Hace cinco semanas, Apple dejó de vender el iPhone como antes y, hace dos, Sony dijo ante un juez que «nadie posee lo que compra en PlayStation». Pero, ¿Qué son todos estos cambios? En primer lugar, Apple estrenó el 28 de julio su leasing Apple Upgrade con Klarna desde 17,99 dólares al mes sin propiedad, y Sony defendió el 21 de agosto que lo digital es solo licencia revocable, según documentos judiciales.
Y con ello se abre una nueva época en el acceso a la tecnología, uno en el que puedes tener todo, pero al mismo tiempo, no poseer nada.
¿Por qué Apple ha decidido que no compres su hardware?
En primer lugar, Apple no presentó su programa Apple Upgrade, como una curiosidad financiera, sino que lo puso en el centro de su tienda. Desde el 28 de julio de 2026, en Estados Unidos, el programa Apple Upgrade sustituye al iPhone Upgrade Program y a iPhone Payments, para nuevos clientes y amplía el modelo a casi todo el catálogo. Ya no financias la compra, en su lugar, alquilas el aparato por una “cómoda” cuota mensual.
Esta mecánica rompe quince años de costumbre. Eliges iPhone o Apple Watch a 12 o 24 meses, o Mac y iPad a 24 o 36 meses. Pagas cada mes y Klarna cobra en su app tras una verificación blanda y mantiene la propiedad. Al final tienes tres salidas, devolver y salir, entregar para iniciar otro leasing con modelo más reciente o abonar una tarifa única de compra para quedártelo. Así de claro.
La FAQ de Apple no deja margen, no eres propietario al terminar el plazo a menos que pagues esa tarifa.

Los precios de partida marcan el tono, iPhone desde 17,99 dólares al mes, Apple Watch e iPad desde 11,99 y Mac desde 24,99, antes de impuestos y sin contar canje. Los ejemplos reales suben rápido. Un iPhone 17 Pro de 256 GB con precio de lista de 1.099 dólares sale por 31,99 al mes a 24 meses o 45,99 a 12 meses. Eso supone 767,76 dólares pagados en dos años por usar un teléfono que luego devuelves, el 70% del precio sin quedarte nada, y si quieres quedártelo abonas otros 331,24 como tarifa de compra, tal como detalla la letra pequeña.
| Vía | Qué pagas por un iPhone 17 Pro 1.099$ | Qué tienes al final | Cómo sales antes |
|---|---|---|---|
| Apple Upgrade 24 meses | 767,76$ y devuelves | Nada, o pagas 331,24 extra y lo compras | Pagas todas las cuotas restantes |
| Apple Card Monthly Installments 24 meses | 1.099$ en cuotas 0% | El teléfono es tuyo desde el primer día | Pagas el resto pendiente |
| Compra directa | 1.099$ de golpe | Tuyo | No aplica |
| Reacondicionado y mantener | Precio rebajado + reparaciones | Tuyo y revendible | Tuyo |
Marcando diferencia
La diferencia no es solo contable. El iPhone Upgrade Program anterior, financiado por Citizens Bank, era un préstamo sin intereses que incluía AppleCare+ y terminaba en propiedad a los 24 pagos, con opción de cambiar a los 12. Apple Upgrade es un alquiler puro con AppleCare como añadido de pago. Si cambias de opinión después de los primeros 14 días, Apple reconoce que la terminación anticipada te obliga a pagar todas las mensualidades que faltan. Cambiar antes de completar todas las cuotas para estrenar otro modelo cuesta lo mismo, todas las cuotas pendientes más posibles cargos por daños si el equipo no está en el estado exigido.
El giro no nace solo del marketing. Lo empujó la escasez global de memoria. Tim Cook advirtió en junio que las subidas eran inevitables. El coste de DRAM y NAND se ha multiplicado casi por cuatro en un año por la demanda de centros de datos para IA, lo que la prensa llama RAMageddon. En declaraciones al Wall Street Journal recogidas por Reuters, Cook dijo que Apple había intentado absorber el golpe, pero que la situación se había vuelto insostenible. TechInsights calculó que Apple necesitaría añadir unos 270 dólares al próximo iPhone Pro para mantener margen, partiendo de los 1.099 actuales, y varias filtraciones sitúan el iPhone 18 Pro cerca de los 1.399 dólares.
El alquiler suaviza el golpe inicial. Con insignias por encima de 1.500 dólares, pagar 31,99 al mes duele menos que 1.099 de golpe. La clave es a quién beneficia el residuo. Cuando compras y revendes, ese valor es tuyo. Cuando alquilas, el aparato vuelve a Apple y el margen también. De hecho, hacer un Refurbished en este punto es sencillo, Apple puede simplemente «limpiar» el iPhone y volver a ponerlo en alquiler por una tasa menor, el contrato hará el resto y Apple sale ganado con ello.
