Vitalik Buterin ratifica el pacto de Ethereum con los servicios centralizados

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Vitalik Buterin, fundador de Ethereum, subraya hoy en tuit la necesidad de combinar la centralización con la descentralización. “Las funciones de filtrado y control de calidad que realizan los servicios centralizados son esenciales, aunque los actores centralizados que ejercen un estrangulamiento sobre esas funciones son muy peligrosos. Necesitamos más trabajo en sistemas de reputación descentralizados para tratar de obtener lo mejor de ambos mundos ”, dice Vitalik. En definitiva, el fundador de Ethereum está diciendo que la relación entre lo centralizado y lo descentralizado no es paradigmática. No es de dos mundos radicalmente opuestos. Es una cuestión de grado.

Ausencia de una estructura fuerte

Ethereum acaba de cumplir cinco años. El propio hecho de la relativamente amplia celebración de tal acontecimiento, puede ser tomado como medida de su relevancia. Toda celebración ofrece la ocasión de realizar un mínimo diagnóstico sobre su situación. Al menos, un diagnóstico de los diagnósticos que se hacen. Pues bien, puede concluirse que tanto Ethereum, como incluso algunos de sus más difundidos diagnósticos, como el libro de Camila Russo, coinciden en la convergencia de talento. Sobre esto, cabe poca duda. En el debe de esta trayectoria, la ausencia aún de estructura fuerte y, sobre todo, de gran escala. Tal vez, cuando estemos celebrando el décimo aniversario de Ethereum 2.0, los diagnósticos serán muy distintos.

De momento, todavía es poco tiempo para establecer si su nacimiento hay que clasificarlo en el cajón de los acontecimientos históricos o en el de lo anecdótico. Poco tiempo, si se tiene en cuenta la sucesión general de innovaciones técnicas.

Determinismo tecnológico

Cuando se enfocan tales innovaciones, existe la tendencia al determinismo tecnológico, como denuncia el ahora Ministro Manuel Castells (La sociedad red). O al solucionismo tecnológico, que, como dice el investigador bielorruso Evgeny Morozov (La locura del solucionismo tecnológico), es, en primer lugar, plantear que todo se puede solucionar con innovaciones técnicas. Mozorov también indica que  las técnicas tienen una lógica propia, una especie de espíritu o solución, que ha de asumirse si se ha de tener el máximo éxito en su uso.

Morozov critica especialmente los análisis que se han hecho de internet. Podría aplicarse hoy a muchos análisis y descripciones que se hacen de blockchain en general y de Ethereum en particular. Como resumen aplicado aquí: ni internet, ni Ethereum, son esencialmentes centralizados o descentralizados.

Cuando la perspectiva que se toma es de siglos, se comprende que cinco años no son apenas nada. Si el análisis parte del lugar de Ethereum en el sistema de pagos o, más sencillamente, en el conjunto de nuestras vidas cotidianas, hay que reconocer que tiene un protagonismo marginal. Su situación actual es subescalar. Tiende a seguir apareciendo como un satélite más del planeta blockchain.

Expectativas mayúsculas

Los astrónomos del cosmos financiero todavía no lo perciben como un planeta. Eso sí, las expectativas son mayúsculas . No cabe duda de que la posibilidad de estar ante un acontecimiento existe. Sin embargo, la mayor parte de las historias que nos llegan sobre su significado y evolución tienden a centrarse más en la narración de personajes, talentos y encuentros, como si del santoral de una nueva religión se tratase. Abunda más este enfoque narrativo, que el análisis de su estructura, su significado y las posibilidades de echar raíces en nuestras sociedades.

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Tal vez el más paradigmático enfoque del enfoque narrativo del Ethereum de Vitalik Buterin lo tenemos en The Infinite Machine, de Camila Russo. Conviene leerlo. Se queda un tanto corto a la hora de explicar las bases estructurales que permitan pensar en el potencial éxito de Ethereum. Hablo tanto de bases técnicas, como de contexto social, económico y político. Las bases sociales de su alumbramiento están muy conseguidas: inteligentes y activos jóvenes cosmopolitas.

Infinite Machine

Infinite Machine es un relato periodístico, muy entretenido, en el que se toma la perspectiva del espía. Como ella misma dice: me infiltré en este ejército. Un ejército de personajes, donde a veces se exagera el esquema de buenos contra malos. Tal fue su capacidad de espionaje que reproduce conversaciones supuestamente personales. Alrededor de Vitaly Dmitriyevich Buterin, desfila la cohorte de los Mihai (Alisie), Anthony (Di Iorio), Armin (Chetrit), Gavin, Taaki, Thomas, Garzik, etcétera, hasta los que hacen un esfuerzo por distanciarse de la potente imagen del fundador, como Charles Hoskinson, o Pryor Cashman, cuyo nombre puede tomarse como una declaración de intenciones.

Entre los buenos, el dueto Sathosi/Vitalik, faltando un tercero para constituir una nueva santísima trinidad. Un dueto regido por un fuerte idealismo, aunque en distinto grado, que no es difícil ver a los otros como traidores a la causa. Si situamos como tercero el internet de Berners-Lee, además de completar la trinidad, se recupera el descentralizado espíritu original que inspiró la web y que el propio Ethereum de Vitalik Buterin intentaría materializar. En contra de la perversión de la misma operada por los Google, Amazon, Facebook, Microsoft y Appel.

Compromiso empresarial desde el origen

No obstante, en su narración se encuentran muy interesantes indicios de la evolución de ese nuevo artefacto que es Ethereum. Por ejemplo, el sintomático paso de los manifiestos, con un gran contenido ideológico y, sobre todo, llenos de intenciones políticas, a los white papers, con lo que ello tienen de compromiso empresarial y corporativo.

El compromiso pasa de ser con la ciudadanía y el mundo en general, a serlo con los particulares inversores y usuarios. Cuando el propio dinero entra en juego, los ideales se reducen. No es que el dinero estuviese ausente en los principios. Es más, la propia Russo nos habla de una obsesión por el dinero. Ahora bien, por un dinero que no necesita bancos y está libre de los controles gubernamentales.

En tales orígenes, está la solución técnica a un problema complejo, como es la financiación de los servicios e infraestructuras comunes. En el antiestatismo de Bitcoin o Ethereum, se revela la crisis del estado del bienestar, la sobrecarga impositiva sobre empresas y ciudadanos o la amenaza del control centralizado.

Ethereum 2.0

De cara al futuro, el primer paso hacia su estructuración fuerte aparece de la mano de Ethereum 2.0. Es el paso técnico. Pero habrá que estar a la espera de los movimientos en los contextos económicos, sociales y políticos. Creo que estos serán los protagonistas de la historia que se cuente de Ethereum 2.0 tras los próximos cinco años. Para contar esa historia dentro de cinco años y tal como Vitalik ha escrito, tal vez haya que descender desde la oposición de paradigmas –centralizado versus descentralizado- a visiones más prácticas, en busca de soluciones técnicas, para, a su vez, ir en busca de la sociedad.

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