El bloqueo de Clarity, la gran ley estadounidense para regular la industria cripto, abre una nueva etapa para el sector en EEUU. Brian Armstrong pide a SEC y CFTC que actúen con las competencias que ya poseen; Stani Kulechov apuesta por hacer crecer DeFi hasta que la regulación tenga que adaptarse; CZ encuentra una ventaja en las recompensas de stablecoins; Robert Leshner advierte de todo lo que queda sin resolver y Carlos Domingo mira hacia la tokenización de valores. Mientras, bitcoin cotiza en torno a 75.900 dólares y el mercado pierde un 1,8%.
El fracaso de la ley CLARITY en EEUU
El Senado de Estados Unidos no logró ayer, 15 de septiembre los 60 votos necesarios para avanzar con CLARITY Act, la legislación con la que Washington pretendía construir un marco federal para el mercado de activos digitales y aclarar, entre otras cuestiones, las fronteras regulatorias entre la Securities and Exchange Commission (SEC) y la Commodity Futures Trading Commission (CFTC).
El principal escollo para la no aprobación tuvo que ver con la ética. Los demócratas consideraron insuficientes las restricciones destinadas a evitar que el presidente Donald Trump y otros altos cargos pudieran beneficiarse de negocios relacionados con criptomonedas. La última versión había incorporado nuevas salvaguardas y buena parte de la propuesta negociada por los senadores Thom Tillis y Ruben Gallego, incluida una mayor capacidad de actuación de los fiscales generales estatales. Los republicanos aseguran que durante la negociación aceptaron 126 cambios sustanciales solicitados por los demócratas.
El otro gran frente fueron las stablecoins. La banca teme que las recompensas ofrecidas sobre estos activos compitan con los depósitos tradicionales y provoquen salidas de dinero, especialmente de bancos comunitarios. El texto final daba al Tesoro nuevas facultades para intervenir si esos programas de recompensas provocaban una fuga de depósitos.
Que la SEC y CFTC utilicen sus competencias
El resultado deja sin resolver precisamente las cuestiones que CLARITY pretendía ordenar: qué activos corresponden a la SEC, cuáles a la CFTC, qué protección tendrán inversores y desarrolladores y bajo qué reglas podrán operar las empresas estadounidenses.
Pero la reacción de la industria muestra que el sector no parece dispuesto a quedarse de brazos cruzados esperando otra votación. Brian Armstrong, CEO de Coinbase, fue especialmente explícito en su cuenta de X, al afirmar que ya no se puede esperar más al Congreso. Su propuesta es que SEC y CFTC utilicen las competencias que ya poseen para crear reglas claras.
En marzo, la SEC publicó una interpretación conjunta con la CFTC que clasifica diferentes tipos de criptoactivos y aclara cuestiones relacionadas con contratos de inversión, staking, airdrops y minería de protocolos. Paul Atkins, presidente de la SEC, definió entonces la actuación como un puente mientras el Congreso trabajaba en una legislación permanente.
La SEC presentó además en agosto Regulation Crypto Assets, una propuesta que crea exenciones específicas para determinadas operaciones con criptoactivos y un safe harbor para establecer cuándo deja de existir un contrato de inversión. La paradoja es que el propio Atkins reconoce los límites de esta solución. Al presentar la propuesta afirmó que una ley del Congreso continúa siendo indispensable para conseguir reglas suficientemente duraderas y evitar que una futura dirección de la SEC pueda desmontarlas.
La diferencia es que la SEC y la CFTC pueden avanzar, pero el Congreso sigue siendo necesario para consolidar el marco a largo plazo.
DeFi propone no esperar ni siquiera a los reguladores
Stani Kulechov, fundador de Aave, plantea una estrategia distinta. Su respuesta al fracaso de CLARITY es que DeFi debe ganar mediante adopción, construyendo productos utilizados por millones de personas y convertirse en demasiado importante para ser ignorado. Lo resume como el camino de Uber. Su planteamiento es que en lugar de esperar a que existan las reglas, crecer hasta que los reguladores tengan que enfrentarse a una realidad económica ya consolidada.
CZ, fundador de Binance, encontró una consecuencia positiva en el fracaso. Las stablecoins pueden seguir ofreciendo determinados mecanismos de rendimiento. Es precisamente uno de los asuntos que enfrentó a la industria cripto con la banca durante la negociación, dijo.
Armstrong también se refirió a esta cuestión. Recordó que GENIUS ya regula las stablecoins de pago y aseguró que algunas de las concesiones aceptadas por la industria durante la negociación de CLARITY habían sido “ifíciles de tragar. Llegó incluso a decir que el fracaso de la votación tal vez sea lo mejor. Esto significa que el sector pierde la seguridad jurídica que buscaba con CLARITY, pero también evita las restricciones que estaban dispuestos a aceptar para conseguirla.
Tokenización, el otro camino de la SEC
Carlos Domingo, fundador y CEO de Securitize, espera que si CLARITY no avanza, gane protagonismo la innovation exemption de la SEC para la tokenización de valores. Este mercado plantea un problema regulatorio diferente. Cuando se tokeniza una acción, un bono u otro valor tradicional, la discusión principal ya no es si el activo constituye un security. La cuestión es cómo llevarlo a blockchain respetando las leyes de valores. Por ello, la tokenización puede avanzar por un carril distinto al de CLARITY y mucho más directamente ligado a las competencias de la SEC.
Robert Leshner, fundador de Compound, ofrece la lectura contraria. Considera que el fracaso deja a todos perdiendo, ya que siguen sin aclararse suficientemente las fronteras entre tokens y valores, no llegan las nuevas protecciones previstas para inversores y desarrolladores y permanecen abiertos los conflictos alrededor de stablecoins y ética pública.
De una gran ley a una regulación por piezas
Estados Unidos pretendía aprobar una gran legislación horizontal para ordenar el mercado de activos digitales, pero ahora puede terminar avanzando por piezas. Las stablecoins ya cuentan con su propio marco federal. SEC y CFTC están coordinando sus interpretaciones. La SEC desarrolla Regulation Crypto Assets. La tokenización puede avanzar bajo las leyes de valores. DeFi seguirá creciendo mientras se discute qué obligaciones corresponden a protocolos, interfaces y desarrolladores.
CLARITY pretendía reunir buena parte de dicho ecosistema con unas reglas más coherentes, pero su bloqueo puede acelerar un mosaico regulatorio construido desde las agencias y por segmentos de mercado.
Bitcoin a 75.900 dólares
Del lado del mercado, el revés legislativo muestra hou un mercado en números rojos. Según la fotografía de CoinGecko consultada por Observatorio Blockchain a las 13:10 horas del 16 de septiembre, bitcoin cotizaba a 75.869 dólares, un 1,4% menos en 24 horas y un 3,9% por debajo de su precio de hace una semana.
Ethereum se situaba en 2.404 dólares, con una caída diaria del 2,9%. XRP registraba un descenso mucho mayor, del 8,2%, mientras Solana perdía un 3,7% y BNB un 1%. La capitalización total del mercado rondaba los 2,676 billones de dólares, con una caída del 1,8%, y el volumen negociado durante las últimas 24 horas superaba los 105.000 millones de dólares.
Las compañías cotizadas vinculadas al sector sufrieron un castigo mayor después de la votación. Coinbase y Circle llegaron a perder alrededor de un 9%.

