Los agentes de IA y las stablecoins, los nuevos villanos de internet
Los agentes de IA y las stablecoins, los nuevos villanos de internet

Las máquinas ya pagan en internet: así es la economía de agentes de IA

Los agentes de inteligencia artificial ya están empezando a pagar por cosas en internet como acceso a APIs, datos, potencia de computación o servicios digitales. Y lo hacen principalmente con stablecoins, criptomonedas vinculadas al dólar como USDC o USDT, que permiten enviar dinero automáticamente entre sistemas.

En la práctica, el agente controla una wallet digital y firma transacciones en blockchain cuando necesita usar un servicio. El pago puede ejecutarse de forma programada, por ejemplo, cada vez que llama a una API o utiliza un recurso, y liquidarse casi al instante sin intermediarios como bancos o redes de tarjetas. Esto permite que el software pague directamente a otros sistemas o plataformas digitales sin intervención humana.

Economía de agentes de IA

Puede parecer un detalle técnico, pero muchos en la industria tecnológica creen que podría convertirse en uno de los mayores cambios en la economía digital. Por ahora, esta economía es todavía muy pequeña. En 2025 se estima que unos 40.000 agentes on-chain realizaron pagos automáticos que movieron alrededor de 50 millones de dólares en total, según estimaciones del sector fintech basadas en datos de actividad en blockchain citadas por medios especializados. La cifra es mínima comparada con el volumen total que ya mueven las stablecoins cada año, pero muestra que la idea de software que paga por servicios digitales ya está empezando a tomar forma.

Comparado con el resto del mercado de criptomonedas, es prácticamente insignificante: las stablecoins procesaron decenas de billones de dólares en transacciones ese mismo año. Pero esa diferencia es precisamente lo que llama la atención de muchas empresas tecnológicas. La infraestructura financiera ya existe y mueve enormes volúmenes de dinero, lo que todavía no existe es una economía de agentes operando a gran escala. Si esos sistemas comienzan a utilizar pagos automáticos de forma masiva para comprar datos, computación o servicios digitales, el número de transacciones podría multiplicarse rápidamente.

El software como actor económico

Durante décadas, internet fue esencialmente una red de información. Las personas la usaban para leer noticias, enviar correos electrónicos o buscar datos. Con el tiempo se convirtió en una red de comercio, donde los usuarios podían comprar productos, contratar servicios o pagar suscripciones digitales. Pero ahora podría estar entrando en una tercera fase. Una red donde el software no solo procesa información, sino que también participa activamente en la economía. Los nuevos agentes de inteligencia artificial ya no se limitan a responder preguntas o generar texto.

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Cada vez más sistemas pueden planificar tareas, buscar información, comparar precios, ejecutar acciones en aplicaciones y operar de forma autónoma en internet. Esto significa que el software empieza a comportarse como un actor económico. Y cuando algo se convierte en un actor económico, inevitablemente necesita una forma de pagar.

La blockchain

El problema es que el sistema financiero actual nunca fue diseñado para máquinas. Las tarjetas de crédito, las transferencias bancarias y los sistemas de pago tradicionales requieren cuentas bancarias, verificación legal, autenticación personal y procesos regulatorios diseñados para personas. Un agente de IA, por ahora, no puede abrir una cuenta bancaria, completar un proceso KYC o recibir un código de verificación por SMS.

Desde el punto de vista del sistema financiero tradicional, no existe. Sin embargo, existe una tecnología que sí permite que el agente de IA maneje dinero de forma directa: la blockchain. Con una simple cartera digital, un agente puede enviar dinero programable en segundos, sin permisos, sin intermediarios y sin necesidad de identidad humana. Esto convierte al software en un actor económico autónomo.

En teoría, los agentes podrían utilizar cualquier criptomoneda para realizar pagos. Pero son las stablecoins las que parecen más adecuadas para este papel. Las stablecoins son criptomonedas vinculadas al valor del dólar o el euro. Esto elimina uno de los principales problemas de otras criptomonedas como bitcoin o ethereum, la volatilidad.

