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Linux 7.5 mejoras para FAT32 y prepara AirDrop

Los parches para el 7.5 multiplican el rendimiento de FAT32 en hasta 4,06 veces y ponen en revisión el soporte de AirDrop para los Mac con chip T2.

Linux 7.5 mejora velocidad de FAT32 hasta 4,06 veces y prepara AirDrop
Linux 7.5 mejora velocidad de FAT32 hasta 4,06 veces y prepara AirDrop

FAT32 tiene treinta años y sigue en el bolsillo de casi todo el mundo. Está en los pendrives que se prestan entre oficinas, en las tarjetas de las cámaras, en las particiones de arranque de los equipos UEFI y en el sistema de archivos que una consola portátil espera encontrar para leer una biblioteca de juegos. Nadie lo eligió por rendimiento, y precisamente por eso la mejora que prepara el kernel 7.5 resulta tan llamativa.

Los parches que ya están en revisión suben su rendimiento hasta 4,06 veces en las pruebas. La cifra no es un promedio ni una promesa de marketing, es el mejor caso medido de una tanda de cambios que ataca el cuello de botella histórico del sistema, que es la forma en que localiza el espacio libre para escribir. Llega además sin cambio de formato, así que una tarjeta formateada hace una década también se beneficia.

En la misma ventana del ciclo, el kernel recibió parches para hablar AirDrop con los Mac que llevan chip T2 y empezó a preparar la retirada del último código optimizado para procesadores MMX. Son tres trabajos distintos que comparten una característica, y es que ninguno va a aparecer en un titular de lanzamiento.

Un nuevo aire para el viejo FAT32

El problema de FAT32 siempre fue la asignación de espacio. La tabla que describe qué clústeres están libres no tiene una estructura pensada para búsquedas rápidas, así que escribir un archivo grande obligaba a recorrerla con frecuencia y el coste crecía con el tamaño y la fragmentación del volumen.

Los cambios que entran en el 7.5 reorganizan esa búsqueda para aprovechar la localidad del disco y reducir los recorridos completos. El resultado depende del patrón de escritura, del tamaño de la tarjeta y de lo fragmentada que esté, y de ahí que la mejora se anuncie como un máximo de 4,06 veces y no como un valor fijo.

La mejora llega sin cambios en el formato, algo que importa más de lo que parece. Un volumen FAT32 creado en 2008 se beneficia igual que uno formateado ayer, y no hay migración ni pérdida de compatibilidad con cámaras, televisores o equipos de sonido.

Los escenarios con más margen son los que implican muchos archivos pequeños o volúmenes grandes con poco espacio libre. Copiar una sesión de fotos a una tarjeta SD, volcar un proyecto de vídeo a un disco externo o escribir una imagen de sistema en un pendrive son las tareas donde la diferencia se percibe. En escritorios la mejora será invisible la mayor parte del tiempo, porque el usuario rara vez escribe más de unos cientos de megas seguidos, y quien prepara tarjetas para cámaras notará que la barra de progreso deja de mentir.

La otra cara es que la mejora no toca la lectura. FAT32 sigue siendo un sistema sin diario ni permisos, con un límite de 4 GB por archivo y con nombres que se comportan distinto según el sistema operativo que los lea, así que no conviene leer el anuncio como una invitación a usarlo para copias de seguridad.

AirDrop y la retirada del viejo MMX

Los parches para AirDrop son otra historia. Lo que se envió a la lista de desarrollo del kernel permite a un equipo Linux con chip T2 encontrar y recibir archivos de dispositivos Apple, una función que hasta ahora exigía herramientas de terceros y bastante paciencia.

El estado es explícito en la propia lista de correo: son parches en revisión, no código que vaya a estar en el 7.5 con seguridad, y dependen de que Apple no cambie el protocolo. La función tampoco cubre todos los modelos, porque el T2 solo está en equipos de una generación concreta y el resto de Mac necesita otras piezas.

Para el usuario de Linux en Mac, la noticia es buena y todavía no es utilizable. Para el resto, confirma una tendencia que el kernel viene mostrando desde hace dos años, y es que el soporte de hardware de Apple entra por contribuciones individuales y avanza más despacio que el resto del árbol.

El tercer movimiento es una limpieza. El kernel lleva desde los años noventa arrastrando optimizaciones para MMX, el conjunto de instrucciones que Intel introdujo con el Pentium MMX en 1997, y los parches que preparan el 7.5 eliminan las últimas que quedan. A nadie con un procesador de este siglo le afecta, y el beneficio es de mantenimiento: cada ruta de código que se conserva por compatibilidad con hardware extinto hay que probarla y documentarla en cada versión.

¿Cómo probarlo sin esperar al 7.5?

Quien quiera medir la mejora puede hacerlo con el 7.4 actual, porque parte de los cambios ya están en el árbol estable, y comparar con la versión anterior en el mismo equipo y la misma tarjeta. La prueba tiene que usar el mismo patrón de escritura, o el resultado no dirá nada.

Para una medición útil conviene escribir un conjunto de archivos de tamaños variados en lugar de un archivo gigante, y repetir la operación con el volumen casi lleno. Ese segundo caso es el que de verdad refleja el uso real de una tarjeta de cámara.

El kernel 7.5 llegará en 2027 según el calendario habitual, y no hace falta esperar para decidir si conviene migrar una biblioteca de arranque a otro sistema de archivos. La respuesta sigue siendo la misma que hace cinco años: si el dispositivo necesita leerlo en una consola o en una cámara, FAT32 es la opción.

El resto del ciclo viene con más trabajo de mantenimiento que de titulares. El 7.4 estrenó un árbol nuevo dedicado a la gestión de memoria y una segunda tanda de cambios que corrige errores antiguos que llevaban años sin resolverse, un patrón que ya apareció cuando el kernel empezó a arrancar 50 ms antes con el nuevo memblock.

El trabajo aburrido del kernel

Vale la pena recordar por qué estas mejoras tardan en llegar. El kernel 7.4 fue el ciclo con la ventana de fusión más grande de la historia, con medio millón de líneas más de código, y aun así los cambios que se notan en el escritorio siguen siendo los de sistemas de archivos y gestión de memoria, no los de drivers nuevos.

Para quien usa Linux a diario, la consecuencia práctica es que la mejora de FAT32 va a aparecer en una actualización que probablemente instale sin leer las notas, y que solo notará al copiar fotos. Ese es el destino habitual del buen trabajo de infraestructura, y también la razón por la que conviene mirar de vez en cuando lo que se está cociendo en la ventana de fusión antes de que llegue.

El contraste con lo que cambió ext4 en el mismo ciclo ayuda a entender el reparto: los sistemas modernos reciben mejoras de arquitectura, y los antiguos reciben mejoras de algoritmo porque no hay margen para rediseñarlos. Ambos caminos acaban en el mismo sitio, que es un disco que responde mejor de lo que el usuario espera.

José Maldonado

Autor

José Maldonado

Activista y bloguero de tecnología, software libre y blockchain.

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