El presidente del Racing de Santander, Sebastián Ceria, está utilizando el Mundial de fútbol para explicar la economía argentina a través de Argendata, una plataforma de divulgación creada por Fundar, el laboratorio de políticas públicas que dirige en su país.
Mientras millones de aficionados siguen el recorrido de la selección argentina, Argendata aprovecha cada partido para acercar al público temas como la inflación, el PIB por habitante, la esperanza de vida, la educación, las emisiones contaminantes, las exportaciones, la energía o la industria. De este modo, el Mundial se convierte en una puerta de entrada para entender cómo funciona la economía del país, cuáles son sus fortalezas y qué problemas sigue arrastrando.
El presidente del Racing y Argentina
Para conseguirlo, Argendata traduce los datos al lenguaje del fútbol. Habla de campeonatos, rivales, clasificaciones y fases eliminatorias, y recurre al humor y a referencias de la cultura popular para explicar conceptos económicos que, en un informe técnico, llegarían a un público mucho más reducido. Así, Argentina puede ganar un partido mientras pierde posiciones en estabilidad de precios; superar a un rival en esperanza de vida, pero quedar por detrás en renta por habitante; o destacar por su tradición educativa y científica mientras continúa enfrentándose a la inflación, el endeudamiento y el estancamiento económico.
En definitiva, un país puede ser campeón del mundo y, aun así, seguir conviviendo con importantes desafíos económicos. El fútbol actúa como un gancho emocional, Argendata como el puente que conecta ese interés con los datos, y el resultado es una forma más cercana y comprensible de entender una realidad económica que no puede resumirse en una única estadística ni en el marcador de un partido.
Sebastián Ceria
Antes de nada, merece la pena detenerse en la figura de Ceria, la persona que conecta al Racing de Santander con Argendata. Matemático de formación, Ceria es uno de los empresarios tecnológicos más reconocidos de Argentina. Desarrolló buena parte de su carrera en Estados Unidos, donde fundó empresas especializadas en analítica avanzada e inteligencia artificial aplicadas al mundo empresarial. Con el tiempo regresó a Argentina para impulsar distintos proyectos vinculados a la innovación, la educación y las políticas públicas. En la actualidad preside tanto el Racing de Santander como Fundar, el centro de estudios que ha desarrollado Argendata.
Aunque se trata de ámbitos muy diferentes, Ceria defiende apoyarse en los datos y la evidencia para tomar decisiones. En el Racing apuesta por la digitalización, el análisis estadístico y la inteligencia artificial para mejorar la gestión del club, profesionalizar los procesos y reducir la dependencia de la intuición. En Fundar traslada esa misma filosofía al diseño de políticas públicas, promoviendo decisiones basadas en conocimiento técnico, experimentación y evaluación rigurosa.
Y en ambos casos surge la misma pregunta: ¿cómo utilizar la información para comprender una realidad compleja y decidir mejor? En un club de fútbol, los datos permiten analizar el rendimiento de los jugadores, la evolución de la cantera, la situación económica o la planificación deportiva. En un país, ayudan a entender fenómenos como la inflación, la pobreza, la productividad, el comercio exterior, la educación, la energía o la calidad de las instituciones.
Rivales como espejos económicos
Los escenarios son muy distintos, pero la idea de fondo es la misma: medir, comparar, poner la información en contexto y aprender de ella antes de actuar.
Por ello, el Mundial ha brindado a Argendata una oportunidad única para trasladar esa forma de pensar a una audiencia masiva. El fútbol aporta la emoción compartida y un lenguaje que millones de personas entienden de inmediato; los datos hacen el resto, convirtiendo cada partido en una ocasión para explicar la realidad económica del país de una forma cercana y comprensible.
La campaña del Mundial de Argendata comenzó utilizando a los rivales de Argentina como un espejo para analizar la realidad económica del país. En lugar de centrarse únicamente en los jugadores o en las posibilidades deportivas de cada selección, Argendata comparó a los países mediante indicadores como los años de escolarización, la esperanza de vida, la inflación, el PIB por habitante o las emisiones de gases de efecto invernadero. Así, cada partido se convertía también en una comparación sobre desarrollo económico y social.
Esta perspectiva ofrece una clasificación muy diferente a la del fútbol. Austria, por ejemplo, superaba con claridad a Argentina en renta por habitante y también presentaba mejores resultados en educación, mientras que Jordania mostraba cifras muy similares en esperanza de vida. En otros indicadores, sin embargo, el orden cambiaba. El mensaje era claro: el desarrollo de un país no puede resumirse en un único dato ni entenderse como una competición con un solo ganador. Argentina ganó con un 2/0.
