Los ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales del G20 han puesto el foco en las implicaciones transfronterizas de las stablecoins y en la necesidad de disponer de mejores datos sobre un mercado que cada vez se encuentra más conectado con el sistema financiero tradicional.
La declaración de la presidencia del G20, publicada tras la reunión celebrada los días 31 de agosto y 1 de septiembre de 2026 en Asheville, Carolina del Norte, señala que el grupo espera las próximas conclusiones del Consejo de Estabilidad Financiera (FSB) sobre los acuerdos globales de stablecoins.
G20 y stablecoins
En concreto, el G20 menciona los trabajos del FSB sobre las implicaciones transfronterizas relacionadas con estos acuerdos y sobre las fuentes y disponibilidad de datos y sus posibles dificultades. La referencia es significativa porque aparece dentro de un apartado dedicado a la innovación financiera y la modernización de la regulación y está directamente acompañada por la agenda internacional para mejorar los pagos transfronterizos.
La atención del G20 se centra ahora en las implicaciones transfronterizas de las stablecoins y en la disponibilidad de datos sobre un mercado que adquiere cada vez mayor relevancia dentro del sistema financiero internacional. El próximo trabajo del FSB permitirá conocer mejor su dimensión global, las conexiones entre jurisdicciones y los desafíos que plantea su expansión.
Más allá de las stablecoins, la declaración introduce un reconocimiento explícito del potencial económico de los activos digitales. Los responsables financieros del G20 reconocen el papel transformador que la innovación financiera digital, incluidos los activos digitales, puede desempeñar para impulsar un crecimiento económico generalizado. También atribuyen al sector privado un papel fundamental en el desarrollo de dicha innovación.
Pagos transfronterizos
No obstante, el G20 señala que esta transformación debe producirse preservando la estabilidad financiera y manteniendo la confianza en el sistema monetario y de pagos. Por ello, los países se comprometen a promover marcos regulatorios y de supervisión responsables y eficaces que permitan simultáneamente preservar la estabilidad financiera, favorecer el crecimiento económico y establecer vías claras para una innovación sólida en finanzas digitales y activos digitales.
La ubicación de las stablecoins dentro del documento también resulta relevante. Inmediatamente después de referirse a los trabajos del FSB sobre stablecoins globales, el G20 reafirma su compromiso con la hoja de ruta para la mejora de los pagos transfronterizos.
El grupo pide a los países avanzar en iniciativas destinadas a ampliar los horarios de funcionamiento de los sistemas de pagos de alto valor, fomentar la utilización del modelo armonizado de datos ISO 20022 y facilitar la transmisión transfronteriza de datos relacionados con los servicios financieros.
El objetivo es mejorar unas infraestructuras de pagos internacionales que continúan enfrentándose a problemas de velocidad, costes, interoperabilidad y disponibilidad.
El G20 endurece el mensaje sobre el cumplimiento de las normas cripto
En el apartado inmediatamente posterior, el G20 pide al Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI/FATF) que actúe para garantizar que las jurisdicciones donde exista un uso significativo de activos virtuales implementen efectivamente y de manera prioritaria las normas internacionales aplicables a estos activos.
La cuestión es especialmente relevante para países con elevada utilización de criptomonedas y para exchanges y otros proveedores de servicios relacionados con activos digitales. El mensaje apunta no solo a la existencia de leyes, sino a su aplicación efectiva.
El G20 reafirma su respaldo al GAFI en la lucha contra el blanqueo de capitales, la financiación del terrorismo y la financiación de la proliferación de armas de destrucción masiva. El organismo también destaca la creciente amenaza de las redes de fraude y de la utilización de inteligencia artificial por parte de estafadores, aunque la declaración no atribuye específicamente estos fraudes al sector de las criptomonedas.
El posicionamiento del G20 se produce en un momento en el que el FSB lleva varios años desarrollando un marco internacional para regular los criptoactivos y las stablecoins. El marco global del FSB, presentado en 2023, incluye recomendaciones específicas tanto para los mercados de criptoactivos como para los denominados acuerdos globales de stablecoins.
Declaración de Ashevill
Desde entonces, el trabajo internacional ha ido desplazándose progresivamente hacia la implementación de dichas recomendaciones. En junio de 2026, un resumen publicado por el Financial Stability Institute del Banco de Pagos Internacionales sobre la implementación del marco recordó que el crecimiento de los mercados cripto y la creciente integración de las stablecoins en los sistemas financieros habían impulsado la actuación del FSB.
El problema sigue siendo la desigual aplicación de las normas entre jurisdicciones y las dificultades que generan unas actividades digitales que pueden operar fácilmente entre diferentes países.
El propio FSB considera que los criptoactivos sin respaldo, las stablecoins y las finanzas descentralizadas forman parte de un ecosistema estrechamente relacionado que debe analizarse de manera conjunta a la hora de evaluar los riesgos para la estabilidad financiera.
La relevancia política del asunto queda reflejada desde el comienzo de la declaración de Asheville. La presidencia estadounidense incluye expresamente los activos digitales entre las prioridades del programa financiero del G20 para 2026, junto a cuestiones como el crecimiento de la productividad, los desequilibrios globales, la educación financiera, la deuda soberana y los asuntos relacionados con el sector financiero.
Presidencia del G20
Esta orientación ya había sido anticipada en febrero por el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, cuando presentó las prioridades de la presidencia estadounidense del G20 para este año. Entre ellas figuraban impulsar un ecosistema dinámico de activos digitales, mejorar los pagos transfronterizos y combatir el fraude y las estafas relacionadas con los pagos.
El texto publicado tras la reunión es una declaración de la presidencia del G20 y no un comunicado final adoptado íntegramente por consenso. Según la nota incluida en el propio documento, China objetó los párrafos 4, 10, 11 y 13, relacionados fundamentalmente con crecimiento económico, desequilibrios globales y deuda soberana.

