La Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) ha concedido una exención temporal de cinco años a la industria cripto para facilitar la negociación de acciones estadounidenses tokenizadas en blockchain. La medida llega después de que el Congreso no lograra aprobar la Ley CLARITY. El presidente de la SEC, Paul Atkins, vinculó expresamente ambos acontecimientos al presentar la medida ayer, 17 de septiembre.
Innovation Exemption
La denominada Innovation Exemption permitirá que determinados centros de negociación, denominados Tokenized Securities Venues (TSV), negocien acciones tokenizadas del mercado estadounidense sin quedar sometidos a todas las obligaciones correspondientes a una bolsa tradicional. La SEC también concede una exención específica a determinados proveedores de liquidez para que no sean considerados dealers bajo la Exchange Act.
La medida abre una vía regulatoria para experimentar con infraestructura propia de blockchain dentro del mercado de valores estadounidense. Los TSV podrán utilizar mecanismos como automated market makers (AMM) y pools de liquidez autorizados, trasladando a los mercados regulados algunas de las tecnologías desarrolladas durante los últimos años alrededor de las finanzas descentralizadas.
El fracaso de CLARITY aboca a la industria cripto de EEUU a una regulación por piezas
No obstante, la SEC establece importantes límites. Las acciones tokenizadas deberán representar acciones reales y proporcionar a sus propietarios los mismos derechos y privilegios que los títulos tradicionales, incluidos dividendos y derechos de voto. Los emisores también tendrán la posibilidad de impedir que sus acciones sean negociadas en uno de estos mercados tokenizados. Las normas federales contra el fraude y la manipulación continuarán aplicándose íntegramente.
Cinco años para convertir el experimento en mercado
La duración de la exención introduce, además, una dimensión política en la decisión. El plazo de cinco años lleva el experimento aproximadamente hasta 2031. Las elecciones legislativas de noviembre de 2026 no alterarán automáticamente la exención aunque cambie el control del Congreso, porque la SEC aprobó la medida con las competencias que le otorga la legislación vigente.
El siguiente gran punto de inflexión llegará con las elecciones presidenciales de noviembre de 2028 y la toma de posesión de una nueva Administración en enero de 2029. Un cambio político tampoco derogaría automáticamente la exención. Sin embargo, una futura SEC con prioridades diferentes podría intentar modificar o sustituir el régimen mediante los procedimientos correspondientes.
Eso proporciona a la industria algo más de dos años, hasta el siguiente cambio presidencial, para demostrar hasta dónde puede llegar la tokenización de los mercados estadounidenses. Una futura SEC podría encontrarse en 2029 con un pequeño experimento regulatorio o con una infraestructura utilizada por plataformas, instituciones financieras, proveedores de liquidez e inversores para negociar acciones estadounidenses directamente sobre blockchain.
El laboratorio blockchain de Wall Street en la SEC
En ambos casos las reglas podrían modificarse. Pero el coste económico y operativo de revertir el segundo escenario sería muy diferente. Atkins conoce dicha vulnerabilidad y antes del fracaso de CLARITY defendió que la legislación del Congreso era indispensable para proporcionar reglas duraderas y evitar que el trabajo regulatorio realizado por la actual SEC pudiera ser deshecho por futuros reguladores.
Los cinco años también permitirán a la SEC observar qué sucede cuando las acciones tokenizadas abandonan los proyectos piloto y empiezan a negociarse en mercados reales. Los TSV deberán proporcionar información sobre precios, volumen de negociación, operaciones y pools de liquidez. Esos datos permitirán al regulador evaluar el comportamiento de esta nueva infraestructura y decidir qué elementos deberían incorporarse posteriormente a una regulación permanente.
La SEC insiste precisamente en que no pretende convertir la tecnología actual en el estándar definitivo.Atkins define la exención como un puente hacia una regulación duradera. Es decir, permitir que el mercado evolucione primero, observar su funcionamiento y utilizar después esa experiencia para diseñar las reglas definitivas.
La comisionada Hester Peirce ha ido un poco más lejos y ha indicado que intención es permitir que los participantes experimenten y estén preparados para un futuro en el que negociar acciones tokenizadas directamente en blockchain pueda convertirse en algo habitual.
Modelo UBER
Según el comisionado Mark Uyeda, existe un precedente en la historia de la SEC. Uyeda recordó al defender la medida que productos hoy completamente integrados en los mercados financieros, como los fondos monetarios, los fondos índice y los ETF, también se beneficiaron en sus primeras etapas de facultades de exención utilizadas por el regulador.
La decisión de Atkins coincide en cierto modo con la propuesta de Stani Kulechov, fundador y CEO de Aave, quien planteó una estrategia similar para el desarrollo de las finanzas descentralizadas tras el fracaso de CLARITY. El argumento de e Stani es que DeFi debería concentrarse en construir productos útiles y conseguir millones de usuarios en lugar de depender exclusivamente de que Washington apruebe primero un marco legislativo. Uber consiguió transformar el transporte urbano mientras los reguladores todavía intentaban decidir cómo encajar jurídicamente su modelo.
Si en 2029 las acciones tokenizadas continúan siendo un experimento marginal, Washington seguirá debatiendo sobre una tecnología emergente. Pero si para entonces existe liquidez, inversión institucional, infraestructura y actividad económica significativa alrededor de estos mercados, el debate será distinto.

