ISBE heredó años de redes, conocimiento y un ecosistema empresarial construido alrededor de Alastria, el consorcio blockchain constituido en 2017 con la colaboración de cerca de setenta grandes empresas, instituciones y profesionales de distintos sectores. Cabe recordar que Observatorio Blockchain fue uno de los socios fundadores de Alastria.
Sobre esa experiencia comenzó a gestarse ISBE, una infraestructura con vocación nacional cuya construcción se desarrolló durante 2025 y que comunicó oficialmente su entrada en funcionamiento el 19 de diciembre de ese año. Mucho antes de la puesta en marcha de ISBE, Alastria desarrolló la Red T, basada en Quorum, y la Red B, construida sobre Hyperledger Besu, donde se desarrollaron proyectos, pruebas de concepto, contratos inteligentes y soluciones relacionadas, entre otros ámbitos, con la identidad digital.
Casi 9 millones de euros
Ese punto de partida es importante para entender ISBE, porque España ya acumulaba años de experiencia e infraestructura blockchain empresarial. Por ello, esta nueva etapa plantea el reto de convertir dicha experiencia en utilización continuada por parte de empresas y administraciones. Después de años de pruebas de concepto y pilotos, el indicador relevante ya no es solo cuántos casos de uso pueden desarrollarse, sino cuántos llegan a utilizarse y qué actividad generan.
ISBE se presenta como una infraestructura preparada para aplicaciones empresariales y administrativas en ámbitos como credenciales verificables, trazabilidad, certificación y tokenización. Entre sus posibles aplicaciones figuran diplomas, pasaportes digitales de producto, cadenas de suministro, contratación pública, derechos de autor, contratos inteligentes, créditos de carbono y activos tokenizados. La capacidad tecnológica para soportar todas estas aplicaciones existe. La cuestión ahora es saber cuántas se utilizan realmente, quién las utiliza y con qué intensidad.
Conviene recordar el peso de la financiación pública en el desarrollo de ISBE y de sus casos de uso. El proyecto cuenta con un presupuesto global de 8.923.758 euros: la Comunidad de Madrid gestiona 6.738.000 euros, de los que 5.053.500 proceden del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia de la Unión Europea y 1.684.500 de fondos propios de la administración autonómica. A esta cantidad se suma la aportación de Alastria, mediante activos tecnológicos valorados en 2.185.758 euros.
Comunidad de Madrid
Dentro de ese presupuesto, en 2025 la Comunidad de Madrid destinó 2.032.220 euros a un programa de subvenciones para pymes orientado al desarrollo de casos de uso blockchain en ámbitos como credenciales verificables, trazabilidad, intercambio seguro de datos y optimización de operaciones. Las ayudas podían cubrir el 100% de los gastos subvencionables, con un máximo de 100.000 euros por empresa, y establecían que los casos de uso financiados debían desplegarse sobre ISBE.
La convocatoria de la Consejería de Digitalización de la Comunidad de Madrid terminó concediendo 1.958.424,70 euros a 20 empresas para desarrollar casos de uso blockchain. Las beneficiarias fueron: Iseazy Skills, Stamp Spain, Iseazy LMS, Insurechain, Accuro Technology, Digitanimal, iCommunity Labs y Tech, Token City, Paella Europe, Future Space, Collisio Technologies, Adwatch, Smart Degrees, Blockchain ADN Sec, Bit2Me Security Tokens Exchange STX, LY6 Soluciones, Europesip Communications, Nodehodlers, Bikiot Technology y AP2SEC.

Cuántos usuarios tiene ISBE
Las ayudas permitieron impulsar aplicaciones sobre la infraestructura. Ahora, el siguiente paso es comprobar cuántas de ellas han pasado del despliegue a un uso continuado por empresas o usuarios. Desarrollar y desplegar un caso de uso en ISBE no equivale necesariamente a conseguir adopción. Las subvenciones pueden servir para impulsar las primeras aplicaciones y generar un ecosistema alrededor de una nueva infraestructura, pero una cosa es desarrollar un proyecto y desplegarlo en ISBE y otra es la adopción.
Por eso, el número de casos de uso no basta para saber cuánto se utiliza ISBE. En trazabilidad importa conocer cuántos productos o registros se gestionan. En credenciales, cuántas se emiten y verifican; en tokenización, cuántos activos existen y qué volumen representan; y en contratos inteligentes, cuántas organizaciones los utilizan.
