 y el 29 de septiembre y las medidas relacionadas con el cierre no se ejecutarán antes de conocerse el resultado.
Si recibe el respaldo de los holders, el 30 de octubre los pools que técnicamente puedan pausarse pasarán a funcionar únicamente para retiradas. En aquellos que no puedan detenerse, las comisiones del protocolo se reducirán a cero cuando los contratos lo permitan. Ese mismo día finalizará también la cobertura del programa de recompensas por errores.
El proceso continuará durante 2027 y 2028. A finales de mayo de 2027 comenzará la primera distribución de la tesorería. Los holders podrán quemar sus BAL y recibir proporcionalmente los activos que formen parte del reparto. La primera ronda permanecerá abierta durante seis meses. Posteriormente habrá una segunda distribución para las direcciones que hayan participado en la primera y, seis meses después, un último reparto de los activos que hayan llegado durante ese periodo.
De pionero de DeFi al cierre
El posible final de Balancer cerraría una historia que comenzó antes del denominado verano DeFi de 2020. Balancer nació a principios de 2018 como un proyecto de investigación dentro de BlockScience. El trabajo dio lugar a un marco matemático que permitía crear carteras capaces de reequilibrarse automáticamente mientras generaban comisiones.
La idea invertía, en cierta manera, el funcionamiento de un fondo indexado tradicional. En lugar de pagar a un gestor para mantener determinados pesos dentro de una cartera, los proveedores aportaban los activos a un pool y los arbitrajistas contribuían a mantener el equilibrio mediante sus operaciones, pagando comisiones por ellas.
Ese concepto terminó convirtiéndose en Balancer, un automated market maker (AMM) que permitía crear pools con varios activos y diferentes ponderaciones, frente a estructuras más rígidas como los pools 50/50.
Balancer V1 llegó a Ethereum en 2020 y rápidamente se convirtió en una de las piezas de infraestructura de la primera expansión de DeFi. El 1 de junio de ese año comenzó el programa de liquidity mining de BAL y, el 23 de junio, el protocolo anunció oficialmente la puesta en marcha de su token de gobernanza.
El auge de Balancer también quedó reflejado en la valoración de BAL. El token alcanzó un máximo histórico de 74,45 dólares el 4 de mayo de 2021 y, en aquellos días, su capitalización de mercado llegó a superar los 700 millones de dólares. El 7 de mayo, por ejemplo, CoinGecko registraba una capitalización de 718,5 millones de dólares. Hoy, BAL cotiza en torno a 0,11 dólares y su valor de mercado apenas alcanza los 8 millones de dólares.
La valoración del token acompañaba entonces el crecimiento del propio protocolo. A comienzos de 2021, Balancer afirmaba haber superado los 900 millones de dólares en valor bloqueado y los 9.500 millones de dólares en volumen acumulado. En pocos meses había pasado de ser un experimento financiero a convertirse en una de las infraestructuras sobre las que otros proyectos empezaban a construir productos DeFi.
La tecnología siguió evolucionando. Balancer V2 introdujo el Vault, una arquitectura que separaba el almacenamiento y la contabilidad de los tokens de la lógica utilizada por cada pool. Posteriormente, Balancer V3 volvió a rediseñar partes fundamentales de la infraestructura con el objetivo de aumentar su flexibilidad y seguridad. Pero la trayectoria del protocolo sufrió un golpe decisivo en noviembre de 2025.
El hack de 2025
El 3 de noviembre de 2025, un atacante explotó una vulnerabilidad que afectaba a determinados Composable Stable Pools de Balancer V2. El post-mortem publicado por el protocolo situó las pérdidas totales en 121,1 millones de dólares. La vulnerabilidad estaba relacionada con un error de redondeo en determinadas operaciones de los Stable Pools. Para poder explotarlo debían concurrir varias condiciones, entre ellas el uso de proveedores de tasas y un nivel reducido de liquidez.
Balancer V3 no resultó afectado. Su arquitectura y su código eran diferentes de los utilizados por los pools vulnerables de V2. La respuesta coordinada de Balancer, investigadores de seguridad, organizaciones del ecosistema y whitehats permitió proteger o recuperar decenas de millones de dólares. Sin embargo, las consecuencias del ataque fueron mucho más allá de las pérdidas directas.
Un análisis publicado posteriormente en el foro de Balancer calculó que los ingresos por comisiones habían caído aproximadamente un 84% entre los periodos comparados antes y después del exploit. El mismo análisis señaló una caída superior al 70% en el valor bloqueado conjuntamente en Balancer V2 y V3.
El ataque también dejó una huella sobre la reputación del protocolo. La propia propuesta de cierre reconoce que, aunque V3 utiliza una arquitectura diferente, el exploit acompañó desde entonces al nombre de Balancer y dificultó recuperar tracción.
