Actualidad

Bitcoin

Concentración de custodia, el riesgo oculto de los ETF de cripto

Coinbase concentra el 84,5% del bitcoin de los ETF spot de EEUU. Los prospectos documentan una dependencia que los flujos diarios no muestran.

Concentración de custodia, el riesgo oculto de los ETF de cripto
Concentración de custodia, el riesgo oculto de los ETF de cripto

Un inversor reparte su dinero entre cuatro ETF de bitcoin de cuatro gestoras distintas y cree que ha diversificado. En la mayoría de los casos no ha diversificado nada, porque los cuatro fondos entregan las claves al mismo custodio. Según el recuento que Proof of Custody publicó el 3 de agosto de 2026 a partir de los formularios 10-K, 10-Q y 424B3 de los propios fondos, Coinbase aparece como custodio único o principal del 84,5% del bitcoin que guardan los ETF al contado estadounidenses: 1.027.618 monedas de un total de 1.216.021, con foto a 31 de julio.

La SEC aprobó estos vehículos en enero de 2024, hace más de dos años y medio, después de una década de solicitudes, y resolvieron un problema real: exposición al precio desde cualquier cuenta de valores sin custodiar nada. Ese mismo diseño trasladó el riesgo desde la frase de doce palabras en un papel a un contrato con una entidad regulada, con sus cláusulas de sustitución, sus pólizas y sus límites.

El debate público sobre estos fondos se mide en flujos, y la primera mitad de octubre de 2026 dio material abundante: el 7 de octubre salieron 484,9 millones de dólares en una sola sesión, la mayor retirada desde el 25 de junio, según datos de Farside. La cifra cambia cada día. La estructura que la hace posible no cambia, y rara vez aparece en los titulares.

Cuatro fondos, un solo guardián

Un ETF de materias primas no guarda las barras en la caja fuerte de la gestora, sino en un custodio autorizado, separado y auditado. El bitcoin replicó ese esquema porque la regulación estadounidense de valores exige a los fondos registrados un custodio cualificado.

En enero de 2024, hace casi tres años, muy pocas empresas reunían el charter fiduciario, el historial operativo y las pólizas para pasar el examen de un consejo de administración. El riesgo del inversor dejó de estar en el protocolo y pasó a estar en quien firma las transacciones.

El reparto se puede reconstruir porque cada fondo está obligado a nombrar a su custodio en su documentación. Agregando por grupo empresarial, con datos a 31 de julio de 2026, el mapa queda así:

Grupo custodio Fondos Bitcoin Cuota
Coinbase (Custody + Prime) 10 de 13 1.027.618 84,5%
Fidelity Digital Assets 1 de 13 171.561 14,1%
Gemini Trust Company 1 de 13 16.616 1,4%
BitGo Trust Company 1 de 13 226 marginal

Detrás de trece vehículos hay, por tanto, cuatro grupos con custodia propia. Coinbase Custody cubre nueve fondos y el 84,0% del bitcoin, y Coinbase Prime añade medio punto con el fondo de Morgan Stanley. Fidelity custodia su propio vehículo, Gemini el de VanEck y BitGo el de Hashdex.

Seis de los trece fondos nombran más de un custodio sin publicar el reparto interno, así que el recuento se hace por custodio principal y el titular es una banda, no una cifra exacta. Con la metodología más estricta, que excluye esos casos mixtos, CryptoSlate calculó en abril de 2026 un 80,8%. SatsIntel sitúa la cuota en el 84,0%.

El fondo que se creía independiente y no lo era

La versión más repetida de esta historia dice que dos fondos son independientes de Coinbase: el FBTC de Fidelity y el HODL de VanEck. El segundo no lo es, y el documento que lo desmiente lo firma el propio emisor. El formulario 10-K de VanEck para el ejercicio 2025 identifica a Gemini Trust Company como custodio y a Coinbase Custody Trust Company como custodio adicional, y precisa que ambos guardan la totalidad del bitcoin del fondo en su nombre.

El fondo además se reserva añadir o rescindir custodios y cambiar la asignación con un simple suplemento de prospecto, sin avisar de otra forma a los partícipes. Esa discrecionalidad deja la diversificación real en manos del emisor, no de quien compra la participación.

Los fondos sin ninguna entidad de Coinbase nombrada en sus documentos son, pues, dos: el FBTC de Fidelity, autocustodiado a través de su propia filial, y el DEFI de Hashdex, custodiado solo por BitGo. Entre los dos suman el 14,1% del bitcoin del segmento. La parte del mercado que no depende de Coinbase en absoluto es seis veces menor que la que sí depende.

El caso de BlackRock ilustra el otro extremo. Su 10-K de 2025 confirma a Coinbase Custody como custodio del bitcoin del IBIT y a Anchorage Digital como custodio adicional disponible, con una frase que conviene leer completa: el patrocinador no tiene planes de mover bitcoin a ese segundo custodio. La diversificación existe en el papel y no en la operación.

