Hong Kong se ha convertido en el sitio donde las stablecoins se prueban de verdad. La ciudad abrirá a final de año el proyecto de ley de licencias de activos virtuales, según anunció el secretario de Finanzas, Christopher Hui, en su intervención ante el Consejo Legislativo el 7 de octubre. El régimen de stablecoins que estrenó este año tiene ya solicitantes, y el siguiente paso es ampliar el perímetro a los intercambios y a la custodia.
El movimiento llega con una paradoja encima de la mesa. Hong Kong ha ganado la carrera regulatoria de Asia en stablecoins y, al mismo tiempo, su impulso para crear una stablecoin en yuan se ha atascado bajo la sombra de Pekín. La ciudad puede emitir reglas con rapidez y no puede decidir sobre la moneda que respalda esas reglas.
El reloj corre. Los analistas de mercado calculan que la ventaja regulatoria de Hong Kong tiene una vida útil de unos 24 meses antes de que Singapur, Corea del Sur y Japón cierren la distancia con marcos equivalentes. Lo que se construya en ese plazo definirá si la ciudad es la puerta financiera de Asia o una más. El regulador de la ciudad calcula que el nuevo régimen atraerá a un puñado de grupos con balance suficiente, y ese cálculo condiciona todo lo que viene después.
¿Qué incluye el nuevo régimen?
El proyecto de ley amplía el sistema de licencias que ya cubre plataformas de trading y desarrolla el régimen de emisores de stablecoins, aprobado en mayo de 2025 y en vigor desde este año. La autoridad monetaria supervisa a los emisores, exige reservas segregadas y prohíbe la remuneración de los tenedores, una decisión que separa a Hong Kong de Estados Unidos y de Europa.
El anuncio de Hui se produjo en la comparecencia ante el Consejo Legislativo que recoge Fintech News Hong Kong el 7 de octubre.
La prohibición de intereses es la pieza más discutida. Un emisor no puede pagar rendimiento por tener la stablecoin parada, lo que evita convertirla en un sustituto de los depósitos bancarios y la aleja del modelo de los fondos del mercado monetario. Para quien quiere usar la moneda como reserva de valor, el atractivo desaparece.
El régimen de trading y custodia llegará con el nuevo texto y con requisitos de capital y de segregación de activos de clientes. La autoridad ha señalado que no habrá un número máximo de licencias, aunque en la práctica el umbral de capital reduce la lista a un puñado de grupos con balance.
El yuan digital no acaba de arrancar
La otra mitad de la historia es más incómoda. El plan para crear stablecoins respaldadas por yuan fuera de la China continental se fue al basurero en octubre de 2025. Todo porque las entidades interesadas chocan con controles de capital impuestos en China, con la limitada convertibilidad de la moneda y con la falta de claridad sobre cómo se gestionarían las reservas fuera del país.
La lógica del proyecto es atractiva: una stablecoin en yuan permitiría facturar y liquidar comercio internacional sin usar dólares, el mismo objetivo que persigue la red mBridge desde el ámbito de los bancos centrales. La diferencia es que la stablecoin la emitiría una entidad privada y las reservas tendrían que estar en algún sitio, con reglas claras sobre qué ocurre si el banco depositario quiebra.
Pekín no ha dado ese paso. La prioridad sigue siendo controlar los flujos y evitar que el ahorro chino encuentre una vía de salida fácil, y ese objetivo choca con cualquier instrumento que prometa convertibilidad.
Una ventaja que caduca
Singapur tiene un marco de stablecoins desde 2023 y ha licenciado a varios emisores con reservas auditadas. Corea del Sur aprobó su ley a mediados de año. Japón permite emisiones respaldadas por depósitos bancarios. La diferencia de Hong Kong no es el texto legal, es la combinación de régimen jurídico anglosajón, acceso a la China continental y libertad de movimiento de capitales.
Esa combinación tiene fecha de caducidad. Si en dos años los emisores de Singapur operan con liquidez en yuanes y los de Tokio con depósitos bancarios convertibles, el argumento de Hong Kong se queda en la cercanía geográfica, que es útil para el comercio físico y menos para la liquidez digital.
Un Q4 2026 que será movido
Por ello, en lo que queda del Q4 2026, habrá tres cosas a las que estar muy atento. El texto definitivo del proyecto de ley, que debe aclarar si los emisores pueden operar con reservas fuera de Hong Kong. La primera licencia de stablecoin en yuan o la ausencia de ella, que sería la señal más clara de que Pekín ha decidido frenar. Y la reacción de los grandes bancos con presencia en la ciudad, que hasta ahora han preferido participar en mBridge antes que emitir.
Hong Kong tiene el marco y el dinero para ser el centro de stablecoins de Asia y no tiene la moneda que daría sentido al proyecto. Durante 24 meses eso puede parecer un detalle; después será la diferencia entre ser la puerta y ser un mercadillo.