33 billones de dólares en transacciones durante 2025

Para un sistema automatizado que ejecuta millones de transacciones, la estabilidad del precio es fundamental. Un agente que paga por servicios digitales no puede arriesgarse a que el coste de una operación cambie un diez por ciento en cuestión de minutos. En este sentido, las stablecoins ofrecen dinero digital que mantiene un valor estable y que puede moverse a escala global en segundos.

La infraestructura para este tipo de dinero digital ya existe y ha alcanzado una escala sorprendente. Según datos citados por Bloomberg, las stablecoins procesaron alrededor de 33 billones de dólares en transacciones durante 2025. Esa cifra coloca a estas monedas digitales en el mismo orden de magnitud que algunas de las mayores redes de pago del mundo. Aunque gran parte de este volumen está ligado al trading de criptomonedas, lo importante es que demuestra que la autopista financiera ya está construida. Existe una infraestructura capaz de mover cantidades enormes de dinero digital de forma rápida y programable. Lo único que falta es el siguiente gran caso de uso que aproveche esa infraestructura.

La economía de micropagos automatizados

Ese caso podría ser la economía de micropagos automatizados. Los humanos realizan relativamente pocas transacciones económicas en su vida diaria. Compramos comida, pagamos suscripciones, reservamos viajes o adquirimos bienes físicos. Las máquinas funcionan de una forma completamente distinta. Un agente de inteligencia artificial podría pagar fracciones de centavo por cada acción digital que realiza. Podría pagar una pequeña cantidad cada vez que consulta una API, compra datos en tiempo real, alquila potencia de computación, lee un periódico o accede a un modelo de IA. Cada acción digital podría tener un precio mínimo asociado. Esto significa que el número total de pagos podría multiplicarse de forma exponencial. Un solo agente podría realizar miles o incluso millones de micropagos cada día.

La industria de pagos empieza a reconocer que algo profundo podría estar cambiando. Según el Global Payments Report de Boston Consulting Group, los ingresos del sector global de pagos alcanzaron aproximadamente 1,9 billones de dólares en 2024 y podrían crecer hasta 2,4 billones en 2029. El informe identifica varias fuerzas estructurales que están transformando el sector financiero, entre ellas la aparición de la inteligencia artificial agéntica, las monedas digitales y los nuevos modelos fintech. Los analistas de BCG estiman que los agentes de inteligencia artificial podrían influir en más de un billón de dólares de gasto en comercio electrónico en los próximos años, a medida que los consumidores deleguen cada vez más decisiones de compra en sistemas automatizados.

Economía de pagos entre máquinas

Sin embargo, la economía de pagos entre máquinas todavía está en sus primeras etapas. A pesar del enorme volumen de transacciones que ya procesan las stablecoins, la mayoría de esas operaciones sigue vinculada al trading de activos digitales. El propio informe de BCG estima que solo alrededor del uno por ciento del volumen de stablecoins corresponde actualmente a pagos en la economía real. Pero para muchos analistas, ese pequeño porcentaje revela algo más interesante que preocupante: el mercado todavía no ha comenzado realmente. La infraestructura está construida, la tecnología está disponible y las empresas tecnológicas empiezan a experimentar con nuevos modelos de pago integrados directamente en internet.

Si los agentes de inteligencia artificial comienzan a comprar servicios digitales de forma autónoma, como datos, computación, software o acceso a modelos de inteligencia artificial, podría surgir una economía completamente nueva basada en transacciones automatizadas.

Red de humanos comerciando con humanos

Durante siglos, la economía del mundo ha sido una red de humanos comerciando con humanos. Internet amplió esa red a escala global. Pero ahora podría aparecer una economía donde el software también participa como comprador y vendedor. Algoritmos negociando precios, agentes pagando por servicios digitales y sistemas autónomos intercambiando valor de forma continua. Si esa visión se materializa, la pregunta dejará de ser si las máquinas pueden pagar. La pregunta será cuánto dinero terminarán moviendo las máquinas.

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