El tratamiento de la inflación
Argendata aprovechó estas comparaciones para mostrar que una economía puede combinar fortalezas y debilidades al mismo tiempo. Un país puede tener una población bien formada y, sin embargo, sufrir una inflación elevada. Puede contar con abundantes recursos naturales y mantener una estructura productiva poco diversificada. O puede alcanzar buenos niveles de salud mientras atraviesa una profunda inestabilidad económica.
Uno de los ejemplos más llamativos fue el tratamiento de la inflación. Con una frase cargada de humor, Argendata resumía la situación: De la inflación en el último año somos campeones indiscutidos. Argentina ocupaba el primer puesto, pero en un campeonato que nadie quiere ganar. La ironía transforma un indicador económico complejo en una idea fácil de entender y recuerda que, en economía, liderar un ranking no siempre significa estar en una mejor posición.
Otro ejemplo fue cuando Argentina se enfrentó a Egipto en los octavos de final, en un partido que terminó 3-2 a favor de la selección argentina. Argendata aprovechó ese encuentro para comparar ambos países a partir de cuatro indicadores: años de escolarización, esperanza de vida, inflación anual y PIB por habitante medido en paridad de poder adquisitivo.
Argentina-Egipto
En los datos, Argentina aparecía por delante de Egipto en todos los indicadores analizados. Sin embargo, la propia plataforma advertía de que esa lectura podía resultar engañosa: En octavos nos encontramos con Egipto, al que superamos en todos los indicadores. Esto no siempre es bueno porque también los superamos en inflación anual. El ejemplo servía para recordarque los datos siempre necesitan contexto. Una cifra elevada puede ser una buena noticia cuando mide la esperanza de vida, la escolarización o la renta, pero se convierte en un problema cuando refleja el aumento de los precios.
El gráfico mostraba que Argentina contaba con 11,2 años promedio de escolarización, frente a los 10,1 de Egipto, y una esperanza de vida de 78 años, frente a los 71,6 del país africano. También registraba un PIB por habitante superior, aunque la elevada inflación jugaba claramente en su contra. Por tanto, estar por encima de Egipto en todos los indicadores no significaba necesariamente obtener un resultado positivo en todos ellos.
Los mundiales como calendario económico
Argendata también utiliza los Mundiales como referencias temporales para analizar la evolución de las exportaciones argentinas. La plataforma parte de una pregunta: ¿Cómo cambiaron nuestras exportaciones desde el Mundial de 2002?
El recorrido comienza en Corea-Japón, un campeonato especialmente doloroso para Argentina, que quedó eliminada en la fase de grupos pese a llegar como una de las favoritas. A partir de ahí, el gráfico compara los datos correspondientes a los Mundiales de 2002, 2006, 2010, 2014, 2018 y 2022, y completa la serie con las cifras de 2025.
Muchas personas no recuerdan qué ocurría con las exportaciones argentinas en 2006 o 2014, pero sí recuerdan dónde vieron determinados partidos, quién eliminó a la selección o hasta qué fase llegó el equipo. Los mundiales convierten los años en experiencias reconocibles y permiten organizar la evolución económica sobre un calendario emocional. De ese modo, una serie estadística deja de ser una sucesión de números y se transforma en un relato asociado a derrotas, finales, celebraciones y recuerdos compartidos.
Calendario exportador
Sobre ese calendario, Argendata dibuja la trayectoria de cuatro grandes exportadores: soja, petróleo y petroquímica, automoción, y carne y cuero bovinos. La soja aparece como la gran estrella del periodo, al pasar de unos 5.100 millones de dólares en 2002 a alrededor de 21.400 millones en 2025. La trayectoria, sin embargo, no fue lineal. Las exportaciones crecieron con fuerza durante los primeros años, alcanzaron niveles elevados alrededor de 2014, descendieron después y sufrieron una caída especialmente visible en torno a 2018, antes de recuperarse y alcanzar un nuevo máximo cerca de 2022. Argendata lo resume con lenguaje futbolístico: Más allá de una fuerte caída en el olvidable Mundial 2018, la soja fue el complejo exportador estrella.
La metáfora convierte un conjunto de productos agrícolas en el delantero principal de la economía argentina, pero detrás de ella aparece una cuestión estructural. La soja aporta una parte decisiva de las divisas que necesita el país y su evolución influye en la recaudación, las reservas internacionales, el tipo de cambio y la capacidad de financiar importaciones. Esa fortaleza es una ventaja, pero también revela una dependencia. Una selección que descansa demasiado sobre una sola figura puede sufrir cuando esa estrella se lesiona; una economía concentrada en un producto queda expuesta a las sequías, a los cambios en la demanda mundial y a las oscilaciones de los precios internacionales.
El petróleo y la petroquímica son otro de los grandes motores de las exportaciones argentinas. Sus ventas al exterior pasaron de unos 5.200 millones de dólares en 2002 a cerca de 11.800 millones en 2025. Argendata destaca este crecimiento como una muestra del creciente peso del sector energético en la economía del país.