Por qué casi todos firmaron con el mismo proveedor

La concentración no nació de un acuerdo, sino de una carrera con un solo corredor preparado. Coinbase Custody Trust Company opera con charter fiduciario de Nueva York desde 2018 y con auditorías SOC, así que cuando llegaron las aprobaciones de enero de 2024 era la contraparte que ya cumplía todos los requisitos. Los emisores que llegaron después heredaron la plantilla: lanzar un fondo nuevo resultaba más barato y más rápido sobre la infraestructura que ya usaba el resto del mercado.

El goteo continuó en 2026. El Morgan Stanley Bitcoin Trust empezó a cotizar el 8 de abril en NYSE Arca con Coinbase Prime y BNY en los documentos, según el anuncio de la gestora. Fue el primer banco de inversión estadounidense en lanzar su propio fondo y usó la misma columna vertebral operativa que el resto del mercado. Para un fondo que ya opera, cambiar de custodio implica migrar claves y asumir un riesgo operativo nuevo en el proceso, un coste que casi ningún consejo asume mientras el proveedor actual no haya dado un fallo.

¿Qué se rompe cuando falla el custodio?

El riesgo no es el robo, y esa es la parte que se suele contar mal. Las claves se guardan en frío, los activos están segregados del balance del custodio y hay cobertura de seguro. Lo que esas protecciones no cubren es todo lo demás.

Un corte de servicio prolongado, una incidencia en la infraestructura de firma, una disputa con el supervisor o un procedimiento de insolvencia pueden bloquear las transferencias durante días. El daño que llega al partícipe tiene tres formas documentadas en los propios prospectos: desviaciones entre el precio de la participación y su valor liquidativo, suspensiones temporales de creaciones y reembolsos y, en el escenario extremo, la liquidación del fondo.

La escala agrava cualquier incidencia. El IBIT ronda los dos tercios de los activos del segmento, así que un problema en su custodio no se queda dentro de ese fondo: las operaciones de creación y reembolso comparten proveedor con otros ocho vehículos. Comprar tres ETF distintos para repartir el riesgo solo funciona si custodian en sitios distintos, y esas combinaciones son minoría.

Lo que la cifra del 84,5% no dice

El contraargumento central es correcto y conviene decirlo antes de seguir: concentración del control no equivale a concentración de la propiedad. Un custodio que guarda monedas para millones de partícipes no es dueño de esas monedas ni puede disponer de ellas, y la segregación de cuentas está pensada para que no entren en la masa de un concurso si la empresa quiebra. Las dos cosas son ciertas a la vez: el control se concentra y la titularidad se dispersa.

La segunda objeción también tiene peso. El segmento opera desde 2024 sin un incidente de custodia conocido, con auditorías publicadas y póliza de delito comercial. La ausencia de accidentes no equivale a ausencia de exposición, pero es evidencia y sería deshonesto ignorarla.

Y obligar a diversificar por norma tiene costes propios: cada migración de claves introduce riesgo operativo y varios custodios elevan el gasto, con el peligro añadido de repartir el bitcoin entre entidades peor preparadas que la única que hoy lo custodia bien. La divulgación estandarizada del reparto y los planes de contingencia probados son un punto de partida más sensato que un mandato de reparto.

Queda además un hueco conocido dentro de lo medible y un océano fuera. Dentro, esos seis fondos que no publican su asignación interna. Fuera, todo lo que no cotiza: tesoros corporativos, fondos privados y cuentas institucionales guardan mucho más bitcoin y casi nunca publican quién tiene las claves. La concentración real de todo el bitcoin custodiado no está hoy en ninguna fuente pública.

La puerta por la que salen los flujos no cambia

Cada vez que se publica un día de salidas récord, la conversación examina la demanda institucional y el ánimo mayorista. Casi nadie examina la otra mitad de la estructura: el contrato que sostiene cada participación y que, en cuatro de cada cinco casos, apunta a la misma empresa.

Los flujos van y vienen por la misma puerta, y la puerta no cambia ni en enero ni en octubre. Sabremos si el 84,5% era el techo de este modelo o solo su punto de partida cuando un fondo grande mueva bitcoin a su custodio secundario o un regulador exija el reparto completo. Hasta entonces, el dato de flujos cuenta el ánimo del día y el dato de custodia cuenta el riesgo de todos los días.

José Maldonado

Autor

José Maldonado

Activista y bloguero de tecnología, software libre y blockchain.

Lo último
BIS: los bancos pueden frenar las stablecoins subiendo el interés de los depósitos

Una lectura semanal imprescindible sobre inteligencia artificial y blockchain.

Te explicamos cómo transforman la economía, qué nuevas puertas te abren y cómo te afectan.