El último Informe de la Juventud no pregunta por el uso de criptomonedas
El último Informe de la Juventud no pregunta por el uso de criptomonedas

El último Informe de la Juventud no pregunta por el uso de criptomonedas

El último Informe de la Juventud, publicado cuando ya asomaban las vacaciones de agosto, muestra unos jóvenes españoles muy alejados del ecosistema de las criptomonedas. Resultado derivado de no preguntar por el uso de las criptomonedas o cualquier otra práctica vinculada con el ecosistema crirpto.

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En el documento domina el tono lamentoso y triste. En cierta forma, ideológica y políticamente preconstituido. Es sobre todo una especie de cuaderno de las supuestas dolencias de los jóvenes. Nuevamente, como decía McLuhan, el medio es el mensaje. Es un decir, nosotros entendemos vuestros problemas. Es más, os decimos cuáles son vuestros problemas. ¡Os escuchamos! Aun cuando parece que es la juventud la que ya no está interesada en sus mensajes: el 15,6 % de los que tienen entre 18 y 34 años votarían al PP, si se celebrasen mañana elecciones; el 22,2 %, a VOX; y sólo el 10,8 % al PSOE, según el Barómetro del CIS del mes de julio.

Juventud y criptomonedas

En el texto del Informe, se dibuja un perfil un tanto lúgubre de quienes tienen entre quince y treinta y cinco años, que casa mal con lo que vemos a nuestro alrededor. Hay que reconocer que sus problemas son muchos; pero, también, que sus propias condiciones materiales los han llevado a otra lógica. Tal vez otro tipo de adaptación y a inclinarse a la existencia de otras alternativas. Son los mismos jóvenes que llenan nuestras calles y los conciertos que se celebran. Son también los que abarcan los nativos cripto.

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Sí, los veranos son para las bicicletas, como las bicicletas son para el verano. Incluso cuando las temperaturas toman la escala del horno. Pero también es el tiempo para leer más atentamente los informes, trabajos y documentos que fueron publicados cuando ya estábamos encima de la bicicleta veraniega. Son informes con el agravante de agosticidad, aunque salieran a finales de junio.

Es el caso del enésimo Informe de la Juventud en España. Un Informe 2024 que nos dice que los jóvenes españoles no usan criptomonedas, ni saben lo que es, ni está en su mundo. Aunque lo que creo es que lo que ocurre es que el ecosistema cripto no está en el mundo de los que hacen el informe. Tener cripto es una cuestión práctica y, además, simbólica, con vinculaciones políticas, especialmente a ideologías liberales y anarcoliberales, que cuadra mal con el marco ideológico de los redactores.

No hay un capítulo específico de la economía de los jóvenes

Aun cuando cada capítulo bebe de distintas fuentes, principalmente estadísticas, hay una fuente principal compartida en todos. Se trata de una encuesta con cuestionario aplicada a más de cinco mil residentes con edades comprendidas entre los 15 y los 34 años. Cuestionario que, como se dice literal y significativamente en el texto, fue proporcionado por el INJUVE y supervisado por el equipo de investigación. Es decir, como señalando los límites del mismo y cierta distancia del plural equipo de investigación.

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En el Informe, no hay un capítulo específico de la economía de los jóvenes, aunque sí los hay con aspectos económicos importantes, como la vivienda y el empleo. Por supuesto, también hay espacio para el género o el ocio. A las prácticas digitales, se dedica el octavo capítulo. ¿Qué se pregunta sobre las prácticas digitales? ¿Y qué se analiza sobre lo digital?

La cosa empieza regular cuando se dice que la covid aumentó la conexión a internet, basándose en la encuesta de Equipamiento y Uso de Tecnologías de la Informa­ción y Comunicación en los Hogares, que es responsabilidad del INE. Si se miran los resultados de ese estudio en diversos años (teniendo en cuenta los estudios de antes y después de 2020), parece difícil afirmar que la población joven aumentó el grado de su conexión a internet. Concepto -grado de conexión a internet- ya bastante difuso.

Consumo digital de la juventud

El objetivo del capítulo sobre lo digital es, según nos dicen, proporcionar una vi­sión detallada del uso actual de las tecnologías digitales por parte de la juventud española; se examina no solo la cuantifica­ción del consumo digital, sino también el tipo de consumo que realizan en redes sociales y otros contenidos en línea. Además, se busca poner el foco en ciertas preocupaciones surgidas en relación con el consumo digital de la juventud actual como el consumo de porno o el juego online. Preocupaciones que parecen más postjuveniles, que juveniles.

La práctica más relacionada con la economía, dentro de lo que el informe considera prácticas digitales, es la relación con las finanzas tradicionales. Algo tan sustantivo como: Banca, compras y comercio electrónico: las personas jóvenes también utilizan internet para hacer compras en línea y buscar productos, así como para consultas de temas bancarios en línea. Parece que esas son las bases para pasar a la categoría de internauta económico. Qué sea un internauta y que no lo sea parece una frontera difusa; pero, admitámoslo, los jóvenes españoles -como los de todo el mundo económicamente desarrollado, usan más internet que sus mayores.

Todos somos internautas

Todos nuestros jóvenes utilizan internet a diario. Todos somos internautas. Todos somos digitales, incluso aunque no queramos usar internet. Pero, sobre todo, los nativos digitales son los jóvenes. De aquí que sorprenda más la ausencia de referencias al ecosistema cripto. Al Instituto de la Juventud, promotor del Informe, le preocupa más la juventud consumidora de porno, que la juventud usuaria de activos cripto. Decisión legítima, aun cuando cuadre poco con el subtítulo de este Informe de la Juventud 2024: “entre la emergencia y la resiliencia”. Si hay algo que es emergente y que es una respuesta resiliente a las duras condiciones que, según el propio texto, vive la juventud, es el uso de lo cripto.

No aparece lo cripto porque no se pregunta. Entre las “prácticas digitales” sobre las que se consulta, están: conversar con amigos o familiares, escuchas música o podcast, utilizar internet para el apoyo a los estudios, seguir “influencers”, uso de redes sociales, utilizar apps para ligar, videojuegos, leer los periódicos o llevar a cabo apuestas en juegos de azar o resultados deportivas, u otras. Pero no comprar o vender cripto.

Nativos digitales para todo

La juventud dibujada por el Informe 2024 no baila con criptomonedas. Porque no se le pregunta por ello. Bueno, siguiendo el Informe, la juventud residente en España, comparada con la que protagonizaba anteriores “informes de la juventud”, no baila nada. Como literalmente se dice en el documento: “perrea”. Pero nada se dice sobre qué hace con sus finanzas esa cuarta parte de los jóvenes entre 16 y 29 años que sitúan sus ingresos en los tres deciles de renta neta más alto, según los resultados de la Encuesta de Condiciones de Vida de 2024.

Una juventud con ingresos y que, como dice otro de los informes veraniegos -el firmado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas junto con la Fundación BBVA- desconfían de un sistema de pensiones que, en el mejor de los casos, les impediría retirarse antes de los 71 años, con una pensión equiparable a su último salario. Una juventud que ya no mantiene esa absoluta fidelidad que tenían sus abuelos, incluso padres, hacia la banca tradicional. Sí. Nativos digitales para todo.

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