La tokenización de activos está dejando de ser una promesa asociada al mundo blockchain para convertirse en una realidad cada vez más presente en las finanzas tradicionales. Así lo concluye un nuevo informe elaborado por OMFIF y Luxembourg for Finance, dos organizaciones especializadas en el análisis de la evolución de los mercados financieros internacionales, que sostiene que la tecnología ya ha superado la fase experimental y avanza hacia una transformación estructural de la emisión, negociación y gestión de activos financieros. No obstante, señalan que aún persisten desafíos relacionados con la liquidación, la regulación y la adopción institucional.
Tokenización y mercados tradicionales
La tokenización de activos está entrando en una nueva etapa de madurez. Lo que durante años fue considerado una promesa tecnológica asociada al ecosistema blockchain comienza a consolidarse como una infraestructura financiera con aplicaciones reales en los mercados de capitales.
Así lo refleja el informe «Tokenisation Frameworks: Designs for a New Era«, elaborado por ambas organizaciones, que analiza cómo están evolucionando los distintos modelos de tokenización, qué derechos legales otorgan a los inversores y cuáles son los principales obstáculos que aún impiden su adopción masiva.
Tokenización, el tren de la economía financiera
Según el estudio, la tecnología de registros distribuidos (DLT) y blockchain ha superado definitivamente la fase de experimentación conceptual dentro del sector financiero. Reguladores, bancos, emisores e infraestructuras de mercado convergen cada vez más en la idea de que la tokenización puede convertirse en la base tecnológica de una economía financiera en tiempo real, capaz de optimizar la emisión, gestión y transferencia de activos y garantías.
Luxemburgo aparece en el informe como uno de los ejemplos más avanzados de esta evolución. El país ha aprobado cuatro leyes específicas sobre blockchain para proporcionar seguridad jurídica a los activos digitales a lo largo de todo su ciclo de vida, desde la emisión hasta el mantenimiento de registros y cuentas.
Tres formas de tokenizar un activo
Uno de los principales aportes del informe es la diferenciación entre los distintos modelos de tokenización existentes en el mercado.
La primera categoría es la tokenización directa o nativa, considerada la más avanzada desde el punto de vista jurídico. En este modelo, el token constituye la representación legal completa del activo y elimina la necesidad de certificados o registros externos. Entre los ejemplos citados se encuentran los Certificados de Tesorería Digital de Luxemburgo, los bonos soberanos emitidos por Eslovenia sobre infraestructura blockchain y las Notas Digitalmente Nativas del Banco Mundial.
La segunda modalidad es la tokenización indirecta, actualmente predominante en el mercado de los denominados Real World Assets (RWA). En este caso, el token representa una participación sobre una estructura jurídica que custodia el activo real. Productos como Pax Gold, respaldado por oro físico, el fondo monetario tokenizado BlackRock BUIDL o Franklin Templeton Benji Fund encajan en esta categoría.
La tercera categoría es la denominada tokenización incompleta, donde el token replica económicamente el comportamiento de un activo sin otorgar derechos de propiedad reales sobre él. Es el modelo utilizado por determinadas acciones sintéticas y por algunos instrumentos de deuda tokenizada como USDY de Ondo Finance.
El colateral tokenizado se convierte en el principal caso de uso
Aunque gran parte de la atención mediática se concentra en la tokenización de inmuebles, fondos o bonos, el informe identifica la gestión de garantías financieras como uno de los casos de uso más avanzados y con mayor impacto económico. En este modelo, los activos permanecen bajo custodia tradicional mientras que los cambios de propiedad se registran instantáneamente en blockchain. El resultado es una reducción significativa de los riesgos operativos y una mayor eficiencia en los procesos de mercado.