Para quien cambia cada año, el peaje se parece al anterior. Para quien aguanta tres o cuatro años el mismo teléfono, WIRED y Gizmodo coinciden, comprar y mantener sale más barato y te deja un activo que puedes vender o guardar como respaldo.
Revolut recibe luz verde para crear un banco con stablecoins en EEUU
Sony y su «comprar no es poseer»
Casi a la vez que Apple movía su tienda, Sony defendía en un juzgado de California lo contrario de lo que su tienda sugiere. La historia comienza el 18 de junio de 2026, cuando cuatro usuarios demandaron a Sony Interactive Entertainment ante el Distrito Norte de California. Alegan que PlayStation Store induce a error al usar botones como Buy Now y Confirm Purchase sin advertir de forma clara y separada que no se transmite propiedad, sino una licencia limitada y revocable sujeta al Software Product License Agreement. La demanda invoca la ley californiana AB 2426, que desde el 1 de enero de 2025 prohíbe anunciar bienes digitales con términos que una persona razonable entendería como propiedad ilimitada, salvo reconocimiento afirmativo separado o aviso claro y visible de que se trata de una licencia con enlace a las condiciones.
Sony respondió el 21 de agosto. Su escrito, recogido por VGC y ampliado por Game File, sostiene que «los consumidores razonables ya saben que no obtienen propiedad, que el checkout avisa de que la compra equivale a una licencia y que el SPLA dice software is licensed to you, not sold». Para ilustrarlo, los abogados de Sony argumentan que, si comprar digital fuese propiedad real, un demandante no habría podido adquirir Resident Evil Requiem, el 25 de febrero por 69,99 dólares después de que otro comprase el mismo juego el 14 de febrero, porque la propiedad ya no estaría en manos de Sony para revenderla.
El problema es que la práctica desmiente la teoría. Y no es teoría abstracta.
Sony ya usó esa arquitectura para borrar bibliotecas pagadas a precio completo. En diciembre de 2023, Sony anunció que el 31 de ese mes eliminaría 1.318 temporadas de programas de Discovery por cambios en sus acuerdos de licenciamiento, sin reembolso, tal como documentó Ars Technica. Tras la protesta, renegoció y mantuvo el acceso al menos 30 meses más, pero dejó claro el principio, todo contenido se entrega en base no exclusiva y revocable. No fue un caso aislado, en 2022, Sony retiró compras en Alemania y Austria por el mismo motivo.
Pero la coyuntura actual agrava el choque. Sony ha comunicado recientemente su plan de dejar de fabricar discos físicos para PlayStation a partir de enero de 2028, según Push Square. Si el formato físico desaparece y la única vía es una licencia personal, limitada y no transferible, la biblioteca de los consumidores queda a merced de decisiones futuras de terceros. Steam, tras la AB 2426, empezó a mostrar un aviso explícito de licencia revocable en su carrito, ejemplo que los demandantes citan como cumplimiento claro que PlayStation no iguala. Sony sí envió a finales de agosto correos recordando que al crear la cuenta se aceptó la licencia, pero sin separar ese aviso del resto de condiciones, justo lo que la ley exige.
La reacción en foros resume el clima. Un nuevo lema ha nacido: Si comprar no es poseer, entonces piratear no es robar. Es lo que repiten miles de mensajes desde que se conoció el escrito. El análisis de Techdirt recuerda que la FTC publica guías porque mucha gente sí cree poseer lo digital, y que algunas compras sí confieren propiedad permanente cuando permiten descarga offline sin revocación, excepción que la propia AB 2426 contempla.
El mismo patrón en todas partes o cómo el alquiler se volvió modelo
Pero en todo esto, Apple y Sony no están solos. Lo inquietante es la sincronía. Adobe abandonó la licencia perpetua de Photoshop CS6. Hoy Creative Cloud exige al menos 60 dólares al mes y si dejas de pagar, pierdes la capacidad de usar lo que creaste. HP convirtió impresoras compradas en rehenes de una suscripción de tinta, deshabilitando por firmware cartuchos con tinta, incluso si cancelabas Instant Ink. El caso terminó en demanda colectiva y un acuerdo superior a 1,3 millones.
Tesla deshabilitó funciones de Enhanced Autopilot en coches usados vendidos como equipados y BMW cobró por habilitar la calefacción de asientos, incluso cuando los asientos ya estaban instalados. Cada ejemplo examinado por Glofiish comparte molde, coste inicial más bajo a cambio de obligación mensual y capacidad del vendedor de cambiar términos.
La lógica financiera por su parte es impecable. El ingreso recurrente es predecible y fideliza. Apple diseña el leasing para una relación mensual permanente en lugar de una compra cada 42 meses, la media real de renovación en EE. UU. según IDC. Cada alquiler devuelve un iPhone de un año con alto valor residual que alimenta el mercado reacondicionado, y donde Apple puede seguir ganando dinero.
