Estados Unidos ha cambiado de método sin cambiar de objetivo. La ley CLARITY, llamada a repartir competencias entre la SEC y la CFTC, se quedó el 15 de octubre en 49 votos a favor y 50 en contra, y con ella desapareció la vía legislativa para ordenar el mercado cripto. En su lugar, la CFTC ha publicado el 13 de octubre en el Registro Federal una propuesta de normas para las transacciones y los mercados de criptoactivos, y ha abierto el camino para meter los contratos de evento, la base de Polymarket y Kalshi, dentro de la regulación de permutas.
El resultado es un mapa regulatorio construido a golpe de agencia, no de ley. Cada norma que la CFTC proponga quedará expuesta a la siguiente administración, a la revisión judicial y a los cambios de mayoría en el Congreso. Para los abogados del sector, eso es peor que una ley imperfecta: es una incertidumbre que se renueva cada cuatro años.
Para los operadores, la foto de octubre ofrece una paradoja útil. La norma que debía aclarar quién manda no existe, y las dos agencias han seguido publicando reglas mientras el Congreso se bloqueaba. Quien haya esperado la ley para moverse lleva dos años parado.
¿Qué propone la CFTC y por qué importa?
La propuesta de norma anticipada publicada en el Registro Federal aborda dos bloques. El primero define qué es una transacción de criptoactivos y cómo se aplican las reglas de conducta a los intermediarios que las ejecutan. El segundo ordena los mercados donde esos activos se negocian, con requisitos de registro para las plataformas que quieran operar con clientes estadounidenses.
La propuesta está publicada en el Registro Federal del 13 de octubre, con su periodo de comentarios abierto.
El movimiento más relevante es el de los contratos de evento. La CFTC ha propuesto tratarlos como permutas, lo que le permite regular plataformas como Polymarket y Kalshi con el mismo marco que aplica a los derivados financieros. Al hacerlo, la agencia dibuja una frontera entre mercado de predicción y apuesta, y esa frontera es la que decide si un operador necesita licencia federal o estatal.
La distinción es la clave de todo el conflicto. Si los contratos de evento son permutas, la competencia es federal y los estados no pueden prohibirlos. Si son apuestas, mandan los estados, y varios han empezado a cerrar el grifo. La NFL se ha sumado al pleito y respalda a los estados ante el Tribunal Supremo.
El fracaso que nadie quiere asumir
CLARITY se hundió por un voto. La ley pretendía asignar los activos digitales a la SEC cuando funcionan como valores y a la CFTC cuando funcionan como materias primas, con un proceso de certificación para las nuevas redes. El texto llegó al pleno con apoyos suficientes en el papel y se quedó a uno del empate.
Las reacciones fueron más interesadas que sinceras. Varios ejecutivos del sector dijeron ver una oportunidad en el fracaso, con el argumento de que la ausencia de ley permite innovar a los que ya cumplen. Los abogados respondieron con la objeción obvia: sin ley, cada producto nuevo se resuelve con litigios caros y con decisiones que dependen del distrito judicial donde se presenten.
La consecuencia más concreta es que el marco actual se ha construido por acumulación de decisiones administrativas. La CFTC ya había avanzado en septiembre y principios de octubre con normas para los mercados de criptoactivos y ahora añade la propuesta formal. La SEC, mientras tanto, sigue resolviendo caso por caso.
¿Qué significa para los mercados de predicción?
El negocio de Polymarket y Kalshi ha crecido sobre una ambigüedad jurídica que se estaba agotando. Kalshi opera como mercado de futuros regulado por la CFTC y Polymarket ha funcionado durante años en el extranjero con acceso restringido desde Estados Unidos. La nueva clasificación les da a ambos un camino, con requisitos que incluyen vigilancia de mercado y límites a la manipulación.
El coste cae sobre los competidores más pequeños y sobre los mercados offshore, que tendrán que elegir entre registrarse o salir del mercado estadounidense. Es el mismo patrón que se ha visto en las stablecoins: la regulación no elimina el sector, lo concentra.
La ley que vuelve en 2027
El Congreso tiene dos caminos. Puede reintentar CLARITY con cambios en el reparto de competencias, o dejar que las agencias construyan el marco y limitarse a ratificarlo después. La primera opción exige una mayoría que hoy no existe; la segunda consagra un modelo en el que el regulador cambia con el inquilino de la Casa Blanca.
Mientras se decide, la CFTC tiene por delante un periodo de comentarios que suele durar entre 60 y 90 días. Ahí es donde el sector jugará su verdadera batalla: no en el texto de una ley que no se aprobó, sino en los detalles técnicos de una norma que determina quién puede operar y con qué capital.