Windows 11 24H2 llegó al final de su ciclo el pasado 13 de octubre de 2026, sin ceremonia ni aviso en pantalla. La actualización KB5127648, que dejó esa versión en la compilación 26100.9711, es la última que van a recibir las ediciones Home y Pro, y Microsoft lo dejó escrito en las notas del parche y en el centro de mensajes de Windows. El equipo no se apaga, no se bloquea y no pierde funciones de un día para otro; lo que se corta es el flujo mensual de correcciones.
Veinticuatro meses es el plazo que la política de ciclo de vida de la compañía concede a Windows 11 en sus ediciones de consumo, frente a los treinta y seis que reserva a las empresariales y educativas. La 24H2 apareció el 1 de octubre de 2024, así que su ventana se cerró este mes. Las ediciones Enterprise y Education de la misma compilación mantienen parches hasta el 12 de octubre de 2027, un año extra de margen que conviene no mezclar con el final general de la versión.
La salida que Microsoft documenta no exige formatear el disco ni comprar hardware. La versión 26H2 se instala como paquete de habilitación sobre el mismo código base y se completa con un reinicio, y la recomendación oficial de la compañía es pasar a 25H2 o a 26H2 para seguir cubierto. La distancia entre quedarse sin parches y tener que cambiar de ordenador es lo que separa una migración de veinte minutos de una máquina sin defensas durante meses.
Sin soporte desde el 13 de octubre de 2026
El aviso de Microsoft enumera lo que desaparece a partir de esa fecha. Se acaban las correcciones para problemas conocidos, las actualizaciones de husos horarios y la asistencia técnica, y la compañía tampoco enviará las revisiones de final de mes que no son de seguridad.
El último envío de ese tipo para 24H2 fue la KB5124010, publicada el 22 de septiembre de 2026, y su propia nota ya adelantaba que no habría otro. Lo que se mantiene intacto es el sistema operativo: arranca, abre las aplicaciones de siempre y conserva los archivos, pero deja de recibir las correcciones que sí seguirán llegando a las versiones 25H2 y 26H2.
Para el parque empresarial el calendario es otro y ahí están los plazos que miran los administradores. Microsoft mantiene Enterprise y Education en la 24H2 hasta el 12 de octubre de 2027. Un mes antes, el 10 de noviembre de 2026, se cierra la 23H2 en esas mismas ediciones, de modo que dos migraciones se solapan en el mismo curso y compiten por las mismas ventanas de mantenimiento.
La diferencia entre una fecha administrativa y un corte real importa. Un Windows sin soporte sigue trabajando, pero un fallo publicado sin parche disponible es justo el escenario que aprovechan los ataques automatizados, y ahí la fecha del calendario se convierte en un problema de seguridad.
El plazo de veinticuatro meses no cubre solo a Home y Pro. La misma columna de la tabla de versiones incluye Pro Education y Pro for Workstations, así que un equipo de aula con esa edición corre la misma suerte que un portátil de casa y necesita el mismo salto de versión para seguir recibiendo parches.
El paquete de habilitación que evita reinstalar Windows
La versión 26H2 salió el 29 de septiembre de 2026 y llega a los equipos que ya corren 25H2 o 24H2 como paquete de habilitación. El mecanismo consiste en activar funciones que ya viajaron en las actualizaciones mensuales previas, porque las tres versiones comparten rama de servicio y código base. Buena parte de los componentes está en el disco antes de que el usuario pida el cambio, y eso es lo que separa este salto de una instalación desde cero.
Por eso la descarga es pequeña, el proceso se parece al de un parche mensual y basta un reinicio para terminar. El boletín de octubre, que salió en tres compilaciones a la vez, dejó la misma revisión final en las tres ramas, un detalle que confirma que se trata del mismo sistema con interruptores distintos.
