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Microsoft deja a Nscale en Essex y la tecnología choca con la red

Microsoft cancela su centro de datos con Nscale en Essex: la red no llegará hasta la década de 2030 y el minero reconvertido pierde a su gran cliente.

Microsoft deja a Nscale en Essex y la tecnología choca con la red
Microsoft deja a Nscale en Essex y la tecnología choca con la red

El solar de Loughton, a unos diez kilómetros al noreste de Londres, ya no es un patio de andamios. Nscale lo ha despejado para levantar el que iba a ser el mayor supercomputador de inteligencia artificial del Reino Unido, pero el cliente que debía ocuparlo se ha marchado. Microsoft comunicó a la empresa británica que cancelaba su acuerdo para el centro de datos de Essex.

El proyecto se presentó el 16 de septiembre de 2025 con Microsoft, Nvidia y OpenAI como socios, y con 23.040 chips de Nvidia destinados a Azure desde principios de 2027. La instalación arrancaba con 50 megavatios ampliables a 90, según el comunicado de Nscale. El gobierno de Keir Starmer lo citó como el mayor centro de datos soberano de IA del país, y ese respaldo convirtió el sitio en escaparate de su estrategia.

El motivo de la salida es un problema de enchufe. UK Power Networks avisó a Nscale de que no podría suministrar electricidad suficiente hasta principios o mediados de la década de 2030, y sin energía, no hay centro de datos. Con 90 megavatios, el equivalente al consumo de unos 315.000 hogares, el calendario de la red y el de la IA no encajan. Nscale nació como negocio de minería de bitcoin, y su contrato estrella se lo ha llevado la misma restricción que atenaza a todo el sector.

Un escaparate con el calendario roto

El anuncio sumó las declaraciones de Satya Nadella, Jensen Huang y Sam Altman. Prometió hasta 58.640 GPU de Nvidia en el Reino Unido dentro de un plan global de 300.000, con Loughton como pieza visible: 23.040 aceleradores GB300 y Azure como primer inquilino.

La plataforma Stargate UK con OpenAI exploraba hacerse con hasta 8.000 GPU más en el primer trimestre de 2026. La cronología se rompió en marzo, momento para el cual, el solar todavía estaba ocupado por una empresa de andamios, y ahora en octubre, se rompe por completo con la retirada de Microsoft, que mantiene el proyecto de Noruega con el mismo socio.

Pieza Lo prometido en septiembre de 2025 Situación el 22 de octubre de 2026
Capacidad 50 MW ampliables a 90 MW en Loughton Sin potencia firme hasta principios o mediados de los años treinta
Hardware 23.040 GPU GB300 para Azure en el primer trimestre de 2027 Contrato de Microsoft cancelado
Cliente Microsoft como inquilino ancla del campus Nscale busca energía propia y otros clientes
Relato político «Mayor centro de datos soberano de IA» del Reino Unido Solar despejado y sin inquilino

La red que no llega hasta los años treinta

UK Power Networks no comenta proyectos concretos, pero describe el mecanismo que atascó el campus. Muchos centros de datos se conectan a su red de distribución y, antes de operar, dependen de obras en la red de transporte nacional.

La cola lo confirma. Ofgem cifró en junio de 2026 las solicitudes de centros de datos en 315 instalaciones y unos 73 gigavatios de demanda, frente a los 45 gigavatios de pico de todo el país.

Las peticiones de conexión pasaron de 41 a 125 gigavatios en menos de un año, y al menos 80 corresponden a centros de datos, según la consulta que Ofgem abrió el 29 de julio de 2026. El regulador propone cobrar una fianza de entre 237.500 y 712.500 libras por megavatio, reembolsable al energizar la instalación.

También quiere hitos de avance real para conservar el sitio en la cola. Nscale estudia generar electricidad en el propio solar y acelerar la conexión, dos vías que cuestan dinero y tiempo. La consulta cerró el 16 de septiembre, un mes antes de que Microsoft se fuera.

El contrato que aún no factura

La cifra que circuló estos días merece una corrección. Los 103.000 millones de dólares no son la cartera de contratos de Microsoft, sino el valor total contratado de Nscale: 103.400 millones a 31 de agosto de 2026, según el folleto de salida a bolsa presentado ante la SEC. De esa cantidad, solo 2.600 millones eran valor de contrato activo.

Dentro de ese libro, los acuerdos con Microsoft contemplaban pagos de hasta 43.800 millones hasta diciembre de 2033, siempre sujetos a entrega y disponibilidad del servicio. Los firmados con Anthropic llegaban a 44.600 millones, y la compañía admitía no tener financiación vinculante para el hardware necesario.