Exportar petróleo
Sin embargo, el reto no es solo exportar más petróleo. La gran pregunta es si Argentina aprovechará ese impulso para desarrollar una industria más sólida, con mayor inversión, innovación, empleo cualificado y empresas locales, o si simplemente sustituirá una dependencia económica por otra.
La industria automotriz ha seguido un camino diferente. Sus exportaciones crecieron desde unos 1.900 millones de dólares en 2002 hasta alrededor de 8.800 millones en 2025, aunque el avance se frenó después de 2014. Argendata resume esa situación con una frase muy gráfica: El sector automotriz parece haber encontrado un techo en 2014. El mensaje refleja las dificultades de la industria para seguir creciendo sin mejorar su productividad, incorporar nuevas tecnologías o abrir nuevos mercados.
La carne y los cueros bovinos completan el recorrido. Sus exportaciones aumentaron desde unos 1.200 millones de dólares en 2002 hasta cerca de 4.700 millones en 2025. Aunque el crecimiento ha sido constante, sigue estando muy por debajo del registrado por la soja, el petróleo o el sector automotor.
La carne
Los datos muestran una realidad que a menudo pasa desapercibida. Aunque Argentina es famosa en todo el mundo por su carne, hoy sus principales ingresos por exportaciones proceden de otros sectores, especialmente la soja y la energía.
Argendata concluye esta explicación con la idea de que para que un sector pueda jugar el próximo Mundial, primero hay que conocer de dónde viene, en qué situación se encuentra y qué necesita para seguir creciendo. Detrás de esa metáfora el mensaje es que un país no puede planificar su desarrollo sin saber qué sectores generan más exportaciones, cuáles crean empleo, cuáles aportan innovación y cuáles tienen mayor potencial de crecimiento.
Además, el éxito de hoy no garantiza el de mañana. Un buen momento para la soja, el petróleo o la industria puede depender de factores externos, como los precios internacionales o la demanda de otros países. Convertir esas oportunidades en crecimiento duradero requiere estabilidad, inversión, tecnología, infraestructuras y políticas a largo plazo.
La correlación Madonna-Inglaterra
En el Mundial de Argendata no gana el sector que más exporta, sino el que demuestra tener las mejores condiciones para seguir creciendo en el futuro.
La campaña también dejó espacio para el humor y la música. Antes de la semifinal entre Argentina e Inglaterra, Argendata publicó un gráfico titulado Correlación entre los partidos Argentina-Inglaterra en los Mundiales y los discos de Madonna. La imagen relacionaba cada victoria o derrota con el lanzamiento de un álbum de la cantante. En 1986 coincidía True Blue, en 1998 Ray of Light y, curiosamente, en 2002 no hubo disco… ni victoria argentina. Para 2026, un nuevo lanzamiento volvía a coincidir con un triunfo frente a Inglaterra por 2-1 a favor de Argentina.
La propia plataforma bromeó en X: Los haters dirán que es correlación espuria. Detrás del chiste había una explicación estadística muy sencilla: que dos hechos ocurran al mismo tiempo no significa que uno sea la causa del otro. Es una forma original de explicar un concepto que suele aparecer solo en libros o clases de estadística.
Otra de las publicaciones muestra un gráfico circular titulado: Pueden sacar a los jugadores de Argentina, pero no a la Argentina de los jugadores. En él se ve que la inmensa mayoría de los futbolistas de la selección juega en clubes extranjeros, mientras solo una pequeña parte compite en la liga argentina.
España-Argentina
El mensaje que acompaña al gráfico dice: Hay cosas que los datos no pueden explicar. Para todo lo demás está Argendata. Con esa frase, la plataforma reconoce que las estadísticas tienen límites. Los datos pueden mostrar dónde juegan los futbolistas y en qué países desarrollan su carrera, pero no pueden medir el sentimiento de pertenencia ni el vínculo que mantienen con Argentina.
Lionel Messi es el mejor ejemplo. Pasó la mayor parte de su carrera en España y Francia, y actualmente juega en Estados Unidos, pero sigue siendo el principal símbolo deportivo del país. El gráfico muestra así otra forma de exportación: la del talento deportivo. La mayoría de los jugadores de la selección argentina desarrolla su carrera en el extranjero sin perder su conexión con el equipo nacional.
Lo que está claro es que mientras el mundo mira el balón, Argendata ha encontrado una forma original de explicar el país, convirtiendo el Mundial en una clase de economía y cada partido en una oportunidad para entender mejor la realidad argentina. De la gran final de este domingo entre España y Argentina, por ahora, no ha dicho nada. Tal vez sea una de esas ocasiones en las que ni siquiera los datos consiguen resolver un dilema entre dos países que hoy forman parte de la misma historia de Sebastián Ceria.

