La Reserva Federal pone números y plazos a las stablecoins en Estados Unidos y propone un dólar en reservas por cada dólar emitido y, generalmente, un máximo de dos días hábiles para devolver el dinero al usuario. Las nuevas reglas con las que la Fed desarrolla la ley GENIUS obligarán además a los emisores bajo su supervisión a separar esos activos del resto de su patrimonio y mantener capital para afrontar riesgos operativos y crediticios.
Bancos y dólares digitales
La regulación también indica que determinados bancos podrán emitir sus propias stablecoins a través de filiales autorizadas, siempre que cumplan las exigencias establecidas por la Fed.
Para respaldar los tokens, los emisores podrán utilizar efectivo en dólares, saldos en los bancos de la Reserva Federal, determinados depósitos bancarios y letras del Tesoro estadounidense con un vencimiento máximo de 93 días. La lista incluye además determinadas operaciones de recompra y fondos que inviertan exclusivamente en activos autorizados, así como versiones tokenizadas de algunos de estos instrumentos.
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La Fed quiere además evitar que las reservas estén excesivamente concentradas en un banco o en unas pocas contrapartes. Si su valor cae por debajo del necesario para mantener el respaldo uno a uno, el emisor deberá comunicarlo al regulador y, en principio, liquidar las reservas y reembolsar las stablecoins, salvo que presente un plan para recuperar rápidamente la cobertura y la Junta autorice su ejecución.
Reembolso en un máximo de dos días
La propuesta pone también un límite al tiempo que puede tardar un usuario en recuperar el dinero representado por sus stablecoins. Los emisores tendrán que hacer pública su política de reembolso y establecer un plazo que, salvo excepciones, no podrá superar los dos días hábiles. La Fed podrá ampliarlo en situaciones excepcionales relacionadas con la solvencia del emisor, la estabilidad financiera o el interés público.
A las reservas se añade el capital del propio emisor como una segunda barrera de protección. Para cubrir el riesgo operativo, la Fed propone un requisito equivalente al 2% de los primeros 20.000 millones de dólares en stablecoins en circulación, al 1,5% de los siguientes 30.000 millones y al 1% de la cantidad que supere los 50.000 millones.
Los bancos también podrán emitir stablecoins
Además, determinados activos de reserva con riesgo crediticio, como depósitos no asegurados y ciertas operaciones de recompra inversa insuficientemente garantizadas, estarán sometidos a un requisito de capital del 2%. Si un emisor termina un trimestre por debajo del capital mínimo tendrá que presentar un plan para recuperar el nivel exigido. Si continúa incumpliendo al finalizar el trimestre siguiente, deberá liquidar sus reservas y reembolsar las stablecoins en circulación.
Respecto a los bancos, la Fed establece el camino que no podrán comenzar a emitir una stablecoin directamente. Tendrán que solicitar autorización previa a la Reserva Federal para crear una filial que opere como emisor autorizado de stablecoins de pago (PPSI). La solicitud deberá incluir un plan de negocio, información financiera, políticas y procedimientos internos, documentación sobre la estructura de capital, información sobre los responsables de la filial y las certificaciones correspondientes.
60 días de consulta pública
La Fed analizará especialmente la capacidad del proyecto para cumplir la ley GENIUS, la calidad de su gestión y su seguridad y solidez financiera. El proyecto desarrolla además la prohibición establecida por GENIUS de que los emisores paguen intereses o rendimientos únicamente por mantener, utilizar o conservar una stablecoin de pago.
La Fed prevé también determinados acuerdos con terceros que podrían considerarse una forma indirecta de pagar dicho rendimiento. Los emisores estarán sujetos, además, a obligaciones de gestión de riesgos, tecnología y ciberseguridad, prevención del blanqueo de capitales y cumplimiento de sanciones.
La supervisión incluirá, con carácter general, un examen completo al menos cada 12 meses e informes confidenciales semanales sobre emisiones, reembolsos, volumen negociado y composición de las reservas, además de información financiera trimestral. Las propuestas todavía no son definitivas y la Reserva Federal ha abierto un periodo de 60 días de consulta pública tras su publicación en el Federal Register.

