Cuántica para vulnerar Bitcoin
ECDSA.Fail plantea una pregunta provocadora a cualquiera que entre en su página: ¿Podrás superar a Google? El desafío consiste en encontrar circuitos cuánticos cada vez más eficientes para realizar una suma de puntos sobre secp256k1, la curva criptográfica utilizada por Bitcoin y por las cuentas tradicionales de Ethereum. No se trata de romper estas redes, sino de optimizar una de las operaciones que necesitaría una futura aplicación del algoritmo cuántico de Shor contra este tipo de criptografía.
La competición funciona como una carrera pública. Los participantes modifican los circuitos, prueban nuevas soluciones y presentan sus resultados. ECDSA.Fail mide el progreso multiplicando el número de qubits lógicos utilizados por el número de puertas Toffoli, operaciones especialmente costosas en la computación cuántica tolerante a fallos. Cuanto menor es el resultado de ese producto, más eficiente es el circuito.
De Google a Kimi
Google sirve como referencia porque investigadores de Google Quantum AI, junto a científicos de Stanford, UC Berkeley y Ethereum Foundation, publicaron en 2026 nuevas estimaciones sobre los recursos necesarios para aplicar Shor contra secp256k1. Uno de sus circuitos clasificados para la suma de puntos utiliza 1.425 qubits lógicos y 2,1 millones de puertas Toffoli, lo que en la métrica empleada por ECDSA.Fail equivale a 2.992.500.000.
Bitcoin tiene hasta 2029 para adaptarse a la era cuántica, según Google
El resultado que encabeza actualmente la frontera del desafío utiliza 1.259 qubits y 903.434 Toffoli, con una puntuación de 1.137.423.406. ECDSA.Fail resume la diferencia diciendo que su circuito está un 62% por delante del circuito clasificado de Google.
Lo interesante es que la carrera sigue viva. Un día antes del récord conseguido el 9 de septiembre de 2026 se había registrado otra solución con 1.260 qubits y 902.838 Toffoli. Inmediatamente después aparecen propuestas asociadas a Claude Opus y DeepSeek. Más abajo en el historial figuran también numerosas optimizaciones realizadas con GPT-5.
La página contabiliza ya 515 resultados promocionados y 136 solucionadores, lo que permite entender ECDSA.Fail no como el resultado aislado de un grupo de científicos, sino como una competición colectiva en la que cada optimización puede servir de punto de partida para la siguiente.
ECDSA.Fail
La parte más novedosa del experimento es que los agentes de IA no están controlando ordenadores cuánticos ni atacando Bitcoin. Están ayudando a encontrar maneras más eficientes de construir los circuitos que un ordenador cuántico podría necesitar en el futuro.
El objetivo final que explica esta carrera es el algoritmo de Shor. Un ordenador cuántico tolerante a fallos suficientemente potente podría utilizarlo para resolver el problema del logaritmo discreto de curva elíptica, base de la seguridad de secp256k1. En determinadas condiciones, eso permitiría obtener una clave privada a partir de su clave pública y generar firmas válidas.
Una máquina capaz de realizar semejante ataque no existe hoy. Pero ECDSA.Fail muestra que la distancia hasta ella no depende exclusivamente del desarrollo del hardware. Si el mismo cálculo puede realizarse utilizando menos qubits y menos operaciones, también disminuyen algunos de los requisitos que deberá cumplir una futura máquina.
La competición está encontrando además soluciones diferentes dependiendo del recurso que se quiera ahorrar. ECDSA.Fail registra actualmente un circuito que reduce el uso hasta solo 793 qubits, mientras que otro ostenta el mínimo de operaciones con 902.838 Toffoli. No son necesariamente las soluciones con mejor producto global, pero muestran hasta qué punto los participantes están explorando distintas formas de intercambiar memoria cuántica por operaciones.
Un 62% menos no significa que Bitcoin sea un 62% más fácil de romper
El 62% compara la eficiencia de una operación concreta con un circuito de referencia de Google utilizando la métrica qubit-Toffoli. No significa que el coste completo de romper Bitcoin haya disminuido un 62%. Un ataque real tendría que ejecutar el algoritmo completo y afrontar cuestiones como corrección de errores, arquitectura física, velocidad de las operaciones y muchos otros costes que no quedan resumidos en este marcador. Además, los investigadores han advertido de diferencias metodológicas entre algunos de los circuitos utilizados en las comparaciones.
Por tanto, ECDSA.Fail no demuestra que Bitcoin o Ethereum estén hoy amenazados por un ordenador cuántico. Lo que demuestra que una pieza importante del futuro ataque puede optimizarse mucho más de lo que indicaban las estimaciones anteriores.
La industria lleva años observando cuántos qubits consiguen reunir Google, IBM, Microsoft, IonQ y el resto de compañías que desarrollan computación cuántica. La expectativa es que algún día las máquinas tolerantes a fallos alcancen una escala suficiente para convertir Shor en una amenaza criptográfica práctica.
En tiempo real
ECDSA.Fail muestra la otra mitad de esa carrera. Mientras unas compañías intentan construir ordenadores cuánticos más grandes y fiables, investigadores y agentes de IA están intentando hacer más pequeño el problema que esos ordenadores tendrán que resolver.
El marcador permite verlo casi en tiempo real. La referencia de Google está cerca de los 3.000 millones en la métrica qubit-Toffoli. El resultado actual ronda los 1.137 millones. Y el récord volvió a cambiar el 9 de septiembre.
Ese movimiento continuo es probablemente más relevante para Bitcoin que el porcentaje concreto de esta semana. Las estimaciones sobre cuánto hardware cuántico sería necesario pueden seguir disminuyendo a medida que humanos y agentes artificiales encuentran nuevos atajos.
El futuro cuántico de Bitcoin, por tanto, tiene dos carreras simultáneas: construir una máquina suficientemente potente y reducir los recursos necesarios para que esa máquina pueda atacar su criptografía. ECDSA.Fail acaba de demostrar que la segunda también avanza deprisa.