Adwatch, un caso para medir la actividad de ISBE
A modo de ejemplo, Observatorio Blockchain ha elegido Adwatch para analizar la actividad de uno de los proyectos subvencionados. La compañía recibió 100.000 euros para desarrollar un caso de uso sobre ISBE destinado a la certificación de publicidad digital. El 13 de julio, ISBE anunció que Adwatch había desplegado su tecnología de certificación publicitaria sobre su infraestructura y explicó que las certificaciones generan evidencias criptográficas que pueden verificarse posteriormente de forma independiente.
Observatorio Blockchain intentó realizar esa verificación, pero no ha localizado en la información pública consultada la dirección del caso de uso, un contrato o el hash de una certificación que permita vincular esas evidencias con la actividad observable en Blockscout, el explorador blockchain utilizado por ISBE para consultar públicamente transacciones, direcciones y contratos de sus redes. Publicar alguno de estos identificadores permitiría localizar el caso de uso en la blockchain y medir la actividad on-chain asociada a Adwatch.
Qué muestran Bare PRO y Case PRO
Para observar qué actividad puede verificarse directamente en la blockchain, Observatorio Blockchain analizó mediante la API pública de Blockscout 50 transacciones recientes de Bare PRO y otras 50 de Case PRO, dos entornos de producción de ISBE. En Bare PRO, las operaciones presentaban un patrón muy uniforme, ya que se producían aproximadamente una vez por minuto, procedían de la misma dirección, llegaban al mismo contrato y utilizaban el mismo selector de función. El patrón es compatible con un proceso automatizado que ejecuta periódicamente la misma clase de operación, aunque los datos disponibles no permiten determinar su función concreta.
La muestra de Case PRO presentó un patrón muy similar, con una misma dirección emisora, mismo contrato receptor, identificado por Blockscout como EIP2535AccessControl, mismo selector y una cadencia aproximada de una operación por minuto. Las transacciones examinadas tenían valor cero y no mostraban transferencias de tokens.
La coincidencia es relevante, pero el alcance de la comprobación debe quedar claro que son muestras de 50 transacciones de cada entorno y no representan toda la actividad de ISBE.
Una transacción no es un usuario
Las muestras confirman que existe actividad onchain, pero también muestran por qué el número de transacciones necesita contexto para utilizarse como indicador de adopción. En las operaciones analizadas, una misma dirección genera sucesivamente la misma clase de llamada contra un mismo contrato. Un proceso que realizara una transacción cada minuto podría producir 1.440 operaciones diarias y 525.600 anuales. Serían transacciones reales, pero no equivaldrían a ese número de usuarios.
Tampoco puede concluirse que esas operaciones carezcan de utilidad. Blockscout no permite determinar en esta muestra la función concreta de las llamadas y una transacción puede cumplir una función relevante sin transferir tokens o valor. Por tanto, para interpretar la actividad de ISBE hay que conocer qué aplicaciones generan las transacciones y qué actividad representan.
Certificación publicitaria
La misma cautela debe aplicarse al número de casos de uso. Las ayudas públicas permitieron desarrollar 20 proyectos cuyo despliegue debía realizarse sobre ISBE. Financiar, desplegar y utilizar de forma continuada un proyecto son etapas distintas.
Adwatch sirve como ejemplo. ISBE anunció el despliegue de su tecnología de certificación publicitaria y sostiene que sus evidencias pueden verificarse de forma independiente. Sin embargo, Observatorio Blockchain no ha localizado en la información pública consultada un identificador que permita vincular esas certificaciones con una dirección o contrato concreto y medir su actividad en Blockscout.
Para conocer mejor la adopción serían útiles indicadores como organizaciones y aplicaciones activas, usuarios finales, credenciales emitidas y verificadas, documentos certificados, activos tokenizados o volumen económico gestionado. También permitirían contextualizar las transacciones los datos sobre qué porcentaje procede de casos de uso y cuál corresponde a procesos técnicos o automatizados.
Qué ha añadido ISBE
Como decimos al inicio de este reportaje, ISBE no parte de cero. Alastria llevaba años construyendo redes, conocimiento y un ecosistema empresarial alrededor de blockchain, con proyectos que llegaron incluso a producción.
Eso hace especialmente interesante medir qué utilización nueva ha conseguido generar ISBE desde su puesta en marcha. Las comprobaciones realizadas por Observatorio Blockchain no permiten medir toda la adopción de ISBE. Sí muestran que ni el contador de transacciones ni el número de casos de uso bastan por sí solos para hacerlo. Por tanto, la pregunta que cabe hacerse es: ¿qué adopción nueva ha conseguido generar ISBE sobre el ecosistema y la experiencia heredados de Alastria?