Balancer Labs cierra y comienza la reorganización
En marzo de 2026 se produjo otro punto de inflexión. Fernando Martinelli, cofundador de Balancer, anunció el cierre de Balancer Labs, la compañía que había sido el hogar original del protocolo y había financiado e incubado su desarrollo. El proyecto intentó continuar con una estructura reorganizada, menores costes y una mayor dependencia de la DAO y de otros proveedores de servicios.
Los holders aprobaron posteriormente un plan destinado a llevar el protocolo hacia la rentabilidad. Se redujeron costes, terminaron las emisiones de BAL, se simplificó el modelo del token y los ingresos del protocolo comenzaron a dirigirse a la DAO. La recuperación debía apoyarse especialmente en el crecimiento de Balancer V3, pero la estrategia no produjo los resultados esperados.
La recuperación que no llegó
La propuesta presentada ahora por Marcus Hardt sostiene que las nuevas integraciones, asociaciones y productos no se tradujeron en un crecimiento sostenido de los ingresos. La mayor parte de los ingresos continúa procediendo de Balancer V2 y V3 no ha conseguido sustituirlos.
Los números explican buena parte de la decisión. Según la propuesta, Balancer consume actualmente alrededor de 150.000 dólares mensuales. Los ingresos del protocolo fueron de aproximadamente 30.000 dólares en agosto, frente a 97.000 dólares en junio. La gestión de la tesorería genera, además, unos 25.000 dólares mensuales.
La conclusión de Hardt es que continuar con la estructura actual significaría consumir progresivamente la tesorería sin que exista una vía financiada capaz de cambiar la situación. La alternativa que plantea es utilizar los recursos restantes para cerrar ordenadamente y devolverlos a los holders.
La tesorería gestionada está valorada actualmente en al menos 9 millones de dólares. Balancer está inventariando además otros activos, posiciones y direcciones pertenecientes a la DAO antes de determinar la cantidad definitiva que podrá distribuirse. Los fondos recuperados de los ataques quedan expresamente fuera de este reparto. Pertenecen a los proveedores de liquidez afectados y continuarán sujetos a sus propios mecanismos de recuperación.
Los holders deberán quemar sus BAL
La distribución propuesta introduce un mecanismo especialmente relevante para los propietarios del token. La primera ronda comenzaría a finales de mayo de 2027. Los holders dispondrían de seis meses para quemar sus BAL y recibir proporcionalmente una parte de los activos de la tesorería.
El reparto se realizaría en especie, es decir, utilizando los propios tokens que posea la tesorería en el momento de realizarse la fotografía que determinará los activos disponibles. Después llegará una segunda ronda. Las cantidades no gastadas del presupuesto de cierre, los activos recibidos posteriormente y la parte no reclamada durante la primera ronda se distribuirán mediante airdrop entre las direcciones que sí participaron inicialmente, proporcionalmente a los BAL que quemaron.
Seis meses después se realizará un último reparto y la propuesta establece además mecanismos específicos para los holders de veBAL y para posiciones mantenidas mediante protocolos como tetuBAL, sdBAL y auraBAL. El objetivo final es que Balancer deje de necesitar una organización que lo mantenga. Los permisos administrativos y accesos privilegiados serán eliminados o transferidos progresivamente cuando resulte seguro hacerlo y la Fundación será la última entidad en desaparecer, una vez completado el reparto.
La propuesta ha provocado reacciones entre algunas de las figuras históricas de DeFi. Stani Kulechov, fundador de Aave, ha dicho que es triste ver llegar el proyecto a su final y muestra su respeto por el equipo, al tiempo que reconoce el papel pionero de Balancer dentro de DeFi.
Martinelli también ha respaldado públicamente la propuesta. Es un final agridulce para Balancer, pero estoy completamente de acuerdo con la propuesta de Marcus, escribió el cofundador del protocolo en el foro. Martinelli considera que poner fin a Balancer es ahora la opción más práctica después de los intentos realizados para recuperar el proyecto tras el hack de 2025. A su juicio, el equipo no consiguió superar la carga que dejó el ataque.
Una parte de la comunidad quiere salvar la tecnología
El desenlace, sin embargo, todavía está sujeto a la gobernanza y han aparecido propuestas alternativas dentro de la comunidad y el propio documento de cierre reconoce que algunos colaboradores trabajan en un plan separado para mantener la infraestructura bajo otro nombre.
Entre las alternativas planteadas figura explorar un fork o una reencarnación del protocolo que permita continuar desarrollando parte de su tecnología aunque desaparezcan la actual Fundación, las entidades, la marca y la aplicación de Balancer. La decisión corresponde ahora a los holders de BAL, que son quienes deben decidir cómo termina esta historia.

