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Aviva tokeniza una clase de su fondo en libras y abre la puerta

Aviva Investors tokeniza una clase de su fondo de liquidez en libras sobre el XRP Ledger y suscribe 50 millones, el 0,2% de los 22.000 millones del fondo.

Aviva tokeniza una clase de su fondo en libras y abre la puerta
Aviva tokeniza una clase de su fondo en libras y abre la puerta

Aviva Investors puso este lunes en marcha una clase de acciones tokenizada de su Sterling (GBP) Liquidity Fund, el mayor de sus fondos con unos 22.000 millones de libras en gestión, sobre el XRP Ledger. La gestora británica acompañó el anuncio con dinero propio: suscribió 50 millones de libras, unos 66 millones de dólares al cambio que maneja la firma, de esa clase nueva emitida en la red pública que utiliza junto a Ripple desde el verano.

La operación llega tres meses después de la clase tokenizada del fondo de liquidez en dólares y deja a Aviva con más de 86 millones de libras, 116 millones de dólares, repartidos entre las dos, una cifra que la empresa presenta como una de las mayores plataformas europeas de fondos monetarios tokenizados. El cálculo que ordena la noticia es otro: los 50 millones suscritos son algo más del 0,2% de los 22.000 millones que administra el fondo matriz.

Los fondos de liquidez son el producto menos vistoso del catálogo de una gestora y, al mismo tiempo, el que sostiene la caja diaria de empresas, aseguradoras y administraciones locales. Aviva tokeniza una clase de un fondo que ya existía y no un producto nuevo, y ese detalle dice más del negocio que cualquier lanzamiento con envoltorio de moda. La pregunta útil no es si la tecnología funciona, sino quién mueve su tesorería por ahí y con qué contrapartida en efectivo.

Un gemelo digital con sello irlandés

El fondo no cambia de estructura legal. Se trata de un UCITS de dinero en efectivo domiciliado en Irlanda, lanzado en 2002, que busca rentabilidad de bajo riesgo y liquidez diaria comprando deuda a corto plazo denominada en libras y de alta calidad crediticia.

Lo que añade Aviva es una capa de acceso digital: las participaciones se representan en la cadena mientras la estructura del fondo sigue fuera de ella, el modelo que la firma llama gemelo digital.

La pieza que evita el lío es la custodia. Los activos del fondo siguen en The Bank of New York Mellon, y Komainu, custodio regulado de activos digitales, se ocupa de las carteras asociadas al emisor y a los inversores, con Licuido como plataforma que emite y gestiona las participaciones tokenizadas. Quien compre esta clase necesita una cartera digital habilitada y conserva el mismo objetivo de inversión y las mismas protecciones regulatorias que el accionista tradicional, según el comunicado de la gestora.

De dólares a libras en un verano

La primera clase tokenizada de Aviva salió el 29 de julio de 2026 sobre el fondo de liquidez en dólares, un vehículo con seis años de vida. Aquel lanzamiento tuvo un detalle regulatorio que ahora se repite con menos ruido: el Banco Central de Irlanda aprobó la estructura, lo que la firma presentó como una primicia para un fondo con participaciones en la cadena. Detrás estuvieron Ripple en la red, Komainu en la custodia y Licuido en la emisión.

El calendario importa porque marca el ritmo del sector. BlackRock abrió el 4 de agosto clases on-chain para fondos monetarios de su gama Institutional Cash Series, con 311.000 millones de dólares de activos combinados en quince mercados y participación de Kinexys, la unidad de tokenización de J.P. Morgan, sobre Ethereum. Son cifras de plataforma, no de dinero efectivamente migrado, y esa distinción vale tanto para BlackRock como para Aviva.