La magnitud de esta actividad ya es considerable. Según el informe, la plataforma Distributed Ledger Repo de Broadridge procesa diariamente un volumen medio de 385.500 millones de dólares repartidos en más de 8.500 operaciones institucionales. También avanzan las emisiones de deuda soberana y supranacional sobre redes DLT. Entidades como Hong Kong, Eslovenia, el Banco Europeo de Inversiones y el Banco Mundial ya han realizado emisiones de bonos nativos en blockchain. No obstante, los autores subrayan que estas operaciones todavía representan una pequeña fracción de los programas tradicionales de financiación pública.
El dinero tokenizado (stablecoins)
A pesar de estos avances, la tokenización sigue enfrentándose a importantes obstáculos, según el citado informe. El principal es la denominada «brecha de liquidación». Mientras los valores pueden emitirse y transferirse sobre blockchain, el dinero utilizado para completar las operaciones continúa liquidándose en muchos casos mediante sistemas financieros tradicionales.
Esta desconexión impide capturar plenamente las ventajas de la liquidación instantánea y mantiene riesgos de contraparte que la tecnología blockchain pretende eliminar. Para resolver este problema, el mercado explora tres alternativas: monedas digitales mayoristas emitidas por bancos centrales, stablecoins reguladas y tokens respaldados por depósitos bancarios.
Entre los proyectos más relevantes figura Pontes, impulsado por el Banco Central Europeo, cuyo programa piloto está previsto para finales del tercer trimestre de 2026. En el sector privado destacan iniciativas como JPM Coin, desarrollada por JPMorgan a través de su plataforma Kinexys.
Los mercados siguen prefiriendo esperar dos días
Otro de los hallazgos más llamativos del informe es que la capacidad tecnológica no siempre coincide con las preferencias del mercado. Aunque blockchain permite realizar liquidaciones instantáneas, el 84% de los participantes en el mercado de bonos sigue prefiriendo los tradicionales ciclos de liquidación diferida, generalmente de dos días.
La razón no es tecnológica, sino operativa. Las entidades financieras continúan necesitando tiempo para gestionar liquidez, ejecutar coberturas de divisas y completar numerosos procesos internos que aún dependen de documentación y procedimientos manuales.
A ello se suma una persistente cautela regulatoria respecto a las blockchains públicas. Los supervisores financieros mantienen reservas sobre infraestructuras abiertas y sin permisos debido a las dificultades para identificar responsables claros en caso de incidencias o fallos operativos. Como consecuencia, buena parte del sector financiero continúa apostando por redes privadas o por modelos públicos permisionados gestionados por consorcios.
Participaciones fraccionadas de activos reales
Más allá de los desafíos actuales, el informe sostiene que la tokenización tiene capacidad para alterar profundamente la estructura de los mercados financieros en el largo plazo. La automatización de procesos y la reducción de costes de emisión podrían facilitar que empresas medianas accedan directamente a los mercados de capitales sin depender de intermediarios tradicionales.
Además, la blockchain permite crear participaciones fraccionadas de activos reales que pueden negociarse globalmente de forma nativa. Esta característica abre la puerta a nuevas formas de inversión transfronteriza en sectores como el inmobiliario o los fondos de inversión.
El informe cita como ejemplo proyectos desarrollados en Luxemburgo que permiten invertir en bienes raíces mediante la compra de metros cuadrados tokenizados, como ocurre con Digibrixx, una plataforma de inversión inmobiliaria tokenizada creada en Luxemburgo por la empresa Property Token.
Bonos vinculados a objetivos de sostenibilidad
Por último, los autores identifican una oportunidad especialmente relevante en los bonos vinculados a objetivos de sostenibilidad. La combinación de contratos inteligentes, oráculos de datos e Internet de las Cosas podría permitir verificar automáticamente el cumplimiento de metas ambientales y ajustar en tiempo real los cupones financieros asociados a estos instrumentos.
Si estas capacidades terminan consolidándose, la tokenización no solo transformará la forma en que se negocian los activos financieros, sino también la manera en que se supervisan, auditan y gestionan los compromisos económicos en los mercados globales, concluye el informe.

