Identidad y credenciales verificables, registros de propiedad y distribución de ayuda social y humanitaria son algunos de los casos de uso donde la tecnología blockchain se está utilizando para coordinar información o transferencias entre organizaciones que no necesariamente confían plenamente entre sí.
La Comisión Europea, el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas (WFP) y diferentes estudios sobre el registro público de la propiedad de Georgia documentan experiencias que han superado la fase de pruebas y permiten observar cómo se está utilizando blockchain en procesos públicos reales.
Entre ellas se encuentran la Infraestructura Europea de Servicios de Blockchain (EBSI), el sistema utilizado para reforzar el registro de la propiedad de Georgia y Building Blocks, la infraestructura desarrollada por el Programa Mundial de Alimentos para coordinar la distribución de ayuda humanitaria.
Identidad digital: la infraestructura blockchain europea
La Infraestructura Europea de Servicios de Blockchain (EBSI) es una iniciativa pública europea creada para facilitar el intercambio y la verificación de información entre países. Su origen se remonta a 2018, cuando los Estados miembros de la Unión Europea, junto con Noruega y Liechtenstein, impulsaron la Asociación Europea de Blockchain (EBP). El objetivo era facilitar el intercambio de datos entre países y mejorar el acceso a servicios transeuropeos en condiciones de seguridad y privacidad.
La red funciona bajo un modelo público y permisionado, en el que cada país participante gestiona al menos un nodo, sobre una arquitectura abierta, interoperable y auditable. EBSI actúa como una capa compartida que permite emitir, intercambiar y verificar datos de confianza entre instituciones de diferentes Estados miembros, sin sustituir los sistemas nacionales existentes.
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La Comisión Europea explica su funcionamiento con situaciones concretas. Un título universitario emitido en Grecia puede verificarse durante un proceso de admisión en España. De la misma manera, una declaración de importación puede tener su trazabilidad verificada por la aduana en el aeropuerto de Lieja. Entre los casos de uso desplegados figuran la identidad digital autogestionada, la notarización de documentos, la emisión de titulaciones académicas, la financiación de pymes, las solicitudes de asilo y la asignación de un número único de seguridad social.
Uno de los primeros estudios de casos reales, desarrollado con el Public Governance Institute y la Katholieke Universiteit Leuven, analizó la verificación transfronteriza de credenciales educativas entre Bélgica e Italia y confirmó una reducción de los tiempos necesarios para comprobar documentación entre administraciones.
Georgia, blockchain y el registro de la propiedad
El caso de Georgia es una de las experiencias más conocidas de aplicación de blockchain a un registro público de titularidad. Desde 2016, la Agencia Nacional del Registro Público (NAPR), en colaboración con Bitfury y el economista Hernando de Soto, utiliza esta tecnología para reforzar la verificación de los títulos de propiedad inmobiliaria.
El sistema ancla un hash de cada título de propiedad en una cadena de bloques mediante el protocolo Exonum. Cada inscripción dispone así de una prueba de existencia y una marca temporal verificables de manera independiente. Blockchain no sustituyó el registro que ya existía. Se incorporó como una capa adicional en el back-end, sin modificar la interfaz utilizada por los ciudadanos.
De esta manera, un propietario puede verificar la autenticidad de su título desde un teléfono móvil sin depender de un sello o una firma física susceptibles de manipulación y sin exponer datos personales sensibles durante el proceso. Durante sus primeros tres años de funcionamiento, el sistema acumuló más de dos millones de títulos de propiedad registrados. Su código fue además liberado como proyecto de código abierto para permitir su reutilización por otras jurisdicciones.
El proyecto partía de que Georgia ya había realizado previamente una reforma catastral que había digitalizado buena parte de sus registros. La aportación de blockchain no fue, por tanto, digitalizar el catastro desde cero, sino reforzar la confianza en la inmutabilidad de la información registrada frente a posibles manipulaciones internas.
Blockchain para distribuir ayuda humanitaria
Building Blocks, desarrollado por el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas, es uno de los mayores despliegues de blockchain en el ámbito humanitario. El proyecto comenzó como un piloto en Pakistán en 2017 y posteriormente se amplió para coordinar transferencias de asistencia destinadas a personas refugiadas sirias en Jordania.
Building Blocks conecta a diferentes organismos de Naciones Unidas y ONG como copropietarios y cogobernantes de una misma red. La infraestructura permite coordinar asistencia en efectivo, alimentos, agua, saneamiento y medicinas alrededor de una única cuenta digital por persona beneficiaria.
En 2025, 159 organizaciones activas en Ucrania, Siria y Palestina utilizaban la plataforma para coordinar su asistencia y mejorar la transparencia de las operaciones. La red había prestado apoyo a alrededor de seis millones de personas en situaciones de crisis.
El impacto económico también ha sido cuantificado. Al reducir intermediarios bancarios, Building Blocks ha recortado hasta un 98% los costes de transacción frente a los canales tradicionales de transferencia de efectivo y generó hasta 2023, un ahorro acumulado superior a 3,5 millones de dólares en comisiones bancarias.
Evitar duplicidades de asistencia en Ucrania
La utilización de un registro compartido también permite reducir la duplicación de ayudas entre organizaciones. Según las estimaciones recogidas, esta coordinación evitó en Ucrania hasta 2025 duplicidades de asistencia valoradas en aproximadamente 270 millones de dólares.
La infraestructura también ha demostrado capacidad de despliegue rápido. En Líbano y Ucrania se pusieron en marcha instancias operativas de Building Blocks en cuestión de semanas tras el comienzo de las respectivas crisis.
Los casos analizados tienen en común que blockchain no se utiliza para digitalizar desde cero un proceso administrativo. EBSI facilita la conexión y verificación de información entre instituciones de distintos países; Georgia utiliza la tecnología para reforzar un registro de la propiedad previamente digitalizado, mientras que Building Blocks proporciona una infraestructura compartida para coordinar la distribución de ayuda entre diferentes organizaciones.
Una base de datos
También comparten dificultades, como escalabilidad, cumplimiento normativo, protección de datos personales, costes iniciales de integración, resistencia organizativa y necesidad de interoperar con los sistemas tecnológicos existentes. Estas experiencias plantean un criterio útil para valorar nuevos proyectos públicos con blockchain.
La pregunta no debería ser simplemente si blockchain puede utilizarse en un determinado procedimiento, sino si existen varias organizaciones que necesitan compartir información o transferir valor y que no quieren depender completamente de un único intermediario central. Cuando esa necesidad no existe, una base de datos convencional puede seguir siendo la opción más eficiente.
EBSI, el registro georgiano y Building Blocks representan tres modelos diferentes, una infraestructura interestatal, una capa de verificación sobre un registro nacional y una red compartida por múltiples organizaciones humanitarias, pero los tres muestran dónde blockchain puede encontrar una utilidad concreta en el sector público. Como es crear mecanismos de verificación y coordinación entre actores diferentes sin obligarlos a entregar todo el control a una única parte.