Son compromisos condicionados, no ingresos. Ahí está la diferencia que explica por qué el sector mira con lupa cada emplazamiento que se retrasa: la firma no paga hasta que el edificio entrega cómputo.

«La capacidad que no está energizada no genera ingresos, pero los costes siguen corriendo», resume Alex Cordovil, director de investigación de Dell’Oro Group, en el análisis de TechTarget. Owen Rogers, de Uptime Institute, lo dice más corto: sin encendido no hay nada.

Un neocloud como Nscale depende de pocos clientes y financia equipos contra contratos concretos. Gartner calculó el 14 de octubre que más de 3,5 billones de dólares de inversión en infraestructura de IA podrían quedar expuestos a deterioro antes de 2030 si los ingresos no sostienen el capital comprometido.

De Arkon Energy a neocloud con Nvidia dentro

Nscale no empezó vendiendo cómputo para chatbots. Creció a partir de Arkon Energy, una empresa que construía emplazamientos para minería de bitcoin, y su fundador, Josh Payne, trasladó ese oficio de asegurar suelo y potencia al alquiler de capacidad de IA.

Buena parte de la minería cotizada intenta ahora la misma maniobra. Nvidia figura entre los inversores de Nscale, la compañía prepara una salida a bolsa con una valoración potencial de 35.000 millones de dólares y Nick Clegg se sienta en su consejo.

Perder al inquilino ancla del campus que debía demostrar el discurso de la IA soberana llega en el peor momento para ese folleto. La energía, que era el argumento de venta, se ha convertido en el pasivo.

El megavatio como materia prima

La minería de bitcoin lleva dos años librando la misma pelea por la conexión. Los mineros cotizados habían anunciado más de 70.000 millones de dólares en contratos de IA y computación de alto rendimiento, y recortaron sus reservas en más de 15.000 BTC desde los máximos para pagar obras.

El suelo y la acometida que compraron para minar valen hoy más como puerta de entrada a la IA que como granja de ASIC. Esa puerta, además, tiene cola, y la cola se paga en fianzas y en años de espera.

El margen no perdona. El coste medio en efectivo por bitcoin de un minero cotizado rondaba los 80.000 dólares en el cuarto trimestre de 2025, y este 19 de octubre el bitcoin cotizaba en 84.459 dólares. Con el coste de hace un año y el precio de hoy, el colchón por moneda es fino.

La comparación de capital decide el resto. Un megavatio preparado para IA cuesta entre 8 y 15 millones de dólares, frente a 700.000 o un millón para minería, y el cliente de IA exige disponibilidad casi total.

IA rinde mejor que Bitcoin cuando el precio fluctúa

A cambio firma contratos de varios años, algo que la minería no puede igualar cuando el precio del bitcoin se hunde. La distancia entre el contrato y la caja se ve en los datos del mismo informe: más de 4 gigavatios de capacidad de IA contratada entre los mineros que analiza, solo unos 550 megavatios facturando y una cartera por encima de 100.000 millones.

El negocio existe, pero llega años después de la promesa: los ingresos anualizados de IA de esos mineros apenas superaban 1.000 millones. De ahí sale una consecuencia incómoda para el relato del minero que se reinventa. El activo escaso ya no es el ASIC ni el suelo barato, sino el punto de conexión con potencia real y un cliente con grado de inversión.

Quien tiene el megavatio energizado cobra; quien solo tiene la solicitud en la cola compite con otros 315 proyectos, paga fianzas por esperar y reza para que la obra no se retrase.

Lo que Loughton dice del precio de la electricidad

Microsoft insiste en que la decisión afecta a un solo emplazamiento y que su compromiso con Nscale sigue en pie. La empresa conserva el proyecto de Noruega y dice que busca energía propia para Essex. Puede ser cierto en ambos casos y, aun así, el mensaje que queda es otro.

El anuncio más ambicioso de la IA británica se topó con un calendario de obra que se mide en décadas. Para la minería de bitcoin, la lección no es que la IA le haya robado el sitio, sino que el cuello de botella se ha vuelto físico y se paga por adelantado.

Un minero con una acometida viva tiene un activo que los fondos valoran; uno con un proyecto en la cola tiene una opción que el regulador empieza a cobrar. Loughton ha perdido a su cliente estrella por eso, no por los chips.

José Maldonado

Autor

José Maldonado

Activista y bloguero de tecnología, software libre y blockchain.

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