# Google desatasca la computación cuántica tolerante a fallos

> La cultivación de estados mágicos reduce el coste de fabricar el recurso que necesitan los cuánticos y mueve el calendario de la migración criptográfica.
> Por José Maldonado · Tecnología · 2026-10-20

Google publicó un avance que no se ve, pero que condiciona todo lo demás en computación cuántica. Su equipo de Quantum AI consiguió automatizar la [«cultivación de estados mágicos»](https://www.scientificamerican.com/article/googles-quantum-willow-chip-may-be-able-to-grow-magic-states/), el proceso con el que se produce el recurso que necesitan los ordenadores cuánticos para ejecutar operaciones que no son triviales. Hasta ahora ese paso era un cuello de botella con un coste enorme en qubits físicos.

La expresión suena esotérica y describe algo simple. Los qubits pueden hacer dos tipos de operaciones: unas fáciles de corregir y otras imprescindibles para obtener ventaja sobre un ordenador clásico. Las segundas requieren un estado auxiliar, el estado mágico, que hay que fabricar con mucha precisión y que se degrada con cada intento. Producirlos a escala era una de las razones por las que la computación tolerante a fallos seguía siendo teórica.

El anuncio se produce una semana después de que [Gartner](https://observatorioblockchain.com/blockchain/el-valor-comercial-agregado-de-blockchain-superara-los-31-billones-de-dolares-en-diez-anos-segun-gartner/) dijera lo contrario en público: que la amenaza cuántica va retrasada respecto al calendario que se manejaba. Las dos cosas pueden ser ciertas y la combinación es la que importa para quien tiene que decidir cuándo migrar su criptografía. El anuncio llega en un mes en el que la propia industria discute si el calendario de la amenaza se ha movido o si el discurso sirve para justificar presupuestos.

## El logro real más allá del hype

La cultivación es una técnica que fabrica estados mágicos de calidad creciente a partir de estados peores, con un coste que crece de forma favorable. La aportación de Google es un método que reduce ese coste y lo hace más adecuado para una arquitectura de corrección de errores en superficie, la que el propio equipo ha elegido como camino.

La explicación técnica la firma el propio equipo en [el blog de Google del 15 de octubre](https://blog.google/innovation-and-ai/models-and-research/quantum-computing/magic-state-cultivation-quantum-computing/).

Lo que no ha ocurrido es un ordenador cuántico capaz de romper criptografía. Ni siquiera un prototipo con los miles de qubits lógicos que harían falta. Lo anunciado es una pieza de ingeniería que reduce el número de qubits físicos necesarios para construir un qubit lógico de calidad, y eso mueve el calendario sin acercarlo al año que viene.

La comparación útil es la del motor y el combustible. Durante años se ha mejorado el motor, es decir, la fidelidad de las puertas y la corrección de errores. La cultivación resuelve el suministro de combustible con menos desperdicio, y sin ese suministro el motor no gira.

## La industria cripto debe «mirar» y actuar

Toda la criptografía de clave pública que usa internet depende de dos problemas que un cuántico suficientemente grande resolvería: la factorización y los logaritmos discretos. Eso incluye RSA, los intercambios de clave de curva elíptica y las firmas que protegen las transacciones de bitcoin y ethereum.

La respuesta técnica existe desde 2016: los algoritmos poscuánticos, estandarizados por el NIST en 2024 con ML-KEM y ML-DSA entre otros. La respuesta operativa no existe, porque migrar una infraestructura de certificados lleva más tiempo que desarrollar el algoritmo.

El problema práctico está en la cosecha y descifrado posterior. Un adversario puede grabar hoy tráfico cifrado y descifrarlo cuando tenga el ordenador. Para los datos con vida útil de décadas, como expedientes médicos o secretos de Estado, la migración ya llega tarde en sentido lógico.

## El debate se reabre ¿Es segura la criptografía asimétrica en 2026?

En cripto conviven dos posiciones. Una sostiene que la amenaza es remota y que la comunidad tiene tiempo, como ha defendido Vitalik Buterin al situar el riesgo de la inteligencia artificial por delante del cuántico. Otra empuja la migración a firmas poscuánticas en las redes principales, y varias ya han empezado.

Ethereum tiene un grupo de trabajo sobre criptografía poscuántica y ha publicado análisis sobre cómo integrarla sin romper la compatibilidad. Bitcoin es más complicado por diseño: las claves públicas quedan expuestas en el momento de gastar y los monederos antiguos con saldo son un problema que nadie ha resuelto.

Hay un tercer frente que casi nadie discute: los propios algoritmos poscuánticos. Este mes se ha publicado investigación sobre un canal lateral en ML-KEM y sobre las dificultades de algunos esquemas alternativos, lo que recuerda que ninguna migración es gratis ni definitiva.

## El calendario realista

Los plazos que manejan las agencias de seguridad nacional sitúan la migración completa entre 2030 y 2035, con inventario de sistemas y pruebas en la primera mitad. Un avance como el de Google no adelanta ese calendario: reduce el riesgo de que el calendario se estire.

La decisión para una empresa no cambia con un anuncio de laboratorio. Sigue siendo inventariar qué usa criptografía de clave pública, empezar por lo que transmite datos de larga vida y asumir que el cambio se hará con sistemas híbridos durante años. El avance de octubre hace más probable que ese trabajo sirva para algo.
