El Banco de Pagos Internacionales (BIS), conocido como el banco de los bancos centrales, advierte en su último informe de que el crecimiento de las stablecoins denominadas en dólares está impulsando una nueva forma de dolarización mundial. A diferencia de la dolarización tradicional, vinculada a los depósitos bancarios y al uso físico de la moneda estadounidense, esta nueva expansión del dólar se produce a través de redes blockchain y puede desarrollarse al margen de buena parte de los controles financieros nacionales.
Las stablecoins y la dolarización del mundo
El estudio, titulado Dollarisation and monetary control: what lessons for the rise of stablecoins?, analiza cómo stablecoins como USDT y USDC están facilitando el acceso global al dólar, especialmente en economías emergentes afectadas por la inflación, la inestabilidad cambiaria, las crisis bancarias o la pérdida de confianza en sus monedas nacionales.
La advertencia del BIS no se refiere, por tanto, a una expansión general de las stablecoins vinculadas a distintas divisas, sino al dominio creciente de las denominadas en dólares. El euro y otras monedas apenas aparecen en el análisis. Para la institución, el fenómeno relevante es que blockchain está convirtiendo al dólar en una moneda todavía más accesible, global y difícil de controlar por los bancos centrales nacionales.
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Cualquier persona con conexión a internet y una cartera digital puede conservar y transferir dólares tokenizados sin necesidad de abrir una cuenta bancaria en Estados Unidos ni de utilizar los canales financieros tradicionales. Esta facilidad de acceso permite que las stablecoins circulen incluso en países con restricciones cambiarias o controles de capital, reduciendo la capacidad de los gobiernos para limitar la salida de dinero o proteger sus monedas nacionales.
Inflación, crisis soberanas y crisis bancarias
El informe concluye que las stablecoins responden a muchos de los mismos factores que históricamente han impulsado la dolarización bancaria. La inflación, las crisis soberanas y, especialmente, las crisis bancarias aumentan la demanda de activos denominados en dólares. Sin embargo, existe una diferencia fundamental: los controles de capital que pueden frenar los depósitos en moneda extranjera parecen tener mucha menos eficacia frente a los flujos de stablecoins.
El BIS describe una transformación profunda del proceso de dolarización. El dólar ya no necesita entrar en un país únicamente a través de bancos, billetes o cuentas en el extranjero. Ahora puede circular en forma de token por infraestructuras digitales globales, disponibles las veinticuatro horas del día y parcialmente fuera del alcance de la regulación nacional.
Esta nueva dolarización digital puede debilitar el control monetario de las economías emergentes. Cuando una parte creciente del ahorro y de los pagos se realiza en dólares, los bancos centrales pierden capacidad para influir sobre la economía mediante los tipos de interés, controlar la cantidad de dinero en circulación y sostener la demanda de la moneda nacional.
El documento también destaca que la dolarización tiende a ser persistente. Una vez que los ciudadanos y las empresas empiezan a utilizar el dólar como refugio de valor o medio de pago, resulta difícil que regresen plenamente a la moneda local, incluso cuando disminuye la inflación o mejora la situación económica.
Extensión tecnológica del poder monetario de Estados Unidos
El análisis del BIS no presenta a las stablecoins como simples sustitutas de los depósitos bancarios en dólares. Ambas formas de dolarización pueden coexistir. Las stablecoins estarían ampliando el acceso a la moneda estadounidense hacia nuevos usuarios, incluidos quienes no disponen de cuentas en dólares o viven en países con sistemas financieros menos desarrollados.
La principal conclusión del informe es que las herramientas utilizadas durante décadas para contener la dolarización pueden resultar insuficientes en el nuevo entorno digital. Los controles sobre los bancos, las restricciones cambiarias y los límites a las transferencias internacionales pierden efectividad cuando los dólares circulan mediante redes blockchain sin fronteras.
Más que una stablecoinización neutral del sistema financiero, el BIS describe una extensión tecnológica del poder monetario de Estados Unidos. Las stablecoins están convirtiendo al dólar en una moneda digital global, accesible desde cualquier lugar y capaz de penetrar en economías donde hasta ahora su circulación estaba limitada por barreras bancarias, regulatorias o geográficas.