El reparto no es simultáneo. Microsoft libera la versión por fases y puede colocar retenciones de compatibilidad en equipos con conflictos de controladores. Es el mismo esquema que la empresa usó para llevar a todos Windows 11 26H2 con la misma tecnología de habilitación, y por eso dos portátiles idénticos pueden recibir la oferta con semanas de diferencia.
Comprobar la versión y qué plazos maneja el parque empresarial
Comprobar el estado del equipo lleva menos de un minuto. Ajustes lo muestra en Sistema e Información, donde la compilación 26100 corresponde a 24H2, la 26200 a 25H2 y la 26300 a 26H2. El comando winver hace lo mismo desde el cuadro de ejecución y evita buscar el número entre menús.
El paso siguiente está en Windows Update, que ofrece la descarga de 26H2 cuando el equipo entra en el reparto. Antes conviene activar el interruptor de actualizaciones anticipadas, el que Microsoft identifica como vía para recibir la versión sin esperar el turno asignado. Sin ese interruptor la oferta llega igual, solo que más tarde.
| Versión |
Fin de parches en Home y Pro |
Fin de parches en Enterprise y Education |
| 24H2 |
13 de octubre de 2026 |
12 de octubre de 2027 |
| 25H2 |
12 de octubre de 2027 |
10 de octubre de 2028 |
| 26H2 |
10 de octubre de 2028 |
9 de octubre de 2029 |
En empresas, la distribución pasa por Windows Autopatch y el centro de administración de Microsoft 365, con los anillos y las políticas que ya estén definidos. El fabricante recomienda desplegar primero en un grupo reducido, validar las aplicaciones críticas y solo después extender el cambio, un orden que también sirve para un despacho pequeño con dos programas a medida.
La rama LTSC de 24H2 queda al margen de todo esto. Su soporte principal llega hasta el 9 de octubre de 2029 y el extendido hasta el 10 de octubre de 2034, porque se mide en años y no en meses. Quien tenga un equipo con esa licencia no necesita tocar nada.
¿Quién nota el cambio y quién puede quedarse atrás?
Un portátil doméstico con 24H2 no necesita hardware nuevo para llegar a 26H2, porque el paquete se activa sobre la base de código que el equipo ya ejecuta y el reinicio no toca los archivos del usuario. La excepción conocida son los equipos con procesador Snapdragon 850, para los que 26H2 será la última versión admitida. La ficha de ciclo de vida de Windows 11 Home y Pro fija ahí el techo de soporte de esa configuración.
Windows 11 SE se queda fuera de la conversación. La 24H2 fue su última versión compatible y esos equipos, pensados para aulas y portátiles de bajo coste, no tienen ruta hacia 26H2 ni hacia 25H2. Es el caso extremo de una regla general: cuando una versión sale del soporte, la ruta de actualización depende del hardware y de la edición instalada.
Los equipos con una retención de compatibilidad activa son el caso incómodo. El bloqueo evita que una actualización rompa un controlador, y a la vez deja el sistema en una versión que ya no recibe correcciones nuevas. Conviene revisar cada mes si se ha liberado.
Para quien programe en una máquina que no quiere mover de versión, la comparativa entre Linux o WSL para programar en 2026 mide qué se gana y qué se pierde al cambiar de sistema.
Un calendario que ya solo avanza en una dirección
Cada edición de consumo tiene dos años de parches y cada año llega una versión nueva, de modo que el aviso de octubre se repetirá con otros números: la 25H2 en Home y Pro cierra el 12 de octubre de 2027 y su relevo ya está en la calle desde septiembre. El parque empresarial gana doce meses, pero paga la misma factura con un año de retraso y con más equipos que revisar a la vez.
La parte que no cambia es la asimetría del calendario. Actualizar cuesta una descarga pequeña y un reinicio, mientras que quedarse quieto no produce ningún síntoma visible hasta que aparece el primer fallo que ya tenía parche. Esa ausencia de señal explica por qué las migraciones se posponen tanto, y por qué acaban resolviéndose con prisa cuando el equipo ya tiene algo que perder.