La senadora Cynthia Lummis advierte de que, si la CLARITY Act no sale adelante durante el actual Congreso, la próxima oportunidad política real para retomar el proceso podría no llegar hasta 2030. Si la Ley de Claridad no se aprueba en este Congreso, la próxima oportunidad real para retomar la legislación sobre la estructura del mercado será en 2030. Eso son años de empleos, inversión e ingresos fiscales que podemos evitar desperdiciar si terminamos esto ahora, afirma Lummis en su cuenta de X.
CLARITY podría aplazarse a 2030
La referencia a 2030 es una previsión política de la senadora, no una fecha determinada por el procedimiento legislativo estadounidense. Nada impide que un futuro Congreso vuelva a abordar la regulación antes. Su advertencia apunta al riesgo de que las elecciones legislativas de noviembre alteren las mayorías, las prioridades y los acuerdos alcanzados durante los últimos años.
La batalla legislativa tiene sus antecedentes en 2022, cuando Lummis y la senadora demócrata Kirsten Gillibrand presentaron la Responsible Financial Innovation Act, un intento de establecer un marco federal para los activos digitales y delimitar las competencias de la Securities and Exchange Commission (SEC) y la Commodity Futures Trading Commission (CFTC).
Ambas volvieron a presentar la iniciativa en 2023. El proceso evolucionó posteriormente hacia una legislación específica sobre estructura de mercado y desembocó en la Digital Asset Market Clarity Act. CLARITY pretende resolver qué activos y actividades deben quedar bajo la SEC y cuáles bajo la CFTC. La documentación del Congreso establece que el proyecto concede a la CFTC jurisdicción sobre los denominados digital commodities y clarifica la competencia de la SEC sobre determinados contratos de inversión relacionados con activos digitales.
El proyecto no se encuentra en sus primeras etapas. La Cámara de Representantes aprobó H.R. 3633 el 17 de julio de 2025 por 294 votos frente a 134. El proceso avanzó de nuevo el 14 de mayo de 2026, cuando el Comité Bancario del Senado dio luz verde a CLARITY por 15 votos frente a 9, con apoyo bipartidista.
El 22 de julio, Lummis publicó además una versión actualizada que incorporaba el trabajo desarrollado por los comités de Banca y Agricultura del Senado. La senadora ya advertía entonces dque las siguientes semanas podían representar la última oportunidad real durante años para completar la legislación. Por tanto, su referencia actual a 2030 intensifica un mensaje que lleva meses defendiendo.
Empleos, inversión e ingresos fiscales
La discusión tiene consecuencias que van más allá del reparto de competencias entre reguladores. Lummis sostiene que retrasar la aprobación supone arriesgar empleos, inversión e ingresos fiscales que podrían permanecer en Estados Unidos. Es un argumento político, no un resultado económico demostrado. Pero refleja una de las principales tesis de los defensores de CLARITY: la falta de reglas federales suficientemente claras puede restar competitividad a Estados Unidos frente a jurisdicciones que ya han desarrollado marcos específicos para los activos digitales.
El Congreso estadounidense ha avanzado mientras tanto en otra gran pieza de su regulación cripto. En 2025 aprobó la GENIUS Act, destinada a establecer un marco federal para las stablecoins.