Las cifras del anuncio

Concepto Dato
Fondo matriz 22.000 millones de libras en gestión
Suscripción de Aviva en la clase tokenizada 50 millones de libras (66 millones de dólares)
Total en las dos clases tokenizadas más de 86 millones de libras (116 millones de dólares)
Fecha de lanzamiento del fondo 2002, domicilio irlandés
Red de emisión XRP Ledger
Custodio de los activos The Bank of New York Mellon

La tabla deja a la vista el tamaño real de la operación. Un fondo con casi un cuarto de siglo de historia acepta una clase nueva por la que han pasado 86 millones entre libras y dólares, cuando su patrimonio roza los 22.000 millones.

La red que lo soporta suma más de 4.000 millones de transacciones desde 2012 y cerca de 8 millones de carteras activas, según los números que Ripple repite en cada anuncio institucional. Son cifras de la red, no del fondo, y conviene leerlas así: el XRP Ledger pone la infraestructura de emisión, no gestiona la liquidez del vehículo ni lleva su contabilidad.

Falta el desglose que decidirá si el producto tiene demanda propia. El anuncio detalla los 50 millones que puso Aviva y no cuántos de los 86 millones totales proceden de clientes externos, ni cuántos inversores han suscrito la clase en libras. El único suscriptor identificado hasta ahora es la gestora.

El cuello de botella sigue en el efectivo

El mercado de fondos monetarios tokenizados existe, pero es diminuto frente a su pariente tradicional. El BCE lo cifró en unos 7.000 millones de euros a escala global, con apenas 725 millones en fondos domiciliados en la Unión Europea, frente a 1,73 billones en fondos regulados por la directiva de fondos monetarios, según su análisis de abril de 2026. La distancia entre ambos números explica por qué las gestoras hablan de infraestructura y no de producto.

El propio BCE recoge la ambivalencia del sector. Una encuesta europea de gestoras identifica la gestión de colaterales como el beneficio principal de estos vehículos, mientras algunos bancos de liquidación no esperan una adopción amplia a corto plazo. Con 7.000 millones de euros en juego frente a 1,73 billones, los dos diagnósticos caben sin contradecirse.

El detalle operativo pesa más que la estadística. Cuando un inversor suscribe o reembolsa en moneda tradicional, lo hace fuera de la cadena con el gestor o el agente de transferencias, y ese intermediario actualiza después el registro distribuido. No hay entrega contra pago atómica entre la participación y el efectivo, así que el tesorero sigue atado a los horarios bancarios y a su propio proceso de liquidación.

Reino Unido trabaja en esa pieza. La autoridad de conducta británica confirmó este año que ella y el Banco de Inglaterra publicarán a finales de 2026 una hoja de ruta conjunta de tokenización mayorista, y el banco central prevé un servicio de sincronización en 2028 para casar el movimiento del valor tokenizado con dinero de banco central.

Es la infraestructura que falta, y sin ella el piloto de Aviva es una vía de acceso y no un mercado nuevo. El Gobierno británico lleva meses empujando la tokenización de fondos de inversión con la vista puesta en ese desenlace.

La parte aburrida que mueve el dinero

Lo relevante de este lunes no es el importe, es el precedente estructural: Aviva tokeniza sin tocar la estructura legal del fondo ni la protección del inversor, y lo hace por segunda vez en tres meses. Para un tesorero corporativo, la decisión sigue dependiendo de si puede entrar y salir el mismo día con efectivo en la otra punta, algo que hoy no resuelve ninguna cadena por sí sola.

La comparación con la ola de fondos tokenizados de 2025 y 2026 ayuda a calibrar. Muchos anuncios midieron activos bajo gestión del fondo matriz para parecer grandes, la misma trampa que aquí desmonta el 0,2%. Aviva y BlackRock están montando las tuberías con dinero de sus balances, y la banca de inversión sigue el mismo camino con clases tokenizadas de fondos en Estados Unidos y Europa. El examen llegará cuando un cliente externo use esas clases a diario, y ese día se decidirá en el sistema de pagos, no en el explorador de bloques.

José Maldonado

Autor

José Maldonado

Activista y bloguero de tecnología, software libre y blockchain.

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