Para el que renueva cada doce meses, el coste total ronda el de comprar y revender, según cálculos de Creative Strategies citados por TechCrunch. Para el que estira, la suscripción perpetua sale cara.
La frase de Kyle Wiens, de iFixit, a WIRED lo resume, Apple usa su caja para convertirnos en inquilinos en lugar de propietarios. Si no posees, no eliges quién repara. Un teléfono alquilado pertenece a Apple y su inspección a la devolución decide el recargo. La reparación independiente, más barata en un aparato propio, se vuelve más fácil de bloquear en uno alquilado, porque mantener un monopolio de reparación sobre un bien alquilado no vulnera las mismas protecciones que sobre uno vendido.
| Lo que crees que compras | Lo que firmas | Qué puedes hacer sin permiso |
|---|---|---|
| iPhone en Apple Upgrade | Uso temporal del hardware | Devolverlo en buen estado o pagar |
| Juego digital en PlayStation | Licencia personal no transferible | Jugar mientras Sony mantenga derechos |
| Photoshop en Creative Cloud | Acceso mientras pagues | Editar, pero no usar sin suscripción |
| Película o libro digital | Licencia revocable salvo descarga offline | Ver mientras la plataforma lo permita |
Esa tabla es el nuevo contrato social del consumo tecnológico. No compras cosas. Entras en relaciones que la otra parte puede redefinir.
Trump toma partido por OpenAI en la batalla del copyright contra New York Times
Y si no quieres alquilar, qué te queda
El leasing no es inevitable, al menos hoy. Sigue existiendo compra directa, Apple Card Monthly Installments a 0% y el mercado de reacondicionados donde Apple quiere que acaben tus alquileres. La elección depende de tu patrón real. Si cambias cada año y valoras previsibilidad, el alquiler te encaja. Asumes pagar el 70% del precio cada dos años por usar y devolver, más seguro si no quieres sustos, y estrenas sin fricción.
Si tu móvil es herramienta y no escaparate, la aritmética cambia. Un taller independiente lo resume sin romanticismo, la avería más común de un iPhone de tres años sigue siendo la batería, entre 69 y 89 dólares, uno o dos meses de cuota, y lo que alarga un Mac es un SSD de 279 a 399 dólares. Frente a eso, 36 meses a 31,99 al mes son 1.151 dólares pagados y vuelta a empezar. Comprar reacondicionado, mantener y reparar sigue siendo, en palabras de iFixit, la mejor oferta.
La regulación empuja a favor del propietario. La Unión Europea y varios estados de EE. UU. obligan a ofrecer piezas, manuales y a no bloquear reparaciones con trabas de software. Son imperfectas, pero distinguen entre vender y alquilar. Sobre lo vendido, el fabricante tiene cada vez menos excusas para impedir que elijas taller. Sobre lo alquilado, su control es mayor por definición.
Por eso el etiquetado importa. California intentó cerrar la brecha con la AB 2426. No prohíbe licenciar, prohíbe confundir. Si usas comprar, debes decir que es licencia en lenguaje claro antes de cobrar, con enlace, o pedir reconocimiento separado. Steam ya lo aplica. La demanda contra Sony probará si un párrafo enterrado y un Confirm Purchase sin tick separado cumplen ese estándar.
Cuando pagar ya no es poseer
Lo honesto sería llamar a cada cosa por su nombre. Apple ha sido transparente en un punto, esto es un alquiler, no una compra a plazos. Eso es más honesto que vender sin ventajas de propiedad. Sony, en cambio, mantiene el verbo comprar en el escaparate para defender en el juzgado que nadie razonable entiende comprar como poseer. Es tramposo y rastrero.
Pero las dos posiciones convergen en lo mismo, la propiedad se desplaza del cliente a la plataforma, ya no eres dueño de nada en realidad. El hardware como servicio y la licencia comparten incentivo, que pagues indefinidamente y que el valor residual quede en la empresa. Funciona mientras la compra directa siga en la estantería. El riesgo, como advirtió IMFounder, es que opcional deje de serlo cuando la compra se encarezca o se vuelva residual.
Hace falta etiquetado que no engañe, contratos que no penalicen salir y memoria. Etiquetado que diga licencia si es licencia y alquiler si es alquiler. Contratos donde cancelar no sea pagar todo lo que falta y donde el estado del aparato se valore con criterio. Y memoria para recordar que la tecnología que más te ha servido no es la que estrenas cada septiembre, sino la que sigue funcionando porque pudiste repararla.
Si comprar ya no es poseer y alquilar es la norma, la pregunta deja de ser qué te llevas hoy. Pasa a ser qué te queda cuando dejas de pagar.
Securitize y Socios ofrecerán acciones tokenizadas de equipos deportivos profesionales

