La Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos envió a la Oficina de Gestión y Presupuesto de la Casa Blanca su propuesta para revisar las reglas que se aplican a los brókeres que custodian criptoactivos. El envío ocurrió a principios de semana y lo adelantó Bloomberg, y supone el paso previo a que el texto se publique para comentarios públicos y, si sobrevive, se convierta en norma, un trámite que en la práctica puede durar meses.
La propuesta toca los tres requisitos que definen a un bróker tradicional: el capital mínimo, la separación de los activos de los clientes respecto del dinero de la firma y las obligaciones de registro y conservación de documentos. Adaptarlos a criptoactivos es el trabajo que el Congreso no hizo cuando la CLARITY Act se quedó sin los votos necesarios. El texto tampoco decide qué tokens son valores, y esa ausencia es deliberada.
En paralelo, la Comisión de Negociación de Futuros de Materias Primas abrió un aviso de propuesta de reglamentación con dos marcos nuevos, Regulación CTX y Regulación CAM, y fijó el 14 de diciembre como fecha límite para comentarios. Las dos agencias están escribiendo por reglamento el marco que no salió del legislativo.
La propuesta de la SEC
El texto que está en revisión no cambia la definición de valor ni decide si un token concreto lo es. Se limita a la maquinaria que rodea al intermediario, y esa parte es la que determina si una empresa puede custodiar criptoactivos de clientes sin incumplir las reglas que ya existen para los valores tradicionales.
El requisito de capital establece el colchón que la firma debe mantener para absorber pérdidas. La separación de activos obliga a mantener los valores de los clientes aparte de los de la empresa, de forma que una quiebra del bróker no arrastre el patrimonio de sus clientes. El registro y la conservación de documentos determinan qué tiene que guardar la firma y durante cuánto tiempo.
Aplicar esas tres obligaciones a un activo que se mueve por una red distribuida no es un ejercicio de traducción. La separación se puede hacer con una dirección bajo control del custodio, pero demostrar que los activos no se han reutilizado exige conciliaciones que la norma actual no contempla, y ahí se juega la utilidad real del texto.
Los dos marcos de la CFTC
El aviso de la CFTC es más ambicioso y más explícito. La Regulación CTX define cuándo una transacción al contado con criptoactivos entra en la jurisdicción de la agencia, y la Regulación CAM crea una subcategoría de mercado de contratos de futuros diseñada para los exchanges que operan solo con estos productos.
El diseño prevé que la intermediación la haga un comisionista de futuros, y permite que una plataforma se registre como mercado de criptoactivos sin tener que integrar en la misma entidad el exchange, el comisionista y la cámara de compensación. También contempla que los mercados de futuros tradicionales puedan listar estos productos con su registro actual.
La agencia reconoce en el propio documento que sus reglas anteriores no encajan con las características de los criptoactivos y que la regulación por vía de sanciones gastó recursos sin dar transparencia, un análisis que desarrolla el despacho K&L Gates en su lectura del ANPRM. Es una admisión poco frecuente y explica por qué el texto llega con preguntas abiertas en lugar de respuestas cerradas.
Las 30 jornadas para retirar los límites por estado
En la misma semana, el regulador de derivados dio un mes a los mercados de futuros para retirar los límites por estado que aplican dentro del país. La interpretación de sus requisitos de acceso imparcial considera que segmentar a los operadores por su lugar de residencia vulnera esas reglas.
Cada mercado tiene dos opciones dentro del plazo: retirar la restricción o explicar por escrito a la división de supervisión de mercados por qué no puede cumplirla. El plazo convierte una discusión de principios en una tarea con fecha, y la lectura de la medida para los mercados de futuros deja claro que no hay margen para negociar el calendario.
Esa medida importa menos para el usuario final de lo que parece y más para los exchanges que segmentan su oferta por estado, una práctica habitual desde que cada estado empezó a regular por su cuenta. Unificar el acceso dentro del país reduce una capa de complejidad operativa que hoy se resuelve con filtros y letra pequeña.
Para el lector europeo
La lectura de fondo es que la agencia está ordenando primero el perímetro que puede controlar sin permiso del Congreso. Los marcos de producto necesitan comentarios y años, mientras que una interpretación de acceso se aplica en un mes y cambia la vida de los operadores de inmediato.
El movimiento institucional que acompaña al marco llegó de Anchorage Digital, que presentó una solicitud para registrar como distribuidor de permutas ante la CFTC a través de la Asociación Nacional de Futuros. Si se aprueba, la entidad ofrecería opciones europeas sobre bitcoin y ether con vencimientos de hasta un año.
Anchorage ya opera como banco de activos digitales con licencia federal y su apuesta sugiere que la ruta del registro específico se ve más rápida que la de esperar una ley. Para el lector europeo, el dato relevante es que el regulador de derivados estadounidense está construyendo su propio perímetro mientras la Unión Europea ya tiene MiCA en vigor, y las dos jurisdicciones van a reconocerse mal durante años.
La ley que no se aprobó se escribe en otro sitio
Una ley necesita una mayoría parlamentaria para aprobarse y otra para derogarse. Un reglamento necesita una agencia motivada, un periodo de comentarios y una firma, y puede revertirse con la misma facilidad o quedar bloqueado en los tribunales durante años.
Esa diferencia no es un detalle académico para quien opera en el sector. Las empresas que diseñen su cumplimiento sobre la Regulación CTX están construyendo sobre un texto que la próxima administración puede reescribir sin pasar por el Congreso. El otro riesgo es judicial: la clasificación de los contratos de eventos como permutas, que la CFTC prepara en paralelo, se enfrenta a diez estados en los tribunales y puede acabar en el Tribunal Supremo.
El resultado de este otoño es que Estados Unidos está regulando los criptoactivos con el instrumento que menos estabilidad ofrece, y lo hace por duplicado, con dos agencias que se reparten materias sin un límite claro. La fecha del 14 de diciembre es la próxima ocasión en la que el sector puede influir en el texto, y el precedente útil para leer lo que viene es el registro federal de exchanges cripto que la agencia ya publicó este año.
Quien tenga que decidir una inversión o un despliegue en Estados Unidos antes de esa fecha se enfrenta a un marco que todavía no existe, y el consejo razonable es el mismo que en cualquier transición regulatoria: diseñar para la interpretación más restrictiva de las dos agencias y documentar por qué se eligió cada decisión. El fracaso de la CLARITY Act y su tope de 50 millones explica por qué ese marco no va a llegar por ley en esta legislatura. La puerta que se abre para los bancos comunitarios con stablecoins muestra, por su parte, por dónde avanza la regulación mientras el Congreso no decide.