Nigel Farage ha convertido la libra digital (CBDC) en una nueva batalla política. El líder de Reform UK, viejo arquitecto del Brexit y especialista en transformar asuntos técnicos en guerras culturales, se opone a que el Banco de Inglaterra avance hacia una moneda digital de banco central. Pero esa oposición ha quedado envuelta ahora en sus vínculos económicos con millonarios del sector de las criptomonedas.
Farage y el Banco de Inglaterra
El conflicto ha obligado hasta el propio Banco de Inglaterra a salir al paso. Según reveló The Guardian, el gobernador de la institución, Andrew Bailey, se ha visto obligado a responder por escrito a las sospechas de que las reuniones mantenidas con Farage pudieran haber influido en la política del banco central sobre la libra digital y los activos digitales. En una carta dirigida al diputado laborista Joe Powell, Bailey aseguró que no se produjo ningún cambio de política como consecuencia de las intervenciones del líder de Reform UK y defendió la independencia de la institución frente a cualquier intento de presión.
La respuesta de Bailey se produce después de que Farage asegurara públicamente que había logrado influir en el debate sobre la libra digital y las stablecoins. El líder populista había explicado que en sus conversaciones con el Banco de Inglaterra defendió abandonar el proyecto de una CBDC británica y promover un entorno más favorable para las criptomonedas. Sin embargo, el gobernador rechazó esa versión y afirmó, según The Guardian, que el Banco de Inglaterra es perfectamente capaz de identificar los intentos de cabildeo y que sus decisiones se adoptan con independencia de las presiones políticas o empresariales.
Donaciones millonarias en cripto
Farage está rodeado por dos escándalos relacionados con empresarios cripto que no viven en Reino Unido. El primero gira en torno a una donación de cinco millones de libras, unos 5,9 millones de euros, del multimillonario Christopher Harborne, empresario de criptodivisas y residente en Tailandia.
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El dinero llegó a principios de 2024, cuando Farage estaba oficialmente retirado de la política activa. Pocas semanas después, cambió de opinión y regresó a la primera línea con un programa que, entre otras cosas, defendía intereses próximos al sector cripto. La secuencia temporal ha alimentado las sospechas: primero el dinero, después el retorno político y, en paralelo, una campaña contra la libra digital.
Farage no informó al Parlamento de ese ingreso. Su explicación es que se trató de un regalo personal de Harborne y que el dinero fue destinado a pagar medidas de seguridad para protegerse a sí mismo y a su familia. El Partido Conservador, desplazado por Reform UK en la pugna por liderar la derecha británica, ha remitido el caso a la Comisión Parlamentaria de Normas. La Comisión Electoral también investiga el asunto.
Conexión con una libra digital
El segundo escándalo apunta a George Cottrell, antiguo colaborador de Farage, empresario cripto y exasesor del UKIP, el partido eurófobo que precedió a Reform UK. Cottrell fue encarcelado en Estados Unidos tras declararse culpable de fraude. Según las informaciones publicadas, Farage habría recibido de él ayudas en forma de personal, seguridad, viajes, hoteles y coordinación de campañas en redes sociales. La cuestión es si esos recursos beneficiaron solo a Farage como individuo o también a sus estructuras políticas.
La conexión entre estos episodios y la libra digital es evidente. Una moneda digital emitida por el Banco de Inglaterra podría competir, al menos en determinados usos de pago, con stablecoins privadas y otros instrumentos del ecosistema cripto. Por eso, la oposición de Farage a una CBDC británica no se lee ya únicamente como una posición ideológica contra el control estatal del dinero. También se interpreta como una postura con posibles beneficiarios privados.
Ante esa presión, Farage ha respondido haciéndose la víctima, acusaciones sin pruebas y ataques sistemáticos a sus enemigos políticos y mediáticos. En su versión, todo forma parte de una conspiración coordinada por laboristas, conservadores y medios de comunicación.
Banco de Inglaterra niega todo
El líder de Reform UK ha cargado especialmente contra Sky News y The Times. En el caso de este último diario, por revelar gran parte de las informaciones que ahora le rodean. Farage denuncia amenazas constantes de muerte, ataques contra sus propiedades y una supuesta reducción del 70% del presupuesto destinado a su seguridad por parte del Gobierno laborista de Keir Starmer. No explicó con precisión en qué consiste esa reducción, pero vinculó su temor al asesinato del activista trumpista estadounidense Charlie Kirk.
La tesis de Farage es que todo el dinero recibido fue usado para protegerse él y los suyos. El caso Farage muestra como el dinero cripto ha entrado en el corazón de la política británica.
El Banco de Inglaterra ha negado que Farage haya influido en su política. Pero el mero hecho de que haya tenido que aclararlo muestra hasta qué punto la batalla por el futuro del dinero se libra también en los partidos, en los medios, en las comisiones parlamentarias y en las redes internacionales de financiación política.

